El chileno que llegó a Malvinas en 1990 y hoy es el cocinero estrella de las islas

Alex Olmedo dejó su Santiago de Chile natal para dedicarse a su pasión, la cocina, en uno de los confines de la tierra: las Islas Malvinas
Alex Olmedo dejó su Santiago de Chile natal para dedicarse a su pasión, la cocina, en uno de los confines de la tierra: las Islas Malvinas Crédito: Gentileza
Flavia Tomaello
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14 de noviembre de 2018  • 17:40

The Waterfront es uno de los dos grandes hoteles que hay en las Islas Malvinas . Es cálido, pequeño, hecho con muy buen gusto. En su restaurante hay un par de mesas altas con vista al mar, un salón anexo con sillones púrpura frente a enormes ventanales y, lo fundamental, un calorcito que genera un placer en aquellos rostros que llegan sufriendo los vientos intempestivos que suelen recorrer Ross Road, la calle costera principal de Puerto Argentino.

El propietario de este pequeño paraíso es Alex Olmedo: un chileno que nació en Santiago y que llegó a las islas por primera vez en 1990. Había estudiado cocina y turismo y, además, en la escuela le habían enseñado inglés desde los cinco años. "Sentí que aquí podía desarrollar mi vocación y tener el incentivo adicional de practicar el idioma sin salir geográficamente de Sudamérica", cuenta Olmedo. Chile atravesaba por esos años una dificultosa transición a la democracia y las oportunidades en su país natal se hacían escasas. "Aquí las cosas no eran mejores: había bastante pobreza, el pueblo estaba anclado en el pasado, los automóviles eran viejos y casi no había tiendas", evoca Olmedo.

Su restaurante es el más trendy de Puerto Argentino
Su restaurante es el más trendy de Puerto Argentino Crédito: Gentileza

Sin embargo, con apenas 20 años, recibió una oportunidad única para alguien tan joven y sin experiencia internacional: convertirse en chef del hoy desaparecido Upland Goose, un hotel con 30 habitaciones y un salón comedor para 150 personas que cerró sus puertas en 2005. En 1992, Olmedo se hizo del cargo de sous chef con contrato de un año en el Malvina House, el otro gran hotel del archipiélago. "El sitio estaba mejorando: aparecían las primeras carreteras pavimentadas, la gente salía más, abrieron algunos bares, muchos comenzaron a invertir dinero para arreglar sus casas", enumera el chef. La experiencia acumulada en el Upland Goose no fue en vano: apenas a una semana de haber comenzado, le pidieron que se quedara a cargo de la cocina.

El acuerdo fue que aceptaba trabajar durante el verano sin descanso, los siete días de la semana, a cambio de que le dieran libertad para viajar en el invierno. Así recorrió Sudamérica, Norteamérica, Europa y Medio Oriente, siempre con el mismo objetivo: "conocer y experimentar con la cocina de cada lugar. Complementó sus estudios con un posgrado a distancia en gerencia hotelera que duró tres años y que le sirvió para hacer una gran carrera dentro del Malvina, hotel en el que terminó como manager. "De repente, me di cuenta de que el trabajo me consumía y que ya no estaba dedicándome a lo que me apasionaba, así que tomé la difícil decisión de renunciar", explica. Luego de un par de años sabáticos en los que se desintoxicó del ritmo laboral al que había estado sometido, decidió abrir en 2000 Falkland Recipee, su primer emprendimiento gastronómico personal. "Ese restaurante funcionó durante 11 años y acompañó el cambio social de las islas: "se podía servir comida de alta categoría en un buen ambiente", describe Olmedo. Debió cerrar sus puertas en 2011. "La recesión mundial de 2010 afectó nuestro negocio: empezamos a perder dinero y se hizo inviable", relata.

La era Waterfront

Del lugar se destaca su calidez y la atención
Del lugar se destaca su calidez y la atención Crédito: Gentileza

Antes del cierre de Falkland Recipee, Olmedo ya había adquirido en 2008 un bed & breakfast vecino: The Waterfront, que antes había sido Rose’s House y Emma’s House, siempre con la misma función: alojamiento y desayuno. Desde entonces, el espacio sufrió todo tipo de remodelaciones, ampliaciones, construcciones y cambios. "Logramos convertirlo en un lugar popular para el mercado local", se enorgullece su propietario. "Esto es importante: si alguien en las islas quiere salir a comer afuera tiene solo dos opciones: el Malvina House y nosotros", agrega.

Olmedo sintió que había encontrado su trabajo ideal. Decidió no armar un gran salón, sino un ambiente para unas 50 ó 60 personas. "En total, Stanley (Puerto Argentino) tiene 2500 habitantes, de los cuales como máximo unos 500 podrían circular por mi restaurante. Si estructuraba un salón para 150 personas, siempre iba a parecer vacío. Así, con 10 personas que estén comiendo, desde afuera ya se ve frecuentado, con cierta atmósfera", describe el chef.

Crédito: Gentileza

"Haber llegado a las islas tan joven fue una gran oportunidad, pero también un golpe de suerte: recibí mucho de la gente de aquí y traté de entregar en la misma medida", detalla Olmedo. "Todo lo que aprendí lo volqué aquí", agrega. Y refuerza su idea: "Tuve la posibilidad de vivir en el lugar del mundo que yo eligiese y decidí quedarme acá, donde estaba mi hogar".

El nombre oficial del restaurante del hotel es Waterfront.Kitchen.Cafe y su estilo mezcla diferentes elementos. "Tomé muchos de los cultivadores de café de Australia y Nueva Zelanda", confiesa el propio Olmedo. El lugar abre a las 8 de la mañana y sirve desayuno, almuerzo, té de la tarde y cena. También dispone de comidas rápidas, sándwiches para llevar y un wine bar con tragos y cócteles por la tarde. "Sea cual sea el momento del día, siempre hay una buena razón para venir", concluye Olmedo.

El lomo a la Wellington
El lomo a la Wellington Crédito: Gentileza

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