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En fotos: cómo es el jardín de la bodega argentina elegida como la mejor del mundo

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19 de julio de 2020  • 00:00

En el paraje Altamira, enmarcado en el cono aluvional del río Tunuyán, la familia mendocina Zuccardi se erigió en tierra virgen con su bodega Piedra Infinita, que esta semana volvió a ser noticia porque, por segundo año consecutivo, fue elegida como la Mejor Bodega y viñedo de Sudamérica y del mundo por los miembros de la Academia de The World's Best Vineyards. En esta nota recorremos su jardín y te contamos cómo fue diseñado en el imponente marco del Valle de Uco.

El proyecto de la bodega es de los arquitectos Fernando Raganato y Tom Hughes.
El proyecto de la bodega es de los arquitectos Fernando Raganato y Tom Hughes. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Izquierda: un banco un multiuso, sobre el que a veces se preparan fuegos o se suman almohadones para descansar. Derecha: la fuente, ubicada a la entrada de la bodega, está inspirada en los charcos que se forman en el suelo aluvional por el agua de deshielo.
Izquierda: un banco un multiuso, sobre el que a veces se preparan fuegos o se suman almohadones para descansar. Derecha: la fuente, ubicada a la entrada de la bodega, está inspirada en los charcos que se forman en el suelo aluvional por el agua de deshielo. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

El paisajista Eduardo Vera fue el encargado de interpretar el espacio en relación al paisaje natural y cultural de la zona. Inicialmente, el paisajista quiso indagar sobre la historia del lugar. Los huarpes fueron uno de los pueblos indígenas que habitaron la zona de Cuyo hacia el siglo XV, y se les hizo honor al elegir un diseño sencillo.

Izquierda: Gasañas rastreras, lagañas de perro, olivillo y junquillos acompañan la entrada de Piedra Infinita. Derecha: el árbol es una Acacia visco, acompañado por hyalis argentea.
Izquierda: Gasañas rastreras, lagañas de perro, olivillo y junquillos acompañan la entrada de Piedra Infinita. Derecha: el árbol es una Acacia visco, acompañado por hyalis argentea. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Una enorme piedra del lugar cortada al medio hace a la vez de escultura y de mesa-banco para sentarse o disfrutar de un picnic.
Una enorme piedra del lugar cortada al medio hace a la vez de escultura y de mesa-banco para sentarse o disfrutar de un picnic. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Considerando el origen aluvional del terreno, se decidió "plantar" gigantes rocas de río. La fuerte arquitectura también fue inspiración para el paisajismo: "Me atraía la presencia de montañas nuevas, casi como acantilados", cuenta Vera. Así, decidió armar una quebrada, rodeada de charcos de agua de deshielo y piedras arrastradas por el aluvión.

Las rocas para cubresuelo se molieron especialmente para generar un contraste de grises y marrones. Todas las rocas fueron extraídas del mismo suelo.
Las rocas para cubresuelo se molieron especialmente para generar un contraste de grises y marrones. Todas las rocas fueron extraídas del mismo suelo. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Piedra Infinita, el predio de Zuccardi en Valle de Uco, fue elegido por un jurado que evalúa más de 1500 bodegas alrededor del mundo.
Piedra Infinita, el predio de Zuccardi en Valle de Uco, fue elegido por un jurado que evalúa más de 1500 bodegas alrededor del mundo. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Atento a que fuera con el mayor porcentaje de plantas nativas y plantas de bajo consumo hídrico, el resultado de bajo mantenimiento estaba resuelto. Jarillas, olivillos, lagañas de perro, tomillos y acacias eran las que asomaban por el campo. El paisaje cultural también estaba presente en los entornos, y fue el que dio pie a sumar álamos criollos y acacias visco.

Izquierda: el diseño paisajístico de la bodega sigue la interrelación natural de la flora del terruño. Derecha: las jarillas de formas libres contrastan con el hormigón ciclópeo.
Izquierda: el diseño paisajístico de la bodega sigue la interrelación natural de la flora del terruño. Derecha: las jarillas de formas libres contrastan con el hormigón ciclópeo. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

La huerta de la bodega, armada en cajones de lapacho, varía su plantación según el chef a cargo y la época del año. La acompaña una escultura en metal del artista Guillermo Rigattieri.
La huerta de la bodega, armada en cajones de lapacho, varía su plantación según el chef a cargo y la época del año. La acompaña una escultura en metal del artista Guillermo Rigattieri. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Viña en la finca de Altamira: de allí sale parte de la uva con la que la bodega elabora sus vinos.
Viña en la finca de Altamira: de allí sale parte de la uva con la que la bodega elabora sus vinos. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Marcar la primera vista al llegar a Piedra Infinita y poder observar todo el conjunto era clave. Para ello, la entrada presenta una serie de muros a ambos lados de la calle y los estacionamientos se ubicaron a una distancia justa para poder integrar la arquitectura y el paisaje natural, y lograr así que el edificio quedara dentro de la línea de las cumbres de las montañas.

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