Cómo enfrentar el miedo y los “pensamientos catastróficos”
Es fundamental entrenarnos para pensar de manera positiva, incluso en medio de las dificultades
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“¿Y si me echan del trabajo?”. “¿Y si me enfermo?”. “¿Y si mi pareja me deja y me quedo solo, sola?”. La mayoría de las personas que experimentan temor, acostumbran alimentar este tipo de “pensamientos catastróficos” que no hacen otra cosa que aterrorizarlas.
¿Cómo podemos enfrentar el miedo? El primer paso es dejar de aterrorizarnos. Dicha actitud solo nos conduce a imaginar los peores escenarios y a creer que nuestra vida será terrible. Escojamos pensar: “No es tan terrible”. En realidad, nada es terrible. Si algo de lo que tememos ocurre, será una situación negativa, desagradable, por la que nos sentiremos tristes o angustiados; pero no será terrible. Es importante entrenarnos para pensar de manera positiva, incluso en medio de las dificultades. Por ejemplo, confiar en que alguien —un familiar, un amigo, un mentor o, si somos creyentes, Dios— nos tenderá una mano para seguir adelante y avanzar en la realización de aquello que tanto anhelamos.
Es solo cuestión de tiempo. Por eso podemos afirmar y creer que nada es verdaderamente terrible. En los momentos de espera, cuando las respuestas o soluciones parecen no llegar, en esos días en que sentimos que nada sucede, tenemos la oportunidad de elegir pensar que algo mejor está siendo preparado y que pronto llegará a nuestra vida. Quizá sea un empleo más adecuado, una pareja que encaje perfectamente con nosotros, un contacto que nos abra nuevas puertas, una idea capaz de generar prosperidad o un tratamiento que mejore nuestra salud. No se trata de engañarnos, sino de decidir dejar atrás el pensamiento catastrófico y comenzar a construir, desde hoy, un futuro mejor.
Decidir pensar conscientemente que todo lo que nos ocurre, incluso las crisis que consideramos “tiempos malos”, nos prepara para algo más grande, nos hace crecer y nos fortalece para enfrentar el futuro, no es pensamiento mágico. Es fe, voluntad y dominio propio. Y, sobre todo, nos saca de la zona del miedo que tanto daño nos provoca, tanto a nivel emocional como físico. Recordá esto: nada es terrible, todo tiene una solución. El 90% de nuestros temores jamás se cumplen. Por eso, elegí siempre pensar lo mejor, y lo mejor vendrá a tu vida.
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