La historia de The Brothers Home, el campo de concentración coreano que inspiró uno de los mayores éxitos de Netflix
Detrás de la ficción éxito de El juego del calamar en el gigante del streaming se esconde una tragedia real ocurrida en Corea del Sur hace 45 años
5 minutos de lectura'

Desde su estreno, El juego del calamar se convirtió en uno de los mayores fenómenos globales de Netflix y, este año, con el estreno de su tercera temporada, una de las series más vistas. La producción surcoreana, creada por Hwang Dong-hyuk, atrapó a millones de espectadores con una historia en la que personas endeudadas aceptan participar en juegos mortales a cambio de un premio millonario. Sin embargo, detrás de esa ficción se encuentra una historia real ocurrida hace 45 años.
Tras la guerra de Corea, miles de personas llegaron a la ciudad de Busan en busca de trabajo y refugio. La pobreza extrema, el desempleo y la falta de políticas sociales generaron un creciente número de personas en situación de calle. En lugar de implementar programas de asistencia, la respuesta del Estado y de los gobiernos locales fue la “limpieza social”.
Así fue que durante el régimen autoritario que gobernaba Corea del Sur, la prensa local y distintos funcionarios comenzaron a señalar a las personas sin hogar como un problema para la imagen del país, en especial cuando se conoció que se celebrarían los Juegos Asiáticos de 1986 y los Juegos Olímpicos de 1988 de Seúl.

En 1976, el gobierno surcoreano habilitó en Busan un centro conocido como The Brothers Home. El mismo fue presentado como un “hogar de asistencia para personas sin techo”. Pero, en realidad, funcionó como un campo de concentración encubierto. Por la magnitud de los abusos, llegó a ser comparado con Auschwitz y se transformó en uno de los símbolos más brutales de la represión institucional en Corea del Sur.
¿Cómo funcionaba el modus operandi de The Brothers Home?
Lo sorprendente para aquellas personas que investigaron el caso en profundidad es la forma atroz en que las personas eran captadas muchas veces a plena luz del día. La policía detenía de forma arbitraria a hombres, mujeres y niños, muchos de ellos sin estar en situación de calle, y los trasladaba al lugar contra su voluntad. Bastaba con no portar documentos o encontrarse en el lugar equivocado para ser capturado. Una vez dentro, los internos perdían todo derecho.
Distintas investigaciones y testimonios posteriores describieron condiciones inhumanas, entre las que se pueden enumerar, violencia física sistemática, abusos, trabajos forzados y castigos extremos. El objetivo no era la rehabilitación, sino la explotación. Los responsables del centro obtenían ganancias a partir del trabajo gratuito de los detenidos, con la complicidad de autoridades locales y fuerzas de seguridad.

Según sobrevivientes entrevistados por 101 East, el centro operaba con una docena de fábricas que producían lápices, artículos de pesca, sombrillas, ropa, calzado, artículos de carpintería, herrería y mucho más. Todas las personas dentro de The Brothers Home eran obligadas a trabajar de sol a sol, sin importar que fueran niños, adultos mayores y embarazadas. Según les indicaban, era la forma de que aprendieran una nueva profesión para ser integrados a la sociedad. Sin embargo, jamás recibieron ninguna retribución económica e incluso eran privados de necesidades básicas.
Choi tenía 14 años cuando ingresó al lugar en que sería testigo de incontables torturas. En diálogo con 101 East, relató un episodio que le hizo entender desde el primer día las reglas del lugar. “Una persona se había quejado diciendo: ‘¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué tenemos que soportar esta tortura? ¡Que nos envíen a todos a casa!’. Los líderes se lo llevaron a rastras, lo envolvieron en una manta y lo patearon brutalmente. Nunca regresó al pelotón, lo que significa que estaba muerto“, afirmó.
Según registros oficiales y organismos de derechos humanos, al menos 657 personas murieron dentro de The Brothers Home. Muchas otras sobrevivieron con secuelas físicas y psicológicas profundas que les impidieron reinsertarse plenamente en la sociedad. Durante años, el caso fue silenciado. Las denuncias no prosperaron y los responsables evitaron sanciones significativas.

El propio creador de El juego del calamar (Netflix) reconoció que se inspiró en hechos reales de la historia surcoreana para construir el universo de la serie. Si bien la competencia mortal es ficción, la lógica de deshumanización, encierro forzado y explotación de personas descartadas por el sistema remite de forma directa a The Brothers Home. Así, la serie puso en agenda internacional una realidad que durante décadas fue ignorada, incluso dentro del propio país.
Recién en mayo de 2020, tras años de reclamos de sobrevivientes y familiares, el gobierno de Corea del Sur aprobó una ley que habilitó una nueva investigación sobre el caso. A partir de entonces, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación inició un proceso de audiencias que se extenderá durante varios años.

El objetivo es esclarecer las violaciones a los derechos humanos cometidas durante las dictaduras militares que gobernaron el país entre las décadas de 1960 y 1980, incluso lo ocurrido en The Brothers Home. Aún permanecen pendientes temas clave como una disculpa oficial del Estado y un sistema de compensaciones para las víctimas.
Otras noticias de Corea del Sur
"Pique bajo". El equipo de Copa Davis ensaya en Corea del Sur tras una larga travesía: los debutantes prueban la superficie
La guerra comercial. Trump castiga a Corea del Sur con aranceles del 25% y sacude a los mercados globales
Inesperado. ¿Malentendido o cortocircuito? La frase de Sebastián Báez que llamó la atención sobre su ausencia en la Copa Davis
1La carta de Marco Lavagna a sus empleados con un final llamativo
2Claudio Tapia y Víctor Stinfale, el goleador y el arquero que tienen el poder fuera de la cancha en Barracas y Riestra
3Murieron una niñera y los dos hermanitos que cuidaba en un departamento de Villa Devoto
- 4
El derrumbe. Dos buques oxidados, símbolo del vínculo de desidia y corrupción que unió a Venezuela con los Kirchner









