En Palermo, lo de Dominga
Un joven trío conduce el restaurante y sushi bar, en una tradicional casa antigua reformada para la ocasión
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Había expectativas hace tiempo sobre la apertura del restaurante de Nacho y Kamote, exitosos responsables, respectivamente, de la cocina y el sushi bar de Nina Wok. Ellos son los propietarios, Ignacio Ortiz de Rosas y Marcelo Langner, aunque nadie los llame así, y el tercero, Luis González. El trío joven y moderno se aposentó en una casa familiar de Palermo, de aquellas chorizo, muy bien transformada por el arquitecto Oropel. Blanco, simple y espacioso, respeta la construcción original y se distingue con armados de hoja de madera en bandas, entrelazadas en un mural iluminado de atrás, lámparas colgantes, individuales y centros de mesa frescos y decorativos. La puesta es clásica, como corresponde a la casa, pero la ausencia de servilletas de tela a mediodía no hace sentirse tan bien servido como le gustaría a Dominga; las chicas del servicio, eficiente en general, contrastan en negro. En la galería soleada, los sillones de mimbre no parecen muy cómodos, pero los jóvenes los disfrutan. En la barra sirven buenos tragos y vino por copa, para los bocados de sushi que se preparan a la vista.
La carta tiene la medida correcta para Dominga, si es que piensan renovarla con frecuencia; ocho-nueve platos para cada paso con alternativas sensatas de cocina menagère actual, como una se imagina la de Dominga, y que hace rato Nacho tenía en la cabeza. El agregado del sushi bar amplía la oferta: puede ser appetizer, incluso en la mesa, o entrada; es clásico y hay novedades. El vino por copa permite una de blanco con lo japonés -especial el sauvignon blanc- o de champagne ($ 6) y una de tinto luego si cuadra, para no aburrirse: se espera una variedad mínima de cepajes para hacer posible este juego según los platos. Faltan en la lista los vinos buenos de precio medio-bajo que acuerden con los de la cocina. Las entradas son bien mediterráneas salvo el rico cebiche (7), algo caribeño, dulzón y apenas picante, con un toque más ardiente será mejor aún. La bruschetta de hongos salteados es recomendable, y los langostinos a la plancha que salen con papas fritas, así como el pulpo, salteado con papas (8). El salmón fue siempre un must en lo de Nacho; ahora sale a la plancha con espinacas y champiñones (15). El risotto con hongos frescos y perejil (13), los gnocchi de sémola gratinados con queso, bien a la romana (10), y el cordero estofado con vegetales y cuscus (14) quedarán seguramente como specialités maison de Dominga. La tarta de maracuyá descuella entre los postres caseros. El menú de mediodía (10) incluye copa de vino.
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Nombre: Dominga Restaurant-Sushi-Bar
Dirección: Honduras 5618 (y Fitz Roy), Palermo
Teléfono: 4771-4443
Horario: mediodía y noche, cierra domingos
Cocina: maison moderna
Capacidad: 55 cubiertos
Tarjetas: American Express y Visa
Otros: vigilancia
Ambiente: * * * *
Atención: * * *
Cocina: * * *





