“Estoy frustrado”: qué hacer para salir de ese estado y desarrollar el pensamiento creativo
Esta emoción viene a recordarnos que la vida no nos entrega todo en mano; te comparto tres ideas para aprender a administrarla
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La frustración es una emoción que nos alcanza a todos en la vida. Queremos obtener cosas, avanzar, cumplir sueños, elaborar proyectos, pues somos seres deseantes. Sin embargo, en algún punto, somos atravesados por la frustración que viene a recordarnos que la vida no nos entrega todo “en mano”. Esto nos permite desarrollar la “piel de rinoceronte” y el pensamiento creativo.
Actualmente vemos cómo muchas personas se hunden en la frustración. ¿Qué podemos hacer cuando nos sentimos frustrados? Comparto a continuación tres ideas:
1. Cercar
Esto significa sectorizar en lugar de generalizar la emoción. Supongamos que un violinista está ejecutando una pieza de Stravinski y no le sale bien. De modo que deja el instrumento y exclama: “Abandono la música; no toco más el violín; no sirvo para esto; soy un pésimo músico”. Esta no es la actitud correcta; lo ideal es cercar para entender que solamente en esa pieza específica algo no le está saliendo como le gustaría. Por ejemplo, en lugar de pensar: “Soy una mala madre o un mal padre”, lo cual sería una generalización, podemos ver que es en una determinada área o aspecto relacional con mi hijo o mi hija adolescente que el vínculo no está funcionando. Cuando uno generaliza, pierde la capacidad de administrar la frustración.

2. Esforzarnos
Cuando un bebé quiere alcanzar un juguete y no puede, se siente frustrado. Entonces, comienza a gatear para ir en busca de su deseo. A esta actitud, la denominé la “fórmula del éxito”, la cual consiste en la siguiente ecuación: Frustración + Esfuerzo = Éxito. ¿Qué deberíamos hacer, como adultos, cuando deseamos conseguir algo? Esforzarnos. Probar A, B y C y desarrollar el pensamiento creativo. En general, aquello que valoramos verdaderamente es todo aquello que nos esforzamos por lograr.
3. Saldar
Si luego de sectorizar y esforzarnos, aún no logramos nuestro cometido, ¿qué hacemos? Cuando nos vayamos a dormir y hagamos un balance del día, no nos concentremos en lo que no logramos, sino procuremos un equilibrio: “Esto no lo logré; pero logré aquello otro”. De esta forma, estamos saldando y evitamos sentirnos frustrados. Imaginemos que un escalador quiere llegar a la cima de la montaña y se encuentra a solo quinientos metros de su meta. Ya escaló mil metros. ¿Qué actitud debería adoptar? Tiene tres opciones: 1) Mirar lo que le falta y pensar: “¡No llego más! ¡Qué dura es la vida del escalador!” (lo cual equivale a frustración); 2) Mirar lo que ya escaló, sacarse una selfie y pensar: “¡Soy un escalador extraordinario!”; 3) Mirar lo que logró y motivarse para ir por lo que le falta. De eso se trata el hecho de saldar.

Si frente a eso que deseabas lograr ya agotaste todos los recursos, saldalo. Ya hiciste todo lo que estuvo a tu alcance. Probablemente tengas que reinventarte y buscar un nuevo proyecto. Con frecuencia, cuando miramos en retrospectiva, decimos: “No logré eso que quería lograr; pero, gracias a esa frustración, logré esto otro”. Toda vez que se cierra una puerta, se abren miles de oportunidades a nuestro favor. Como acostumbro decir, hacia atrás están las pérdidas y, hacia adelante, las oportunidades. Sigamos esforzándonos porque frustración más esfuerzo es igual a éxito.
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