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En una reciente reflexión sobre la salud mental y la subjetividad humana, el reconocido psicoanalista Gabriel Rolón desestimó uno de los pilares más arraigados de la cultura contemporánea: la frase “querer es poder”. Durante su participación en el programa Perros de la Calle (Urbana Play 104.3 FM), el especialista calificó este concepto como “la mentira más grande del mundo”, donde argumentó que su aplicación como filosofía de vida es no solo simplista, sino potencialmente perjudicial para quienes intentan procesar sus frustraciones personales.
Según explicó Rolón, la creencia de que el éxito depende exclusivamente de la voluntad individual es una falacia que ignora la complejidad de la estructura psíquica humana. En el análisis compartido con la audiencia, el autor de diversos libros sobre el sufrimiento y el deseo sostuvo que “no todos los sueños se cumplen; a veces los sacrificios no van a ser premiados. Hay situaciones en las que la vida simplemente te dice que no”. Esta perspectiva choca de frente con la idea de que el fracaso es una consecuencia directa de no haber deseado lo suficiente un objetivo determinado. Al respecto, enfatizó que la realidad externa suele estar cargada de limitaciones, inseguridades, culpas y miedos que escapan al control de la voluntad subjetiva.

El psicoanalista profundizó en su postura al señalar que “nuestra realidad es una realidad psíquica; no hay hechos, sino interpretaciones”. Bajo esta premisa, Rolón advirtió que adjudicar todo resultado a la capacidad de querer implica imponer un rol injusto sobre las personas ante los ojos de la sociedad. Al considerar que la voluntad es el único motor del destino, se invisibilizan los factores contextuales y emocionales que condicionan la capacidad de acción de un individuo en su entorno. En ese marco, el profesional remarcó: “Creer que uno está bien o mal por decisión propia es ignorar cómo funciona la psiquis humana”.
Durante su participación, el psicólogo también vinculó estas reflexiones con el desarrollo personal y los vínculos tempranos. Al abordar el conflicto entre padres e hijos, Rolón explicó que la salida de la familia de origen requiere una madurez que muchas veces se ve obstaculizada por mandatos inconscientes. “Si crecés sintiendo que no sos el querido, tenés que trabajar mucho para tener confianza en vos mismo”, indicó. En ese sentido, sugirió que la búsqueda de aprobación y el amor propio son elementos que influyen en cómo una persona enfrenta los desafíos del mundo exterior, a menudo más que la simple intención de alcanzar un objetivo. “No hay un amor que justifique pagar todos los precios”, agregó, refiriéndose a las relaciones patológicas de las que, en ocasiones, resulta extremadamente difícil alejarse.

En última instancia, el especialista enfatizó la importancia de reconocer la angustia como una emoción genuina, diferenciándola del estado de bienestar emocional. “No es lo mismo no estar mal que ser feliz. Hay una sola emoción que no engaña en la vida de los humanos: la angustia”, sentenció durante el intercambio radial. Al desmitificar la premisa de que todo está al alcance de la voluntad, Rolón propone una mirada más compasiva hacia las limitaciones humanas, alejándose de las presiones sociales que exigen resultados garantizados por el esfuerzo individual.




