Gorda y vanidosa, Lux Moreno: “Estoy contra el bypass gástrico”
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Desde hace tres años a hoy viene creciendo en los medios y especialmente en las redes sociales el protagonismo de mujeres gordas. Sin eufemismos, ellas reivindican la palabra que alude a un tipo de corporalidad que sale de las métricas de lo que nuestra sociedad establece como normales o saludables. Los activismos gordos o gordes (veremos qué implica esta “e” que tanta incomodidad suele provocar) y los movimientos que bregan por la diversidad corporal tienen entre sus referentes a Lux Moreno, profesora de filosofía de la UBA, doctoranda en ciencias sociales focalizada en la temática de gordofobia, gordo odio y la construcción de la corporalidad en torno a la categoría de talle.
Gorda vanidosa
En 2018 el sello editorial Ariel publicó su libro Gorda vanidosa: sobre la gordura en la era del espectáculo en el que narra su derrotero desde la infancia y la adolescencia hasta el momento actual, de adulta joven, en el que encontró en el activismo gordo la oportunidad para salir del clóset de la gordura. Pasó por dietas que la llevaron al peso “ideal”, experimentó qué se siente ser una chica con un cuerpo deseable, observó con ingenuidad como algunas amigas dejaban de invitarla a fiestas cuando se volvió una “competencia” en un imaginario e inexistente concurso adolescente de la más atractiva, la más deseable, la chica del cuerpo perfecto.

¿Sos filósofa, por qué Gorda vanidosa es un libro sobre tu experiencia siendo que tenías toda la teoría para poder hablar de lo que ocurre con la gordura a nivel social?
No podía ser un texto académico porque la primera bajada de línea de la editorial fue que el libro tuviera una estructura en primera persona en la que yo contara los avatares de mi corporalidad. Con esa consigna igual, debo reconocer, hice una trampita: tomé una de las estrategias de la positividad corporal -que es una de las muchas líneas de activismos- y, a partir de mi experiencia presenté una reflexión teórica sobre la temática.
¿Qué cambió para vos a partir de la publicación del libro?
La publicación del libro fue el 1 de julio de 2018, a los diez días me tuve que hacer un bypass gástrico porque tenía una enfermedad grave gastrointestinal, y la operación era necesaria para evitar un cáncer de estómago. Fue raro porque uno de los capítulos del libro aborda todos los peligros que no se saben de la cirugía bariátrica, que a mí me parece una intervención cruenta, una forma de violencia, otra más, sobre los cuerpos gordos. La cuestión es que al volver de la operacion el libro había tomado vida propia, me empezaron a llamar para dar charlas en diferentes ámbitos, en universidades, en medios internacionales. Y todo ese movimiento ocurría al mismo tiempo que atravesa un cambio de cuerpo muy abrupto que fue el bypass gástrico.
Posta ser socializado como gorde, no se puede comparar con mera presión social de "sentirse gorda". Básicamente porque a los primeros se nos invisibiliza pero los segundos tienen el privilegio de ser mirados y de banalizar lo que significa está violencia sobre los cuerpos gordos.
— Lux Moreno (@LuzReinamiel) July 19, 2020
-¡Qué es lo que vos querías visibilizar antes y qué fuiste descubriendo en los últimos años?
Desde que empecé mi trayecto en el activismo gordo, en 2013, hubo muchos cambios. Las primeras publicaciones sobre el tema en la Argentina fueron en 2011 pero creo que el momento bisagra fue cuando en 2016, se publicó el libro Cuerpos sin patrones, de Laura Contreras y Nicolás Cuello, que es la primera recopilación de textos de activistas locales y traducciones de activistas internacionales. Desde entonces empezó a tomar grosor la temática y se pudo empezar a mover la obesidad y el sobrepeso desde otro lugar que el de la enfermedad, porque el discurso médico pone a la obesidad en un lugar desde el cual todo lo que se haga para eliminarla parece estar justificado, incluso acciones violentas, porque todo es en nombre de la salud.
- ¿Hubo cambios en el trato hacia las personas con cuerpos gordos?
No sé si en todas partes pero al menos sí en el tratamiento social del tema. Esto cambió radicalmente, Desde el 2018 a la fecha tenemos audiencias que ya no toleran los tratos gordo fóbicos, gordo odiantes, aunque por otro lado sigue habiendo grupos que lo recrudecen. Lo que sí avanzó es una mirada institucional. El INADI, el año pasado, mostró que en el mapa de las discriminaciones la gordofobia pasó de estar del quinto lugar al segundo, y este dato no significa que el rechazo a nuestras corporalidades haya aumentado sino que se empezó a registrar. De a poco, se empieza a entender que la discriminación y violencia sobre los cuerpos gordos es un acto sobre los derechos humanos.

-En tus redes sos muy crítica del bypass gástrico. ¿Cómo decidiste a hacértelo?
Todavía me sigo negando al bypass gástrico, me parece que es una técnica muy extrema tener que cercenar parte del estómago para bajar de peso. Y todavía no se saben los efectos a largo plazo de estas cirugías bariátricas. En mi caso lo que pasó es que yo estaba sufriendo desde el 2017 enfermedad de reflujo muy grave y estaba con la posibilidad de generar un cáncer estomacal: se me habían quemado cuerdas vocales y era refractaria a la medicación. Fue una medida de urgencia, en un mes, desde que me lo indicó el médico, me lo hicieron, siendo que el tiempo de espera para prepararse para una intervención bariátrica para adelgazar suele ser de seis meses. Yo, todavía, sigo siendo crítica de la operación como medida para bajar de peso; me parece, además, que los efectos posteriores no tienen nada que ver con lo que venden las clínicas. Veo que hay mucha gente desinformada sobre los riesgos y, que, además, hay algo clasista para poder acceder, no cualquiera puede hacerse un bypass gástrico. El tratamiento es muy caro y el mantenimiento, con todos los suplementos nutricionales que hay que tomar después, lo encarece aún más.
La gordura y sus términos
Surgieron muchos términos alrededor de la visibilización de la gordura: gorde, plus size, lucha contra la gordofobia, gorda orgullosa...
Cuando hablamos de plus size hablamos de una persona que usa talla grande y este concepto viene asociado a la positividad corporal. Lo que quieren estos movimientos es cambiar el estereotipo social de la persona gorda como alguien sombrío que no se divierte, que no goza, que no tiene sexualidad. Además, ya el uso ya de la palabra gorda es una palabra feminizada: la gorda, la gordita, aunque con un uso cariñoso que en realidad encubre un insulto; frente a esta palabra aparece la palabra gorde que toma la intersección sexo genérica y que no es una simple provocación del lenguaje, es una identidad política, es una afirmación política respecto del cuerpo.

- ¿Y la gordofobia? ¿Por qué pareciera que ya no está bien hacer chistes de gordos ni quejarse de la propia imagen frente al espejo?
Cuando hablamos de gordofobia, es preciso aclarar que este concepto no es un criterio psicológico, no tiene nada que ver con las fobias como patologías mentales. Es una forma de llamar a un tipo de reacción que parece como de pánico social frente al gordo, que siempre es rechazado. Esto que viene de la cultura de la delgadez por la que aquellos que no cumplen -o que cumplen pero no pueden reconocerlo y siempre están luchando para encajar un poco más- con los cuerpos hegemónicos temen no cumplir las normas sociales sobre el cuerpo. Porque ser delgado, entrar dentro de los estándares culturales del cuerpo, implica ser más visible y adquiere la fantasía de alcanzar cierto éxito social.
¿Pero entonces, con reconocerse gordo, gorda, gorde no sería suficiente. Además, hay que vivir defendiéndose de un ataque que sigue vigente?
El término gordofobia señala todas aquellas expresiones que surgen del pánico estructural sistemático que hace que las personas gordas queden en jerarquías corporales minimizadas, como de segunda. El gordo odio, otra forma de llamarlo, se manifiesta en micro violencias o en violencias explícitas como insultos, cargadas, miradas de desprecio contra personas gordas. Es interesante porque la temática de la gordura y de la diversidad corporal se empieza a difundir al mismo tiempo que se escucha más la voz de los movimientos transfeministas: se empieza a habilitar la pregunta por el cuerpo. Esto demostró que las propuestas como las del amor propio nunca alcanzan. No podés ser un emprendedor de vos mismo, nunca llega a ser real ese amor propio si vivís inmerso en una cultura que todo el tiempo te pide que consumas un solo estereotipo: el de la persona, blanca, alta, delgada, entrenada, exitosa. El mandato del “to fit” es eso, ser una chica fit es tener determinados consumos sociales que te generan la sensación de que encajás. Pero eso no es real. Todo el tiempo sentimos que a nuestro cuerpo le falta algo más: una cirugía estética, una nueva dieta, mil horas de crossfit. El cambio que busca el activismo gorde es revolucionario y nos hace bien a todos, porque te pide que empieces a pensar tu cuerpo no como una mercancía, no como una posesión, sino como el cuerpo con el que sos persona, con el que vas a atravesar toda tu vida.









