
Laura Azcurra:"Hay que tener un rinconcito para preservarse"
A los 14 años debutó en el cine y a partir de ahí no paró; es una de las estrellas de Toc Toc y sueña con estudiar Agronomía
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Es graciosa y derrocha simpatía. Inquieta y leve en su andar, tiene la mirada lúcida; cuando habla gesticula con las manos, hace muecas con la cara, se expresa claramente y elige con dedicación cada palabra que pronuncia. Hay que decirlo: Laura Azcurra es energizante.
Desde hace cuatro años, la talentosa actriz integra el elenco de Toc Toc, comedia de Laurent Baffie que se transformó en un suceso del público (de miércoles a domingo, en el Multiteatro). También está grabando Cuéntame cómo paso, una adaptación de la tira española íntegramente producida y filmada en la TV Pública, que saldrá al aire el próximo invierno en formato de tira diaria. "Es una docuficción que narra la historia de una familia en un contexto histórico muy potente, con mucho material de archivo desde 1974 hasta la llegada de la democracia", anticipa en el living de la sala Santos 4040, recién llegada de una grabación.
Por si fuera poco, en el momento de realizar esta entrevista faltan pocas horas para el reestreno de Salir del ruedo (domingos, a las 17.30, en el Portón de Sánchez), un espectáculo de danza flamenca que dirige y protagoniza junto a Mariana Astutti, donde encontró el lugar ideal para canalizar tanta energía.
"Con Mariana hemos bailado en tablado, nos hemos puesto los lunares hasta acá y nos hemos puesto faldas con volados. A las dos nos encanta todo el folklore flamenco español, pero hay algo de todo eso que no nos pertenece. Entonces nos preguntamos qué nos pertenece a nosotras como dos chicas argentinas que bailan, que tienen mucho soniquete, que tienen compás y otras cosas más para expresar que no es solamente la letra y el cante de Andalucía. Y salió esta historia contada a través de la música y los sonidos, a través de los chasquidos, las palmas, los pies, de nuestras propias coreografías", sintetiza.
Mamá de Marco, de 10 años, de niña fue testigo privilegiada del trabajo de sus padres -su papá era autor y director de teatro, y su mamá es una reconocida maquilladora-, donde comenzó a gestar su vocación por la actuación. Debutó en cine con el film Despabílate amor, de Eliseo Subiela, a los 14 años, y desde entonces no paró de trabajar y estudiar danza, canto, improvisación, tap, flamenco; estudió dramaturgia, metafísica, folklore y piano. Ahora tiene unos almácigos en la terraza y dice que quiere estudiar... Agronomía.
-¿Agronomía!
-Estoy interesada. No sé si me voy a bancar toda la carrera, la verdad, o sea, me gusta mucho la jardinería, soy una apasionada de las plantas, de la botánica, de los bichos, realmente tengo mucho interés por eso. Y si no es Agronomía será Botánica. Tengo mi huerta en la terraza, mis morrones, mis lechugas, la rúcula; ahora me están saliendo unos tomatitos cherries. Con mi almácigo veo cómo es realmente el proceso de las cosas, y para mí ese es el gran dilema de este momento.
-¿Cuál dilema?
-Cómo adaptarme a la velocidad que está cobrando el cotidiano con la energía y la curiosidad que tengo. Yo voy para delante y tengo que tener cuidado con eso, porque entre mi curiosidad, las ganas, la energía y todo, más la velocidad que ya de por sí te va llevando la Matrix, hay que tener un rinconcito para preservarse, para resetearse y respirar, para llevar el propio tiempo de cada uno.
-¿Hiciste terapia alguna vez?
-Sí, un montón, obvio. Un actor tiene que estar muy al día con sus emociones, porque trabajamos con eso. Todo el tiempo estamos en movimiento, todo el tiempo estamos afectados por todo, y lo que me afecta hoy quizá no me afecte en una semana. O no me afectaba hace seis meses atrás. Me parece que si uno realmente está en contacto con uno, afinado con uno, puede realmente conectar con el otro y llevar una vida cotidiana un poquito más alegre, más liviana.
-¿Y qué terapia hacés?
-De todo hice. Volví en febrero del año pasado, y es una terapeuta transpersonal. Es interesante porque tomamos algunas cosas de la astrología.
-¿También estudiaste metafísica?
-Sí..., me encanta. Apareció el maestro, un matemático, físico y astrónomo, todo se dio. La metafísica me enseñó a creer en lo que no se ve, a desarrollar y entrenar mucho la intuición y la percepción, a estar más despierta, más lúcida. También a estar atenta a las programaciones, a tener cuidado con lo que uno piensa, con lo que uno emana, porque la palabra tiene muchísimo poder, así como las formas de decir algo para llegar y también ayudar al otro, que es también ayudarse uno.
-¿Qué significa el teatro en tu vida?
-El teatro es mi lugar, un espacio físico totalmente cotidiano. Me encanta hacer televisión, me divierte conducir, me puedo meter en toda la ceremonia del cine también, pero la realidad es que lo que a mí me pone es el teatro. Porque fue donde nací, prácticamente. No tengo nada más que agradecer, pero uno va cambiando, y es muy probable que dentro de poco empiece a cantar... Me estoy preparando para eso desde hace muchos años
-¿En qué creés?
-Creo en el cosmos, creo que hay fuerzas y poderes que van mucho más allá que nosotros. En el living de mi casa tengo un altar con un buda gigante que le cuelga como un rosario krishna y otro que trajimos de San Francisco de Asís, cuando dejamos las cenizas de mi padre; tengo una Virgen -no sé si es la Desatanudos-, una imagen de Shiva también. Voy en contra del fundamentalismo en todos los aspectos. Les prendo ahí una velita, como diciendo: "¡Todos ustedes juntos, vamos chicos, fuerza!"
-¿De qué cosas estás segura?
-Estoy segura de que voy a amar a mi hijo toda la vida, de que el arte es una de las cosas que más me interesa, de que no podría vivir sin la música, de que quiero divertirme en mi vejez, de que conectada con el presente es cuando más disfruto de lo que hago.

-Para terminar: ¿alguna reflexión sobre el amor y la vida en pareja?
-La pareja es un gran trabajo y la convivencia es una negociación permanente. Es un reseteo semanal, en el que la pareja tiene que trabajar para reencontrarse y acompañarse en los intereses, en las energías y las curiosidades de cada uno. Ese reseteo incluye comunicación y mucha charla. Me parece que en la comunicación genuina y profunda está todo. Vivir con una persona que te gusta, con la que tenés afinidad, es una gran aventura.
El "ayurmate" para equilibrar
Cuenta que junto a su médica ayurvédica inventaron un mate, el "ayurmate", para bajar un poco el "hipertono de energía". "Me dijo: «Vamos a aflojar con la yerba y la vamos a reemplazar por hierbas que van a ser muy buenas para vos». Armó un combinado que tiene marcela, manzanilla, semillas enteras de coliandro, semillas de hinojo, cedrón y un poquito de yerba mate, con otro poquito de miel."
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