Lino Barañao: "Los seres humanos amamos las grietas"

Diego Sehinkman
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24 de marzo de 2019  

Estuvo a cargo del Ministerio de Ciencia y Tecnología durante el kirchnerismo, desde 2007, y continuó en el cargo cuando llegó al gobierno Mauricio Macri, hasta que el año último su cartera se convirtió en Secretaría. Doctor en Química, Lino Barañao responde sin tapujos al Cuestionario Sehinkman.

-¿Cómo se siente usted en lo personal, frente a la mirada de sus colegas científicos, encabezando la gestión de un ministerio que fue reducido a secretaría y teniendo que administrar un presupuesto con restricciones?

-Es como ser el padre de una familia numerosa que tuvo un buen pasar y que les dio casi todos los gustos a los hijos, que se quedó sin trabajo y tuvo que pasar a limitar gastos. Pero tengo a favor la conciencia de que estoy cumpliendo una función clave para mantener el presupuesto mínimo indispensable para conservar algo que es un recurso de todos los argentinos, el sistema científico tecnológico. Si hubiera empezado mi gestión en un período más restrictivo y después hubiera tenido 12 años de bonanza, hubiera sido más agradable, pero así se dieron las cosas. Yo siento que soy custodio de un bien público y que tengo que hacer todo lo posible para mantenerlo activo.

-A propósito de ser "el custodio de un bien público", en una entrevista le mencionaron que la Asociación Física Argentina pidió su renuncia. Y usted contestó: "Si yo no estuviera, la situación de la ciencia sería peor". ¿Lo cree así?

-Sí, estoy convencido. Concretamente, cuando yo empecé la gestión con el actual gobierno, una propuesta era que había que cerrar la carrera de investigador, cosa que me opuse y amenacé con no continuar. Bueno, se mantuvo esa carrera. Es más: en los primeros dos años ingresaron todos los postulantes y mantenemos un nivel de ingreso que es superior a muchos países desarrollados.

-¿Cómo lo afecta la mirada de sus colegas, muchas veces crítica?

-Hay muchos colegas que critican que son un sector muy presente mediáticamente. Pero también hay todo un sector más silencioso que manifiesta su apoyo. Mucha de la gente que me apoya es gente que se ha comprometido con la función pública, que ha bajado a la cancha a tratar de recibir los insultos y los botellazos. Es muy fácil criticar cuando no se tiene una responsabilidad de gestión. Y la otra cosa que no entiendo es el argumento: si uno pide la renuncia es para que venga alguien que mejore el presupuesto o que gestione mejor. En realidad, quieren que renuncie para demostrar que el sistema colapsa. Quieren provocar daño, no quieren defender el sistema.

-Una parte de la comunidad científica tilda a este gobierno de "neoliberal", asociándolo al menemismo.

-La diferencia es que en ese momento hubo un desprecio selectivo por la comunidad científica. Había sectores que tenían apoyo presupuestario y la ciencia, no. Ahora, por lo menos en el discurso, hay una condición de que la ciencia es importante, pero que la situación del país hace que el apoyo se vea limitado en la misma medida que se ven limitadas todas las áreas del gobierno, salvo Desarrollo Social. Yo no veo que haya una actitud de disminución selectiva o de ataque selectivo a la ciencia, menos aún a la ciencia básica.

-¿De cuánto es el presupuesto para ciencia sobre el PBI hoy?

-Estamos quizás en un 0,6. Yo creo que el sistema científico argentino ha sido altamente productivo. Por dólar invertido, un investigador argentino es más productivo que cualquiera del mundo porque, por lo poco que ha recibido, ha producido conocimiento de alta calidad.

-¿La grieta lo sigue separando de Adrián Paenza?

-Yo no me siento separado de Adrián Paenza . Entiendo cómo piensa y me gustaría que él entendiera por qué yo pienso como pienso. Lo que Adrián no sabe es que soy un individuo muy reactivo: el mayor estímulo para que yo haga algo es que me digan que no se puede hacer. Si vos me decís que no se puede hacer tal cosa, yo me voy a empecinar en hacerlo porque soy muy vasco en ese sentido. Él, con su presión para que yo no siguiera, contribuyó para que yo tomara esta decisión de continuar. Pero como vengo de la biología sé que la grieta es natural, biológica. Los seres humanos amamos las grietas y buscamos ideologías que nos permitan diferenciarnos del otro porque nuestro cerebro solo nos permite tener 200 amigos. Y vamos a tender a diferenciarnos del resto para quedarnos con los que pensamos igual. Tenemos que lograr que la grieta, que es natural, sea deportiva. Un ejemplo es que el hincha de Boca sepa que es importante que haya un hincha de River porque, si no no disfrutaría de ganar.

-En un escenario hipotético, ¿volvería a ser ministro de Cristina?

-Mirá, yo creo que no porque hay algo que nunca conté. Durante todo 2015 resistí un intento de La Cámpora de disolver el ministerio. Había un proyecto que fue presentado por Wado de Pedro de crear una secretaría que asumía todas las funciones del ministerio. ¿Por qué? Porque La Cámpora no tenía entrada a mi ministerio. Yo era parte del gobierno de Cristina, entonces no podía hacerlo público, pero en la campaña presidencial el radicalismo denunció la existencia de este proyecto, con lo cual había intención de desmantelar el ministerio de Ciencia y Tecnología aun en la gestión de Cristina. Así que el ministerio duró tres años más de lo que hubiera durado en otra administración.

-¿Cristina estaba al tanto de ese proyecto?

-Nunca llegué a planteárselo porque el agua no llegó al río, pero yo asumo que era parte de su entorno íntimo. Cualquiera puede buscar el proyecto de ley, y estaba. Me refiero a que aun en el gobierno anterior había discrepancias respecto de lo que era la política de Ciencia y Tecnología. Toda la gente que todavía me acompaña, la gran mayoría, es gente con gran experiencia, idoneidad y una honestidad probada. Gente con la que desde 2003 hasta ahora hemos tramitado 8760 millones de dólares sin ninguna denuncia. Eso para mí es un valor único. Tal vez, pensándolo más en profundidad, el factor decisivo para que yo me quedara era evitar perder a esta gente que cumple una función tan importante que corría el riesgo de ser desplazada de sus cargos.

-Si Macri fuera reelecto, ¿seguiría en su cargo?

-No sé. ¿Vos te imaginás 16 años de no poder criticar al gobierno de turno? Es demasiado para Argentina. ¡Tengo síndrome de abstinencia!

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