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¿Flan con dulce de leche o torta de manzana? ¿Galletita de chips de chocolate o de avena y pasas? Si te estás cuidando, es probable que tiendas a elegir la segunda opción, por parecer más saludable o menos calórica, incluso si preferías la primera.
El problema: no solo es posible que nos equivoquemos al elegir el postre más sano, sino que, además, ¡nos quedaríamos con las ganas de probar el que nos tentaba!
Para que no te pase, dos nutricionistas nos enseñan a disfrutar del postre, eligiendo la mejor opción.
A la hora de mantener una dieta saludable, ¿vale comer postre? Para la nutricionista y magíster en efectividad clínica Giselle Balaciano, disfrutar de algo dulce está permitido en todos los almuerzos y cenas. Eso sí: "siempre pensando que la gran mayoría de los postres van a ser frutas o yogures. Estos alimentos tienen un aporte importantísimo de vitaminas, minerales y fibra", sostiene.
Por eso, la experta propone optar principalmente por frutas y, de vez en cuando (unas dos veces por semana), elegir algo dulce que nos tiente mucho. "Como regla fundamental, lo que elijamos para darnos un gustito nos debe dar placer", dice.

La comida no solo cumple el rol de nutrirnos, sino que también tiene una parte placentera que es importante saciar, según Balaciano. Y cuando buscamos postre, buscamos justamente eso.
Pero para cuidarnos, a veces comemos algo que nos parece menos calórico que lo que nos gusta, y después seguimos con ganas de eso que nos tentaba. "Comemos dos postrecitos light, en lugar de un chocolate y, más tarde, ¡también nos terminamos comiendo el chocolate! Por eso, es mejor comer lo que realmente nos tienta, en su justa medida", dice.
"Todo está permitido. Lo importante son las porciones y la frecuencia", agrega el nutricionista especializado en deportes y obesidad Javier Rodríguez. "Si el sábado como una porción de cheesecake y el domingo vuelvo a alimentarme bien, no pasa nada. El problema ocurre cuando tenés la torta en la heladera y comés todos los días", explica.

El lemon pie, la tarta de frutillas, el budín de banana… ¡no necesariamente serían más sanos que una torta de chocolate y dulce de leche! "La torta de manzana, por ejemplo, tiene azúcar, huevo, manteca… Es equivalente a una mousse de chocolate, porque la diferencia de calorías es mínima. Mejor elegir lo que más nos guste", afirma Balaciano.
Otro dato importante: lo "light" no siempre es mejor. "Light significa ‘reducido en’. Entonces, puede ser que el producto tenga menos sodio, grasa, calorías o azúcares. Siempre es importante considerar a costa de qué algo es light. ¿De procesos químicos que pueden alterar el sabor del alimento?", advierte.
Además, ofrece dos claves importantes a la hora de elegir algo rico:






