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Casas de playa

En José Ignacio. Una casa con estructura de caserío y un oasis en el centro

Sol van Dorssen
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25 de noviembre de 2019  

Digna de ser visitada más de una vez, volvemos a ingresar a una de las elegidas del libro Casas con Encanto. Se trata de una construcción de los años 60 en José Ignacio que, tras una reforma, se transformó en tres armónicos volúmenes independientes que convergen en un patio como los de antaño: lugar de encuentro y oasis.

El piso de cemento da paso a un espacio con pasto y árboles en crecimiento.
El piso de cemento da paso a un espacio con pasto y árboles en crecimiento. Crédito: Santiago Ciuffo

Con profunda lógica, el arquitecto Diego Montero preservó, estilizándolo, el espíritu de los ranchos de la zona, por lo que no sumó los metros requeridos con segundos pisos. Antes bien, renovó los dos módulos originales y agregó un tercero.

Primer módulo

Esta sección se destinó a los espacios comunes: el living con chimenea, el comedor y la cocina. Parte del secreto de su aparente simpleza se encuentra en los colores, que repiten -sin dar la sensación de un calculado esfuerzo- los rojos y los verdes; y la distribución justa de muebles bien proporcionados.

En este rincón conectado con el patio, sillón de un cuerpo tapizado en cuero rojo, acompañado por una mesita redonda con tres patas de hierro y un tablero pintado en círculos de color (Morocco).
En este rincón conectado con el patio, sillón de un cuerpo tapizado en cuero rojo, acompañado por una mesita redonda con tres patas de hierro y un tablero pintado en círculos de color (Morocco). Crédito: Santiago Ciuffo

Frente a la chimenea de cemento pintada de blanco, puf cuadrado hecho a medida y tapizado con alfombra marroquí.
Frente a la chimenea de cemento pintada de blanco, puf cuadrado hecho a medida y tapizado con alfombra marroquí. Crédito: Santiago Ciuffo

A pedido de los dueños de casa se optó por artefactos reciclados de luz reciclados o comprados en remates.

Almohadones, una pintura de Hugo Arias y tres lámparas de hierro.
Almohadones, una pintura de Hugo Arias y tres lámparas de hierro. Crédito: Santiago Ciuffo

El living se conecta con el comedor. En esta unión se evidencia la armonía de los materiales: mármol de Carrara, madera en el mobiliario y machimbre.

Los muebles de guardado fueron pintados en gris claro, el mismo color que se colocó en los marcos y parte de la pared lateral.
Los muebles de guardado fueron pintados en gris claro, el mismo color que se colocó en los marcos y parte de la pared lateral. Crédito: Santiago Ciuffo

Rectangular y luminosa, una de las señas distintivas de este sector son los grandes paños de vidrio, de la mesada al techo, que se colocaron en lugar de las clásicas alacenas.

Este sector de la fachada corresponde a la cocina.
Este sector de la fachada corresponde a la cocina. Crédito: Santiago Ciuffo

Segundo módulo

Este volumen se destinó a la intimidad: el dormitorio de los pequeños y la suite principal.

En el cuarto infantil, como la vista no era particularmente atractiva, el estudio prefirió aberturas pequeñas.
En el cuarto infantil, como la vista no era particularmente atractiva, el estudio prefirió aberturas pequeñas. Crédito: Santiago Ciuffo

Dos losas sirven de apoyo a cuatro colchones, para invitar amigos a dormir o usar como sofás.

Aquí el machimbre fue puesto de forma horizontal.
Aquí el machimbre fue puesto de forma horizontal. Crédito: Santiago Ciuffo

En el dormitorio principal cama con respaldo tapizado en loneta, manta tejida en Bolivia y un almohadón de corderito (Laura O.). Mesa de luz reciclada, con patas de hierro y tablero de cuero.

Canastos de ratán y un portarrollos (todo de Laura O.).
Canastos de ratán y un portarrollos (todo de Laura O.). Crédito: Santiago Ciuffo

Una placa de vidrio esmerilado permite acceder del dormitorio principal al baño en suite con un espejo con marco de caracoles. Tanto la bacha como la mesada son de mármol de Carrara.

Abriéndose al exterior y aprovechando la luz, el dormitorio principal, como casi todos los ambientes de las tres casas, dan al patio central.
Abriéndose al exterior y aprovechando la luz, el dormitorio principal, como casi todos los ambientes de las tres casas, dan al patio central. Crédito: Santiago Ciuffo

Un lenguaje de integración funde interior con exterior. Ambos comparten un mismo concepto orientado hacia lo rústico, la misma paleta cromática y los materiales. Como por ejemplo la madera -natural o pintada de blanco-, el hormigón y la losa.

Corazón al aire libre

La construcción gira entorno a este patio que aporta la vitalidad del sol, el cielo y el agua a esta casa con estructura de caserío, un planteo con la cualidad adicional de ofrecer recorridos por caminos de ladrillos y rincones para descansar en conexión con el verde.

La pileta elevada en el centro del jardín está rodeada por una pérgola, que espera paciente el crecimiento de las plantas.
La pileta elevada en el centro del jardín está rodeada por una pérgola, que espera paciente el crecimiento de las plantas. Crédito: Santiago Ciuffo

Cuando el sol cae, la iluminación hace su magia, con una araña de chapa que pende baja, o artefactos que proyectan luz rasante sobre las columnas.

Al amparo de las palmeras, un sillón blanco de madera (Laura O.) y una mesita rectangular reciclada crean un rincón soñado para descansar.
Al amparo de las palmeras, un sillón blanco de madera (Laura O.) y una mesita rectangular reciclada crean un rincón soñado para descansar. Crédito: Santiago Ciuffo

Tercer módulo

En la última sección que se incorporó a la vivienda hay una sala de estar, centro de reunión y relax familiar.

Siguiendo el camino, flores en una paila de zinc.
Siguiendo el camino, flores en una paila de zinc. Crédito: Santiago Ciuffo

Sobre la pared de la casa, cajones de madera, exultantes de copetes: flores amarillas de verano, muy características del rancho.
Sobre la pared de la casa, cajones de madera, exultantes de copetes: flores amarillas de verano, muy características del rancho. Crédito: Santiago Ciuffo

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