
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más.

Las personas no siempre dimensionamos el poder que tienen sobre nosotros, los alimentos que ingerimos a diario. Así es: no solamente afectan nuestra salud sino también son capaces de alterar nuestro estado de ánimo. Por lo tanto, si venís bastante bajón hace días a lo mejor deberías replantearte (entre otras cosas) cómo te estás alimentando.
Tras ingerir ciertos alimentos se liberan químicos que influyen directamente en cómo nos sentimos.
"En general, frente a estados de angustia o malhumor recurrimos a alimentos con almidón, azúcar y grasa que nos dan sensación de alivio inmediato, pero a largo plazo pueden provocar malestar y angustia. Al tener un índice glucémico alto provocan picos de azúcar en sangre que suelen elevar hormonas como la adrenalina, elevando también el estrés. Asimismo, una dieta rica en grasas saturadas puede afectar el funcionamiento normal del hipotálamo promoviendo la aparición de síntomas asociados con la depresión", aclara Analía Moreiro, licenciada en nutrición.
Frente a un estado de angustia o depresión se deben evitar alimentos ultra procesados, comida chatarra y exceso de productos de panadería generalmente ricos en azúcar, grasa saturada e hidrogenada. Según la experta, el exceso de estos alimentos desestabiliza los niveles de azúcar en sangre, provocando ansiedad y cambios de humor.
Además, el café y el té en grandes cantidades estimulan el sistema nervioso y provocan cambios en la química cerebral. En el caso de las bebidas gaseosas con alta concentración de azúcar, los energizantes y el alcohol, todos sobreactivan al organismo, causando ansiedad, estados de ánimo cambiantes, nerviosismo e insomnio.
La clave, según la Clínica Cleveland, es ingerir alimentos que liberan ciertos químicos que afectan directamente el estado de ánimo.
Es importante consumir carbohidratos complejos (granos enteros, porotos y vegetales) y no carbohidratos simples (galletitas dulces, por ejemplo). Esto últimos producen una explosión rápida de energía, porque aumentan el azúcar en la sangre (el famoso sugar rush). Sin embargo, ese pico enérgico es efímero. En cambio, los carbohidratos complejos proporcionan un efecto más duradero.
La clave para sentirnos bien física y mentalmente es llevar una alimentación sana con productos que brindan energía y mejoran el estado de ánimo, combinado con la práctica de ejericio regular.




