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Decorar con color

Recoleta. Un colorido departamento refleja el vínculo entre una madre y su hija

Cristina Solanet
Elena Tavelli
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20 de octubre de 2019  

Al departamento de época, ubicado en una de las intersecciones más tradicionales de Recoleta, Cecilia Glick y su hija, Kasia (5), se mudaron sin siquiera cambiar los colores de las paredes. Hoy, las dos aseguran que de ahí nadie las mueve. El centro energético es el balcón donde, tanto en verano como en invierno, Cecilia trabaja, lee y disfruta de largas charlas con sus invitados y, obviamente, con su niña. De ella dice que es quien la hace sentir "en casa", y reflexiona: "Nuestra casa es nuestro vínculo".

Cecilia sobre una banqueta capitoné (Harturo). Detrás, pintura de Juan Becú, protagonista absoluta del living. El retrato blanco y negro, con marco dorado, es de la artista Amaya Bouquet.
Cecilia sobre una banqueta capitoné (Harturo). Detrás, pintura de Juan Becú, protagonista absoluta del living. El retrato blanco y negro, con marco dorado, es de la artista Amaya Bouquet. Crédito: Daniel Karp

Cecilia es fotógrafa de moda y ex galerista. Miau Miau, el proyecto que dirigía junto con Mariano López Seoane, cerró sus puertas hace tres años, pero la relación de ambos con los artistas todavía persiste. Su hogar es testimonio de eso: de las paredes no cuelgan obras de arte, sino vestigios de esa gran tribu de creativos que la galería reunió para siempre.

Mesa de vidrio (Manifesto) y alfombra (Vanina Mizrahi). En esquina, foto (Sofía Malamute), obra del colectivo Felina Súper Heroína y velas rayadas (SCP). Además, lámparas de pie y dos sillones curvos (Harturo).
Mesa de vidrio (Manifesto) y alfombra (Vanina Mizrahi). En esquina, foto (Sofía Malamute), obra del colectivo Felina Súper Heroína y velas rayadas (SCP). Además, lámparas de pie y dos sillones curvos (Harturo). Crédito: Daniel Karp

Con una pulsión casi fetichista, aquí los objetos se exhiben como tesoros personales, porque cada uno encierra una historia de amistad.

El comedor está en medio de dos livings, uno de uso formal y otro más de estar, para ver la televisión o enfrascarse en lo que ofrece la biblioteca. Los sillones (Fábrica de Clásicos) tapizados en terciopelo amarillo (Casa Almacén) contrastan con las patas rojas de la mesa (Mercado de Pulgas).
El comedor está en medio de dos livings, uno de uso formal y otro más de estar, para ver la televisión o enfrascarse en lo que ofrece la biblioteca. Los sillones (Fábrica de Clásicos) tapizados en terciopelo amarillo (Casa Almacén) contrastan con las patas rojas de la mesa (Mercado de Pulgas). Crédito: Daniel Karp

"Acá, mis afectos están por todos lados; Paz Caradonti, decoradora, me sugirió cambiar el tablero de vidrio original de la mesa por uno de mármol y Mariana Pussacq, de Casa Almacén, me animó a arriesgarme con el color de las sillas".

Encima del mueble negro (Paz Caradonti) con velas y libros, obras de Amaya Bouquet. Tambores de cobre (Falabella).
Encima del mueble negro (Paz Caradonti) con velas y libros, obras de Amaya Bouquet. Tambores de cobre (Falabella). Crédito: Daniel Karp

Por mi trabajo, soy muy sensible a la iluminación. La luz natural permanente fue lo que más me atrajo de este departamento. El sol entra en cada ambiente y dibuja
Cecilia Glik

Palmeras de interior dan paso al exterior, donde el verde se replica en los textiles.
Palmeras de interior dan paso al exterior, donde el verde se replica en los textiles. Crédito: Daniel Karp

"El balcón tiene un efecto inexplicable; tengo dos livings, pero cada vez que viene gente, la reunión termina ahí. Ignacio Montes de Oca, amigo y paisajista, me orientó en la elección de la mayoría de las plantas".

Sobre el espejo, comprado en Carlos Casares, el pueblo donde Cecilia nació, la obra de Javier Barilaro reproduce la tapa de un libro de Rodolfo Fogwill, el escritor preferido de la dueña de casa.
Sobre el espejo, comprado en Carlos Casares, el pueblo donde Cecilia nació, la obra de Javier Barilaro reproduce la tapa de un libro de Rodolfo Fogwill, el escritor preferido de la dueña de casa. Crédito: Daniel Karp

"Cuando me mudé, lo primero que hice fue mandar a hacer una biblioteca. 'Mmmm. ¿Un mueble a medida para un departamento alquilado?', me decían. Y sí. Junto con las obras y las plantas, para mí los libros son lo más importante".

Enfrentado a la biblioteca, sofá con almohadones (Laura O) y mantas (H&M Home). En el centro, mesa ovalada, silloncitos de madera laqueada con asiento y respaldo de fibras naturales (todo de Harturo) y banqueta tapizada en terciopelo rojo (Casa Almacén).

Mesa de madera decapada, ideal para comidas rápidas y, sobre ella, libros y saleros de cerámica en forma de tigre, encontrados por Cecilia en uno de sus viajes.
Mesa de madera decapada, ideal para comidas rápidas y, sobre ella, libros y saleros de cerámica en forma de tigre, encontrados por Cecilia en uno de sus viajes. Crédito: Daniel Karp

La cocina es de época, pero con pequeños detalles que la levantan, como las ilustraciones botánicas de La Buhardilla. Sobre la mesada, frascos de cobre, bowls y pie de torta de cerámica (La Buhardilla) con un budín marmolado riquísimo, listo para el té (Divino Budín).

"Recoleta tiene esa cosa de barrio y de la gente que vive ahí desde hace muchos años que me encanta. Con Kasia vinimos hace 5, pero como somos muy callejeras y bajamos todo el tiempo a tomar un helado o almorzar, nos cruzamos siempre con las mismas personas".

Cama con respaldo de terciopelo (Carlos Entenza), sábanas (Home Collection), mesas de luz y lámparas de cobre (todo de Harturo). A la izquierda, obras de Rosario Zorraquín, Benito Laren y Nahuel Vecino. A la derecha, pinturas de Jill Mulleady y Nahuel Vecino.
Cama con respaldo de terciopelo (Carlos Entenza), sábanas (Home Collection), mesas de luz y lámparas de cobre (todo de Harturo). A la izquierda, obras de Rosario Zorraquín, Benito Laren y Nahuel Vecino. A la derecha, pinturas de Jill Mulleady y Nahuel Vecino. Crédito: Daniel Karp

"Cuando viajo, me gusta ir a las tiendas de los museos, donde podés llevar piezas de diseño por un precio bastante lógico. Prefiero comprarme una cosa rara o especial que diez objetos de moda en una cadena internacional".

Cortinas de terciopelo (Casa Almacén). La cómoda de estilo vintage empapelada (Harturo) en algún momento fue el cambiador de Kasia. El dueño de Harturo, Rodrigo Sens, le sugirió poner una colchoneta sobre el mueble, antes que incorporar uno poco estético y poco duradero.
Cortinas de terciopelo (Casa Almacén). La cómoda de estilo vintage empapelada (Harturo) en algún momento fue el cambiador de Kasia. El dueño de Harturo, Rodrigo Sens, le sugirió poner una colchoneta sobre el mueble, antes que incorporar uno poco estético y poco duradero. Crédito: Daniel Karp

El dormitorio principal y el de la más pequeña, comparten paleta de colores. El papá de Kasia es director de publicidad y viaja mucho; al sillón lo encontró en un local de muebles de diseño en Chile, pero no estaba a la venta (era una maqueta), pero logró comprarla.

En el baño, alfombra de tigre (Jonathan Adler).
En el baño, alfombra de tigre (Jonathan Adler). Crédito: Daniel Karp

"Kasia va a un jardín Montessori, así que separar los juguetes por categoría, ordenar su cuarto a su manera y tener muebles a su altura forma parte de su cotidianeidad".

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