Rosario Ortega: "Llevo la sangre de mi papá, que es muy india"
La menor del clan prepara su disco solista y participa de Meteoros, con Ale Sergi, pero también quiere empezar a escribir
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Entre la preparación de su nuevo disco solista, que saldrá el año que viene, y Meteoros, la superbanda de Cachorro López y Ale Sergi que pasó a integrar en reemplazo de Julieta Venegas, Rosario Ortega se da tiempo para alimentar sus inquietudes extramusicales. "Me gusta nadar, leer, hacer meditación, escribir", enumera con alegría. "Ahora voy a empezar un curso de escritura y sigo con pa kua chang, un arte marcial que se practica con espadas y cuchillos. Y que además de defensa personal sirve para el aspecto mental. Porque soy muy distraída y me ayuda a estar más enfocada en mí misma. No volverme autómata del día a día", cuenta la menor del "Clan Ortega", que además disfruta de las rutinas que estableció en el barrio donde vive, un triángulo que va del Botánico a la avenida Las Heras y los lagos de Palermo. "Una zona con vida nocturna divertida, con muchos bares interesantes, pero no al punto de convertirse en Palermo Hollywood, por suerte."
-Te criaste entre Miami y Tucumán. ¿Cómo te marcaron esos cambios?
-Me hicieron difícil de encasillar. Cuando volví mis amigas me decían: "Yanqui tucumana". Tenía muchas costumbres yanquis.
-¿Por ejemplo?
-Y... A veces soy muy del pochoclo (sonríe). Lo tengo latente. O no me gusta mucho el mate. Aunque al mismo tiempo soy muy argenta. Llevo la sangre de mi papá, que es muy india. Y la tengo: es que necesito ir al Norte a buscarla. Tal vez esa mezcla y el haberme movido en mundos sociales tan diferentes hizo que nunca termine de encajar. Pero es algo que me gusta también. Porque si no me aburriría de mí misma. Una vez con un astrólogo lo terminé de entender.
-¿Te hizo una carta astral?
-Sí. Una carta astral extendida. Datos tan precisos como que mi novio de entonces andaba en moto, lo cual era imposible que lo supiera de antes. Un poco me asustó. Me dijo que en otra vida había sido un gitano muy libre, un bailarín cantante que había protegido a muchos amigos en su casa y que por eso ahora tenía tantas amistades. También que tenía un karma en el amor porque en esa otra vida había estado con muchas mujeres casadas.
-¿Y qué te recomendó?
-Básicamente que no estuviera con gente casada. Porque alguna vez te confieso que lo hice, y bueno, no era algo que me gustara. Jamás. Me ayudó a cerrar esa puerta para siempre.
-Siendo la más chica de seis hermanos dedicados al ámbito artístico, ¿recibís muchos consejos?
-Sí. Y me sirven. Trato de escuchar todas las opiniones, sobre todo las referidas a lo humano, más allá del gusto musical. Aunque a veces es tanta información que por momentos se entrecruza.
-¿Y cómo hacés? Porque todos tienen sus experiencias importantes, pero también distintas.
-Sí. Es como que te entreguen un menú con muchos platos para poder elegir; muy distinto a cuando viajás en avión y sólo tenés que elegir entre dos menús. Pero bueno, así siempre fue mi vida. Siempre tuve que elegir entre muchas opciones. Y me sigue pasando. Tengo muchas visiones en la cabeza y voy armando la mía de a poco. Hay más chances de equivocarte también.
-Una situación diferente a lo que le pasó a Palito, tu papá.
-Claro. Él siguió un camino que siempre fue muy recto. Quedarse o salir al mundo. No tenía mucha opción. Sí o sí tuvo que pasar por esas instancias. En mi caso, no.
-¿Pudiste charlar ese tema con él?
-Sí. Él tuvo que esforzarse mucho para lograr las cosas. Salió muy de abajo. Hizo un gran esfuerzo físico, pero también mental. Tuvo una actitud positiva muy fuerte. Después de leer su autobiografía recuerdo que le dije: "¿Cómo hacías para ir hacia adelante de manera tan decidida? Porque uno se boicotea mucho".
-Con tu mamá, la ex actriz Evangelina Salazar, ¿cómo te llevás?
-Mi mamá me da otra cosa diferente. Mi mamá es el orden, la familia, la paz, la tranquilidad, el hogar. Todo lo que yo no tengo (risas). Ver cómo disfruta quedarse en la casa, las pequeñas ganas que tengo de eso, me lo transmite ella. Lo mismo la maternidad: cómo la disfruta. Aunque también me muestra lo que no quiero hacer. O lo que voy a hacer diferente. Lo que no voy a repetir.
-Debe haber sido difícil para tus hermanos romper esa imagen a la hora de separarse.
-Sí. Es muy fuerte ver padres que duran tanto tiempo juntos. Nos impusieron un ejemplo. No hay manera de que no te afecte. A mí me tocó ver a mis hermanos separados y también a mis padres juntos. Ese compañerismo lo tengo en la cabeza. Ellos sobrevivieron a muchos dramas y son la prueba de que si querés, podés.
-¿Qué vínculos tenés con tus hermanos?
-Con Martín, el más grande, tengo una relación bien de hermano mayor y hermana menor. Se acuerda cosas mías de cuando era bebe que no recuerda nadie. Y eso es lindo. Todos me quieren mucho, pero algunos me comentan que él siente por mí algo especial. Era el que siempre me sacaba fotos cuando era una nena. Yo maquillada o con una peluca de Madonna. Cosas así. También es el que me salvó la vida. O bueno, eso dice él.
-¿Cómo fue eso?
-Sí. Fue a buscar algo a la casa mientras yo estaba en la pileta y cuando volvió yo ya estaba en lo más hondo a punto de ahogarme. O sea que si me pasaba algo era por culpa de él. Porque estaba a su cargo y me tenía que cuidar. Podría haber quedado como el culpable, pero al final fue el héroe y se lo cuenta a todo el mundo (ríe). A veces es una línea muy delgada lo que separa una situación de la otra.
-Y con el resto, ¿cómo te llevás?
-Con Julieta, la mayor, comparto cosas que no comparto con los demás. Siempre me dio consejos diferentes al resto. Tuve mucho su respaldo y eso que somos muy diferentes. El agua y el aceite. A su manera estuvo muy presente. Después Sebastián. Como siempre tuvo muchas novias, de chica tuve bastante relación con ellas. Hasta el punto llegué a hacer un viaje con él y uno novia suya de ese momento. También es el que más le gusta el hip hop y conectamos por ahí. Me inculcó esa música. Con Emmanuel siempre tuvimos algo muy afectuoso. Es muy sensible él. Y bueno, finalmente Luis, con quien tuve muchos choques de chica. Eran constantes (sonríe). Pero hoy admiro mucho su talento.
-¿Comparten tal vez cierta timidez?
-¡Sí! ¡Eso! Una timidez. Una cuota de misterio.
Campari... o un gin tonic
"Entre las bebidas me gusta especialmente está el Campari, porque se puede tomar en cualquier momento del día. Los domingos al mediodía, por ejemplo, me gusta hacerme uno. Más si está soleado. También me gusta el gin tonic cuando está bien hecho, con pepino. Y me gustan los tragos en general que tienen vodka o alguna fruta como la sandía."
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