Sleep divorce. ¿La otra separación de la cuarentena?

Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza
Laura Reina
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9 de octubre de 2020  • 15:57

Hacía tiempo que ella lo venía pensando, pero la pandemia lo precipitó. Jorgelina y Esteban decidieron dormir separados, más que nada porque él es médico y trabaja en la "trinchera" y ella, arquitecta, no sale de su casa salvo para comprar algo puntual. El divorcio de camas (sleep divorce, en inglés) es una tendencia que viene en aumento desde hace tiempo, pero durante la pandemia ha cobrado otro sentido. "No venía descansando bien porque él ronca mucho aunque lo niegue y yo ante cualquier ruidito me despierto y me cuesta bastante volver a conciliar el sueño -dice Jorgelina-. Pero con el tema del virus me animé a plantearlo porque era un tema de salud y al principio tenía mucho miedo de contagiarme, y él también sentía ese temor. En principio es hasta que pase todo esto, después se verá. Pero a mí me gusta tener mi espacio y creo que a mi pareja también", cuenta.

Jorgelina vive en un departamento amplio en Palermo de dos dormitorios que comparte, además de con Esteban, con su perro maltés Benito y su gato rescatado Simón. Sin hijos con quienes compartir el espacio hogareño, acondicionó su estudio, el segundo dormitorio, donde tiene su computadora y mesa de trabajo, y puso un sofá cama, que se transformó en su lugar de descanso nocturno desde fines de marzo. "Estoy cómoda, me gusta tener mi espacio, leer y ver el celular hasta cualquier hora. Y además duermo mejor", asegura.

Aunque los especialistas plantean que desde el punto de vista sanitario no se justifica que las parejas decidan dormir separadas porque obviamente comparten mucho más que la cama (salvo, claro está que uno de los miembros esté contagiado, o haya estado en contacto estrecho con algún enfermo de Covid 19) las aguas se dividen en cuanto a los beneficios que realmente tiene para las personas dormir separadas.

Mientras algunos aseguran que puede ayudar a descansar mejor, otros sostienen que no hay evidencias científicas serias que lo avalen. E, incluso, afirman que desde el punto de vista emocional, dormir solo podría no ser la mejor opción ya que los seres humanos siempre tendieron a compartir el lecho como forma de protegerse de posibles enemigos y esa costumbre prehistórica fue conservándose. "Dormir separados es una decisión de cada pareja, y está asociada a cuestiones culturales. Sin embargo, no hay justificación epidemiológica o psicológica que haya demostrado sólidamente beneficios de dormir en camas separadas -dice Pablo López, director académico de la Fundación Ineco, psicólogo especialista en trastornos de ánimo, ansiedad y sueño-. La recomendación respecto del Covid-19 se restringe a los casos de las personas en riesgo y quienes hayan contraído tengan serias razones para sospechar de contagio", sostiene.

De todas maneras, el especialista de Ineco no escapa a los problemas que causa en la pareja que uno de sus miembros tenga problemas vinculados con el sueño como ronquidos, apneas o síndrome de piernas inquietas. "En esos casos, la sugerencia es consultar a un especialista para mejorarlos. Esto es más efectivo y redunda en mayores beneficios para la pareja", plantea López.

En la actualidad son muchos los famosos que hacen apología de dormir en camas y habitaciones separadas. La última es la conductora Verónica Lozano, que confesó que con su pareja, Jorge Rodríguez, dejaron de compartir el dormitorio durante esta cuarentena. "Ahora estamos durmiendo separados porque en un momento en el que yo estaba trabajando me culpaba de que tenía Covid -contó-. Yo creo que es una buena decisión para continuarla pospandemia porque estoy con mi compu, veo las series que quiero, él ve las que quiere ver. No está nada mal así que creo que de esta pandemia se pueden sacar cosas buenas", aseguró la conductora.

Además del contagio, el tema de la convivencia 24 horas en muchos casos hizo optar por buscar espacios propios, de intimidad personal. "Muchos sostienen que necesitan oxigenar la pareja y esto podría servir, hay que ver qué posibilidades reales tienen. En una época de sobreexposición como la que tenemos, podría ser algo positivo para el vínculo sin atentar contra la pareja. Si lo hacen y los dos están bien, bienvenido sea. Pero en general son decisiones que suelen funcionar mejor cuando se plantean así desde el comienzo y no en una pareja que ya viene junta y uno de los dos la plantea", sostiene el psicólogo especialista en pareja Sebastián Girona.

El analista asegura que estas decisiones, en definitiva, se enmarcan dentro de las nuevas formas de estar en pareja. "El modelo tradicional se modificó, hoy hablamos nuevas formas de estar, de convivir con el otro. Incluso se ve en los objetos: antes había una almohada larga, que era la que usaba la pareja; ahora se usan las individuales y también hay camas con dos bases diferentes. Todo apunta que se vaya dividiendo aquello que estaba unido. Se tiende hacia lo individual, lo personalizado", asegura Girona, que es columnista radial y está por estrenar un programa en Congo FM.

Sin embargo, a pesar de las supuestas ventajas, nadie pierde de vista las pérdidas que supone dejar de dormir de a dos: "Hay estudios que señalan que las parejas que tienen el hábito de irse a dormir juntas, tienen mayor grado de intimidad, y no hablo de la sexual, sino del encuentro o la coincidencia. Es un momento de intimidad que está bueno. Le hace bien al vínculo -dice Girona-. Hay parejas que necesitan mayor apego, otras menos. Pero el hecho de dormir en la misma cama hace que sean más tolerantes con el otro. Y eso es bueno para cualquier pareja".

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