Starliner: Boeing y la NASA suspenden el lanzamiento de su cápsula espacial en la cuenta regresiva
Se trata del segundo retraso de la misión de prueba, cuyo propósito final es el transporte de astronautas de la agencia aeroespacial estadounidense
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El lanzamiento de la cápsula espacial CST-100 Starliner, un diseño conjunto de la compañía aérea Boeing y la NASA, debía realizarse ayer, pero se suspendió por “indicaciones inesperadas de las válvulas” que regulan el sistema de propulsión de la nave, según informó en un comunicado la agencia espacial estadounidense.
La decisión se tomó en los primeros momentos del conteo previo, cuando “miembros del equipo detectaron que no todas las válvulas tenían la configuración apropiada para el despegue”, según el reporte de la agencia aeroespacial.
Los equipos de Boeing y la NASA intentaron solucionar los problemas para realizar el lanzamiento de la Starliner, que no contaba con tripulantes en este vuelo de prueba, pero ante su persistencia decidieron suspender la misión.

La nave, cuyo propósito último de diseño es el transporte de tripulantes a la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés), está acoplada a un cohete Atlas V. Ambas piezas serán devueltas a la Estación Integración Vertical que la agencia espacial norteamericana tiene en Cabo Cañaveral, en el estado de la Florida, para ser analizadas y determinar los motivos que impidieron el ansiado despegue.
Un proyecto con varios retrocesos
La unión entre Boeing y la NASA para la fabricación de vehículos espaciales que puedan ser usados en los programas de la agencia tiene su máximo exponente en la Starliner, que hasta ahora no ha sido más que una promesa para los involucrados. Sólo para ilustrar los traspiés del programa, hay que marcar que el vuelo de prueba del 3 de agosto era ya la segunda postergación de la prueba, prevista inicialmente para el 30 de julio.
El vuelo que se canceló ayer por segunda vez sería la segunda misión no tripulada de la nave espacial. La primera tuvo lugar el 20 de diciembre de 2019, y las noticias no fueron buenas: lo que estaba pensado como una misión de ocho días en las que la Starliner debía acoplarse a la estación espacial internacional acabó reducido a un vuelo de dos días debido a que los instrumentos de navegación de la nave fallaron e imposibilitaron su llegada a la EEI.
Luego de esto, un informe conjunto entre la compañía y la agencia espacial determinó 80 fallas que debían ser subsanadas para realizar el segundo vuelo de prueba. Boeing dedicó el 2020 a realizar estas reparaciones, y la prueba fallida del 3 de agosto era el momento en que debía demostrar su progreso.
Con este retraso, Boeing queda definitivamente rezagada en los Commercial Crew Program (Programa de tripulaciones comerciales) de la NASA, que buscan equipar las misiones de la agencia aeroespacial estadounidense con tecnología de compañías estadounidenses.
Su principal competidor es Space X, la compañía de Elon Musk, que ya ganó la licitación para transportar tripulantes a la Luna en el marco del programa Artemis, que tiene como objetivo llevar a las primeras mujeres y al primer hombre de raza negra al satélite de nuestro planeta en 2024.
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