
Tres nuevas propuestas de cocina porteña en las que el arte y la arquitectura también son protagonistas
Con el KIA K3 descubrimos aperturas gastronómicas en escenarios icónicos para redescubrir Buenos Aires a través de sus sabores, sus formas y su historia.
Con sus contrastes, Buenos Aires esta lleno de propuestas que van más allá de lo posible. La fusión entre gastronomía y arte se consolida dentro de la escena cultural porteña, dando vida a un movimiento que revaloriza la arquitectura como parte esencial de la experiencia culinaria e invita a mirar lo cotidiano con nuevos ojos. Del Kavanagh a la Biblioteca Nacional, pasando por el arte contemporáneo del MALBA, esta guía reúne tres propuestas gastronómicas unidas por una misma constante: productos de calidad en escenarios que dejan huella.
Cora Café: vanguardia porteña en el Kavanagh
Disruptivo como Corina Kavanagh, su musa, Cora Café reinterpreta los clásicos porteños en clave contemporánea y con una estética fresca. Es el primer proyecto gastronómico en el emblemático edificio Kavanagh desde su inauguración en 1938, hoy Monumento Histórico Nacional.

Detrás del concepto están Facundo Olabarrieta —asesor gastronómico y ex Anchoita— y su padre, el arquitecto Martín Olabarrieta, quienes logran revitalizar el espíritu rupturista del rascacielos que, en su época, rompió con el molde afrancesado de Buenos Aires.

Cora dialoga con la tradición del café porteño y reinventa esa identidad.”
— Facundo Olabarrieta, socio de Cora Café.
La carta celebra la simpleza bien ejecutada, con sabores reconocibles y técnicas actuales que rinden homenaje a la pastelería y panadería argentinas.

La propuesta de café está a cargo de Tomás Maffia, mientras que la cocina se distingue por la trazabilidad de origen de sus productos de excelentísima calidad. “Sabemos de dónde vienen y quiénes son los productores, tenemos aceitunas de las grutas, frambuesas de la Patagonia y té de Misiones, por ejemplo”, cuenta Facundo.

“Buscamos ser un catalizador y hacer mucho con poco”, explica Facundo sobre la ambientación minimalista que replica la materialidad del edificio y contrasta con el imaginario de las cafeterías de Retiro. Mármol travertino, columnas hormigón, mobiliario y libros y piezas de arte cuidadosamente curadas, con detalles como las sillas del diseñador argentino Ricardo Blanco, un sistema de audio en vinilo y una máquina de café de última generación, que elevan la experiencia sensorial.
Además, en el subsuelo alberga una galería de arte que puede convertirse en su norte y posicionarse como un espacio donde el diseño, el arte y la gastronomía dialoguen.
Imperdibles: Café con leche y medialunas, budín de limón y café con leche.
Café de Paula Roldán: un secreto a voces en la Biblioteca Nacional

Entre Libertador y Las Heras, está la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, un ícono del brutalismo argentino. Diseñada por Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga, fue inaugurada en 1993 y declarada Monumento Histórico Nacional en 2019. En su corazón, se encuentra el café comandado por Paula Roldán, con una carta con opciones de pastelería, panadería y platos fuertes para el mediodía y una de las mejores vistas a la isla de Recoleta.

La terraza, que mira al pulmón verde de Recoleta, es idílica y parece mentira que haya permanecido cerrada por varios años. “El día que la vine a conocer, la vi hermosa y sabia exactamente que quería hacer”, explica Paula, que a través del proyecto encontró la forma de combinar dos de sus grandes pasiones: la pastelería y la arquitectura.

Es un desafío hermoso. ”
— Paula Roldán, pastelera y dueña del café.
Entre los habitués se encuentran los trabajadores de la biblioteca, estudiantes, investigadores y vecinos. Sin embargo, la propuesta está despertando tanto entusiasmo que sigue agrandando el equipo y enfocándose en el armado de un taller de producción. “Todos los que vienen me dicen que el café nunca estuvo tan lindo y es maravilloso cómo cambió”, explica Paula.

La carta está pensada para todos los paladares. Paula, fanática confesa del chocolate y ex alumna del Instituto de Gastronomía Argentino, está a cargo de ‘lo dulce’. “Toda la pastelería que hay acá es mía, excepto los alfajores que los hace mi pastelero favorito”, detalla. Además, hay muchas opciones saladas y platos calientes para el almuerzo. Todo de producción casera, con productos de alta calidad.
Imperdibles: El sándwich de pollo marinado con pesto de palta y salsa criolla, la carrot cake y la torta Concorde con merengue y mousse de chocolate.
Coronado: lujo cotidiano el corazón del MALBA
Con el MALBA como telón de fondo y la plaza Perú como patio, Coronado llegó para representar el “lujo cotidiano” con una experiencia gastronómica sin horarios ni etiquetas “Nació de una idea muy noble: ser un un restaurante de Buenos Aires que ofrezca la mejor gastronomía a cualquier hora del día”, profundiza Martin Lukesh, chef y socio, con paso reciente por El Preferido de Palermo.

La propuesta es versátil, fresca y pensada para acompañar la vida urbana: abre desde el desayuno hasta la cena. “Los vecinos están muy contentos porque sienten que tienen un lugar para venir en cualquier momento”, cuenta. Es que Coronado se amalgama con su contexto con una propuesta que no apunta a las etiquetas gastronómicas, sino que busca que los comensales puedan disfrutar de todo lo que sucede.

Abre desde el desayuno hasta la cena. “Queríamos que sea fresco con una carta que permita almorzar durante todo el día, pero también pasar por un café o venir a la noche y compartir los platos nuevos que aparecen”, explica Martin.
Lo mejor que podemos hacer es no ponernos ninguna ética de tipo de cocina y que la gente pueda disfrutar de la propuesta a cualquier horario.”
— Martin Lukesh, y chef socio de Coronado.
Hay medialunas frescas, pastelería, café de especialidad, tragos y un menú que va desde clásicos argentinos como la milanesa con puré hasta los chipirones con huevo frito.

El salón amplio y luminoso se transforma de noche: luces más cálidas, bandejas girando vinilos y el “Coronado Martini Club” de los jueves, donde los cócteles se preparan en vivo y se pasean por las mesas. Un clima relajado y moderno que invita a quedarse.
Recomendados: La palmerita “bien argentina”, crocante por fuera y húmeda en el centro; la pesca del día y, como broche dulce, la torta vasca.
K3: la inspiración como motor
Investigar, bocetar, prototipar, probar y producir. La lista simplifica el proceso de creación de un auto, pero omite lo esencial: la inspiración, ese factor que lleva el diseño más allá de lo convencional. Lo mismo ocurre con los espacios visitados en este recorrido: cada uno traduce una idea en experiencia, y la experiencia en un modo de habitar la ciudad.

El equipo detrás del All New K3 de KIA trabajó con esa chispa creativa y la materializó en un vehículo que propone una nueva forma de moverse: más intuitiva, más segura, más elegante. Al igual que los cafés y restaurantes que visitamos, el K3 combina lo funcional con lo emocional: diseño minimalista, atención al detalle, tecnología de avanzada y una impronta que lo distingue dentro del paisaje urbano.

Fabricado en México y disponible en siluetas sedán fastback y crossover, el K3 redefine el segmento B con una estética moderna, un interior sofisticado y un completo paquete de asistencias a la conducción.

Su versatilidad y confort nos acompañaron a lo largo del recorrido por algunos de los espacios más estimulantes de Buenos Aires, demostrando que el diseño —como el arte, la arquitectura o la gastronomía— también puede vivirse con todos los sentidos.

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