“Un tomate al día”: la recomendación de un médico que se volvió viral
Expertos coinciden en que este alimento podría influir en la presión arterial, la digestión y el bienestar
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La búsqueda de una vida más saludable suele estar marcada por cambios drásticos, dietas restrictivas y rutinas difíciles de sostener. Sin embargo, en medio de ese panorama, algunos especialistas insisten en que los mayores efectos pueden comenzar con decisiones pequeñas, repetidas día tras día. Una de ellas tiene como protagonista a un alimento presente en la mesa de millones de hogares: el tomate.
En las últimas semanas, el médico y creador de contenido Camilo Echeverri llamó la atención en redes sociales tras proponer consumir un tomate al día. El mensaje, difundido a través de redes sociales, se volvió viral al asociar este hábito cotidiano con cambios visibles en distintos sistemas del cuerpo, desde la circulación hasta la digestión.
Un alimento cotidiano con impacto interno
El tomate concentra licopeno, uno de los antioxidantes más estudiados por la ciencia, y el responsable de su color rojo. Diversas investigaciones internacionales han señalado que este compuesto ayuda a combatir el daño celular causado por los radicales libres, un proceso directamente relacionado con el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades crónicas.

Estudios realizados en Europa, entre ellos uno publicado en el ‘European Journal of Preventive Cardiology’, evidenciaron que el consumo frecuente de tomate y de productos derivados puede reducir de forma significativa el riesgo de hipertensión.
La investigación, desarrollada con más de 7 mil participantes, concluyó que quienes incluían este alimento de manera regular presentaban mejores niveles de presión arterial.
Los científicos explican que el licopeno interviene en mecanismos que regulan la producción de angiotensina, una proteína que favorece el aumento de la tensión arterial. A este efecto se suman otros compuestos del tomate, como los flavonoides y la vitamina C, reconocidos por su acción antioxidante y antiinflamatoria.
Más allá del corazón, el consumo sostenido de este alimento también ha sido asociado con una disminución del riesgo de accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiovasculares, según evaluaciones epidemiológicas citadas por los mismos estudios europeos. Aunque se trata de investigaciones realizadas fuera de Colombia, sus resultados han sido ampliamente difundidos por comunidades médicas internacionales.

El impacto del tomate no se limita al sistema circulatorio. Sus nutrientes participan en el cuidado de la visión gracias a la presencia de vitamina A, luteína y zeaxantina, componentes que protegen la retina y ayudan a prevenir el deterioro visual asociado con la edad.
¿Cómo consumirlo y cuándo moderar?
Desde el punto de vista digestivo, su alto contenido de agua y fibra favorece el tránsito intestinal y contribuye a prevenir el estreñimiento. A esto se suma su bajo aporte calórico, lo que lo convierte en un alimento frecuente dentro de planes de alimentación equilibrados.
El tomate también aporta ácido fólico, un nutriente involucrado en la producción de serotonina, sustancia relacionada con el estado de ánimo. Por esta razón, algunos especialistas lo vinculan con una sensación general de bienestar cuando hace parte de una dieta variada.
La forma de consumo influye en sus beneficios. De acuerdo con los expertos, el licopeno se absorbe mejor cuando el tomate es cocinado o triturado y acompañado de grasas saludables, como el aceite de oliva. En cambio, cuando se consume crudo, conserva mayor cantidad de vitamina C.

No obstante, los expertos recomiendan moderación en personas con sensibilidad gástrica, reflujo o antecedentes de cálculos renales, ya que su acidez y contenido de oxalatos pueden generar molestias en casos específicos.
La recomendación de incluir tomate a diario se alinea con las guías internacionales que promueven el consumo regular de frutas y verduras como base de una buena salud. Más que una solución inmediata, se trata de un hábito sencillo que, sostenido en el tiempo, puede contribuir al bienestar general.
En un contexto donde la salud suele asociarse con esfuerzos complejos, especialistas afirman que a veces, los cambios más significativos comienzan con lo que se pone en el plato cada día.
Por María Paula Lozano Moreno
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