El procurador Casal busca aliados para defenderse de la embestida kirchnerista

Eduardo Casal no piensa renunciar
Eduardo Casal no piensa renunciar Fuente: Archivo
Hernán Cappiello
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8 de agosto de 2020  • 17:57

El procurador general de la Nación interino Eduardo Casal no piensa renunciar y es el presidente Alberto Fernández, como jefe del Gobierno, quien tiene en sus manos la solución para nombrar a quien debe quedar en su reemplazo.

Casal, que es el jefe de todos los fiscales nacionales y federales, está siendo objeto de una embestida del kirchnerismo para que renuncie, para así permitir que en su lugar asuma el tercero en la línea sucesoria, Víctor Abramovich, procurador fiscal ante la Corte, más confiable para ese sector del Gobierno.

Casal no fue designado por el gobierno de Mauricio Macri como procurador general de la Nación, sino que quedó en el cargo como procurador fiscal más antiguo, tras la renuncia de Alejandra Gis Carbó, la procuradora que nombró Cristina Kirchner. Ante la imposibilidad de Cambiemos para designar a Inés Weinberg de Roca en la Procuración, Casal se hizo cargo de la Procuración hace más de dos años y quedó desde entonces en ese lugar.

Gils Carbó renunció tras una serie de presiones públicas de Juntos por el Cambio y después de una investigación judicial por la compra de un edificio. El gobierno macrista necesitaba su renuncia para designar a un procurador de su confianza.

Ahora no es el mismo escenario. El cargo de procurador general de la Nación está vacante y es la incapacidad que tiene el Gobierno de reunir los votos necesarios en el Senado (dos tercios) para designar a Daniel Rafecas como procurador, la que hace buscar este atajo, promoviendo la renuncia de Casal y de quien le sigue en antigüedad, Laura Monti, para así designar a Abramovich, un especialista en derechos humanos, promovido por el CELS, orientado por el periodista Horacio Vertbisky.

Esta circunstancia le quitaría a Alberto Fernández la posibilidad de postular él mismo al próximo procurador y tener que conformarse con lo que se obtenga de la doble presión que realiza el kirchnerismo en el Senado para desplazar a Casal.

Por un lado, la Comisión del Ministerio Público le pide informes sobre su gestión, y por otro la Comisión de Juicio Político inició el trámite para analizar pedir su remoción. Otra vez no le alcanzan al kirchnerismo los dos tercios de los votos para conseguirlo, pero todo el proceso esmerila al funcionario.

Es Alberto Fernández quien puede volver las cosas a su lugar y reunir el capital político para ungir a su candidato. El Presidente tiene la solución. Casal y el Presidente se conocen. Ambos son profesores en la Facultad de Derecho. Tienen un trato cordial, de colegas.

Casal no es un funcionario político, no se mueve como político, no tiene un discurso político y tampoco un aval político. Ingresó a la justicia penal ordinaria como empleado en 1977. Entre 1983 y 1987 fue secretario de Juzgado de Sentencia, hasta que fue designado secretario letrado de la Procuración General de la Nación. Desde 1992 es procurador fiscal ante la Corte y desde fines de 2017 Procurador, por antigüedad. Es un bicho de los tribunales.

Desde que arrancó el desgaste en el Congreso recogió apoyos, pero desde adentro del Poder Judicial. La Asociación de Fiscales, empleados colegas y hasta jueces de la Corte lo han llamado para darle su respaldo. En los últimos días también fue motivo de preocupación de Juntos por el Cambio. Figuras como Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta se preocuparon por su suerte.

En el Senado la oposición batalla contra el kirchnerismo para contener la embestida, pero no defiende al personaje -que a lo sumo llevó adelante su carrera como un prolijo funcionario de tribunales- sino que defiende el mecanismo institucional para designar procurador, cargo que está disponible pero fuera del alcance político del Gobierno.

Los arrebatos para correrlo de la silla vienen de Cristina Kirchner. Ni Alberto Fernández, públicamente reclamó su cabeza, ni la ministra de Justicia Marcela Losardo. "No voy a opinar sobre ese tema porque lo desconozco. Es un tema que está llevando el Senado que es otro poder del Estado y yo soy ministra de Justicia. Lo que nosotros hicimos fue impulsar el pliego de Daniel Rafecas. Lo que esperamos es que el Senado lo trate y evalúe la posibilidad de que Rafecas sea nuestro procurador", dijo Losardo a LA NACION.

Pero mientras tanto, en el Senado se libra otra pulseada entre el kirchnerismo y la oposición, en la que se juegan la silla del Procurador, convertido es un espectador de privilegio.

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