Anabel Fernández Sagasti, la "mimada" de Cristina que gana terreno desde La Cámpora

Fernández Sagasti es una de las espadas de la vicepresidenta en el Senado. Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar
Fernández Sagasti es una de las espadas de la vicepresidenta en el Senado. Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar
Pablo Mannino
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9 de junio de 2020  • 12:20

El avance de La Cámpora en el gobierno nacional toma cada vez más forma de mujer, a tono con el "legado" político de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Así, asoma con fuerza la figura de Anabel Fernández Sagasti (36), la senadora nacional por Mendoza que se ha convertido en una de las espadas clave de la expresidenta y la "mimada" en la Cámara Alta.

Las últimas apariciones de la legisladora para asuntos de transcendencia nacional y de alto impacto, como ideóloga de la intervención e inminente expropiación de la agroexportadora Vicentín o como mediadora para "la obra del siglo" en el sur mendocino, muestran la apuesta, crecimiento e incidencia de la agrupación K en la administración de Alberto Fernández.

"Gracias Anabel por tus aportes", le reconoció el mandatario en público. También, como una forma de "cubrir" y evitar la exposición de Cristina Kirchner, a través de una imagen más conciliadora, pero no menos confrontativa cuando se trata de defender a su jefa o las ideas de "ampliación de derechos", "soberanía nacional" y "participación femenina".

Al hablar en los medios tras el anuncio presidencial, Fernández Sagasti justificó la medida en que "tiene que ver con una mirada estratégica con lo que viene en la Argentina. Es una empresa testigo muy importante de granos. Por eso, se decidió que la mirada fuera más empresarial que estatal". Y después completó: "Es una "decisión histórica y crucial para lo que viene en la nueva normalidad en la Argentina".

Fernández Sagasti compitió en las últimas elecciones por la gobernación de Mendoza y perdió por 15 puntos
Fernández Sagasti compitió en las últimas elecciones por la gobernación de Mendoza y perdió por 15 puntos Fuente: Archivo - Crédito: Marcelo Aguilar

Así, la joven política mendocina, que fue candidata a la gobernación el año pasado, derrotada por el actual mandatario radical Rodolfo Suárez por 15 puntos de diferencia, no deja de ganar terreno: también es la líder de la oposición en tierra cuyana, donde el kirchnerismo busca mantener espacios de poder tanto en la Legislatura como dentro del partido justicialista, ante el avance de los referentes del peronismo histórico, a quienes neutraliza con el mensaje de la necesidad de buscar un cambio generacional e ir por la unidad.

Durante la campaña, Fernández Sagasti intentó convencer a los mendocinos de que llegaba para "encender la economía y llenar la heladera de los mendocinos", al tiempo que las visitas del entonces candidato presidencial del Frente de Todos le sirvió de "empujón final" para la elección, más allá de los resultados. De hecho, la estrecha relación de poder le valió ocupar hoy un lugar clave en la actual administración nacional, principalmente desde la Cámara Alta. Allí, es la vicepresidenta del bloque oficialista y preside la comisión de Acuerdos, donde también se discutirá la designación del juez Daniel Rafecas al frente de la Procuración General de la Nación.

Fernández Sagasti y Elisa Carrió en el Congreso, durante un duro cruce cuando el kirchnerismo buscaba avanzar con el juicio político contra el juez de la Corte Carlos Fayt
Fernández Sagasti y Elisa Carrió en el Congreso, durante un duro cruce cuando el kirchnerismo buscaba avanzar con el juicio político contra el juez de la Corte Carlos Fayt

La voz de Fernández Sagasti no sólo retumba con fuerza puertas adentro del PJ local sino que es escuchada por el gobernador, quien reconoce mantener un "buen vínculo" al igual que con el presidente, principalmente marcados por las dificultades de la provincia y la necesidad de asistencia financiera nacional. En este sentido, según pudo saber LA NACION, periódicamente surgen conversaciones y negociaciones con el Ejecutivo local sobre diversos temas, donde suele intervenir la mendocina. "Ella baja también ciertos pedidos que llegan desde la cabeza de La Cámpora, Máximo Kirchner", indicaron fuentes oficiales. Por el contrario, la figura del exgobernador Alfredo Cornejo siempre termina siendo un punto de conflicto con Fernández Sagasti, ya que la relación entre ambos se mantiene tensa.

Así, en el medio, se cuela su participación para mediar en los cortocircuitos que surgen en Mendoza con el gobierno nacional, como las dudas que planteó, sorpresivamente, el Presidente sobre la "cuestionada obra" hidroeléctrica Portezuelo del Viento, a pocos días de la licitación internacional. En este sentido, la senadora aseguró que está del lado de la provincia y que intercederá y luchará para que "los mendocinos tengan la soñada obra" por el impacto económico-laboral que significa para Mendoza, aunque "habrá que escuchar" a las otras jurisdicciones que reclaman. En cuanto al plan oficial con la firma Vicentin, Alberto Fernández dejó en claro que Anabel fue la autora de la iniciativa de "soberanía alimentaria", a quien le agradeció "todo el trabajo realizado".

La senadora nacional nació en la comuna de Godoy Cruz en 1984 y en 2011 obtuvo el título de abogada en la Universidad Nacional De Cuyo, además de ser martillera pública y corredora de comercio. Influenciada por las ideas peronistas y sindicales de su papá, desde muy joven se metió en política y comenzó a militar las ideas kirchneristas. De hecho, fue la encargada de fundar en tierra cuyana la agrupación La Cámpora, a través de la cual logró ser electa diputada nacional en 2011. Luego, en 2015 se quedó con una banca en el Senado, con proyectos enfocados en la defensa de los trabajadores y mostrando su aval a las iniciativas de interrupción voluntaria del embarazo.

Fernández Sagasti durante el anuncio del Presidente sobre el futuro de Vicentin
Fernández Sagasti durante el anuncio del Presidente sobre el futuro de Vicentin Crédito: Captura

Sobre su posicionamiento político con La Cámpora, de cara las elecciones del año pasado, la senadora contó a LA NACION que venía trabajando desde hacía mucho tiempo. "Somos muy metódicos y nos ponemos objetivos. Fuimos ampliando nuestras alianzas y nuestras bases. Llegamos muy preparados", dijo. En cuanto a la relación entre el actual presidente y CFK vaticinó: "Se llevan muy bien. Además, el presidente de la Nación va a ser Alberto Fernández. Por su puesto que Cristina, con su experiencia, va a aportar".

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