Cómo es el hotel "fantasma" de Mar Chiquita que visitó Macri
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CORDOBA. Mar Chiquita, a dos horas y media de la ciudad capital, es el pueblo con mar de esta provincia mediterránea. Su espejo de agua salada de 800.000 hectáreas, con 100.000 flamencos y y una amplia variedad de aves está próxima a convertirse en el parque nacional más grande de la Argentina.
Además del paisaje, hay historias. A mediados de 1930 llegó con su familia el alemán Máximo Pahlke; buscaba alivio para la soriasis de su hijo y el asma de su hija. Como los males cedieron, decidió invertir 25 millones de dólares en un hotel, primero fue en sociedad con la dueña de un hospedaje y, después, en soledad.
Así nació el Viena, nombre elegido por la esposa de Pahlke en honor a su ciudad natal. Es el hotel que visitó esta mañana el presidente Mauricio Macri .
En 1941, todavía por terminarse, ya recibía huéspedes. Llegaban en tren a Balnearia, a 12 kilómetros, donde los buscaban con una estanciera; como no tenía vidrios atrás, les daban guardapolvos para proteger sus ropas.

El hotel -con cien plazas y 80 empleados- tenía centro termal, peluquería, ascensores, teléfono, correo, sucursal bancaria y electricidad generada por central propia. Por la noche, cuando la ciudad estaba a oscuras, el Viena brillaba en el extremo de la laguna.
A los dos años los Pahlke abandonaron el lugar, que quedó a cargo del jefe de seguridad, Martin Krugger, que tiempo después apareció muerto. Las versiones se multiplicaron: que era lavado de dinero nazi, que se trataba de un hospital para soldados de la guerra, que era un refugio para criminales. Hay quienes aseguran que Adolf Hitler y Juan Domingo Perón estuvieron allí.
Cerrado por años y dos veces gestionado por familias argentinas, la inundación de 1977 también devoró su gigantesca estructura. Hoy una Asociación de Amigos realiza visitas guiadas, mientras Max Pahlke, nieto del fundador, echa por tierra todas las versiones, incluyendo las de presuntos fantasmas que deambulan por las ruinas.
Sostiene que su familia abandonó el lugar porque la inversión no era rentable y descarta cualquier vínculo con los nazis. Hay un proceso judicial abierto para definir de quién es la construcción.
A pocos metros del Viena, hay una pequeña parroquia en proceso de reconstrucción, la San Antonio. Fue fundada en 1952 por la orden franciscana para albergar huérfanos croatas. De las edificaciones donde vivieron aquellos niños no queda nada, pero sobran las anécdotas entre los viejos ciudadanos de Miramar.
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