El Presidente declaró el aislamiento obligatorio hasta el 31 y anticipó que será "severo" con los que lo rompan

El Presidente durante la conferencia de prensa
El Presidente durante la conferencia de prensa Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Santiago Dapelo
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20 de marzo de 2020  • 04:20

En una decisión sin precedentes y decidido a poner un freno al brote de coronavirus, que suma 128 contagiados, el presidente Alberto Fernández declaró el aislamiento social obligatorio hasta el 31 de marzo y anticipó que habrá sanciones para los que abandonen sus hogares sin justificación.

La histórica medida, que se puso en marcha desde el primer minuto de hoy, establece que las personas deberán permanecer en su residencia habitual o en la residencia en que se encuentren y prohíbe la libre circulación. Habrá controles en rutas y espacios púbicos para cumplir con esta disposición.

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"Esto quiere decir que nadie puede moverse de su residencia, todos tienen que quedarse en sus casas", declaró anoche el Presidente, que firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU ) tras reunirse con los gobernadores en la quinta presidencial de Olivos.

Quienes rompan la cuarentena serán acusados de delito contra la salud pública. Se procederá, entonces, a su detención y secuestro de vehículo en el caso de que el infractor se mueva por esa vía.

"Entiéndase que, desde las cero, la Prefectura y Gendarmería, la policía federal y las provinciales estarán controlando quien circule por la calle . Aquel que no pueda explicar qué hace en la calle se verá sometido a las sanciones que el Código Penal prevé para quien viola las normas", sostuvo el jefe del Estado.

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Fernández junto a Rodríguez Larreta y Kicillof
Fernández junto a Rodríguez Larreta y Kicillof Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

Según explicó el Presidente, que hizo su presentación acompañado por cuatro gobernadores, Axel Kicillof (Buenos Aires), Horacio Rodríguez Larreta (Capital), Gerardo Morales (Jujuy) y Omar Perotti (Santa Fe) –uno de cada partido político, como mensaje de unidad–, el aislamiento solo permite desplazamientos mínimos e indispensables, como por ejemplo para comprar alimentos, insumos médicos y otros comercios de proximidad como ferreterías, veterinarias y kioscos.

Quedan exceptuados del aislamiento los trabajadores de la salud, seguridad, defensa, migraciones, bomberos, autoridades superiores del Estado –Nacional, provincial y municipal–, Justicia y del cuerpo diplomático.

"Vamos a ser inflexibles", exclamó el Presidente con gesto adusto y claras muestras de cansancio. "Es una medida excepcional que tomamos en el marco de lo que la democracia permite. Espero que haya mejores momentos en los cuatro años que me quedan como Presidente", dijo con pesar.

El DNU es una primera etapa. Después del 31 –que será feriado en lugar del 2 de abril–, si la curva de contagios se mantiene o crece, habrá nuevas medidas más restrictivas.

Alberto Fernández venía pensando en tomar la decisión desde hace unos días, pero lo convenció la reacción de la gente ante las primeras medidas. Sobre todo las imágenes de largas colas de automóviles en los ingresos de distintas ciudades balnearias. "Seguimos teniendo problema de gente que no entiende que no se puede circular en las calles", se quejó el Presidente.

Ante un escenario incierto desde lo sanitario, la respuesta de muchos ciudadanos a las primeras medidas fue lo que precipitó la definición que hoy argumentó ante los mandatarios provinciales, que lo respaldaron al tiempo que le pidieron soluciones para mitigar la crisis económica.

"He pedido a todos los gobernadores la máxima severidad. Vamos a ser severos porque la democracia nos los exige", dijo el mandatario, en la primera fila lo escuchaban atentamente Juan Schiaretti (Córdoba) y Gustavo Bordet (Entre Ríos).

En la conversación con los gobernadores, que se dio en el quincho de la quinta presidencial y duró casi dos horas, se resolvió formar un gabinete federal para resolver "un problema que ha surgido, que es un problema económico".

En ese sentido, el Presidente adelantó que "la economía se va a ralentizar, caerá la recaudación y se sumarán problemas fiscales".

Estuvieron presentes Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Gerardo Zamora (Santiago del Estaro), Sergio Uñac (San Juan), Arabella Carreras (Río Negro), Oscar Herrera Ahuad (Misiones), Sergio Ziliotto (La Pampa), Mariano Arcioni (Chubut), Gildo Insfrán (Formosa), Juan Manzur (Tucumán), Gustavo Valdés (Corrientes) y Jorge Capitanich (Chaco), entre otros.

En el encuentro todos los gobernadores estuvieron de acuerdo con la medida anunciada y anticiparon las que están tomando para evitar que se desborde el sistema de salud en cada distrito. Además del Presidente, hablaron los ministros Ginés González García (Salud) y Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), quien anticipó que el Gobierno anunciará en los próximos días la implementación de un paliativo para los trabajadores informales y para los monotributistas.

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