Coronavirus en la Argentina: con matices, Kicillof y Larreta consolidan una relación de confianza y necesidad mutua

La relación entre el jefe de gobierno porteño y el gobernador bonaerense atraviesa un momento de madurez y hablan casi a diario por el avance del coronavirus
La relación entre el jefe de gobierno porteño y el gobernador bonaerense atraviesa un momento de madurez y hablan casi a diario por el avance del coronavirus Fuente: Télam
Gabriel Sued
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31 de julio de 2020  • 17:20

Con matices y diferencias puntuales que no terminan de diluirse, la relación entre Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta atraviesa un momento de madurez política, quizás la etapa de mayor armonía desde el inicio de la cuarentena. Empujados por el avance de la pandemia del coronavirus, coinciden en los entornos del gobernador bonaerense y del jefe de gobierno porteño, redujeron al mínimo la desconfianza personal y hablan casi todos los días por teléfono, más allá de los encuentros presenciales que mantienen en las horas previas a los anuncios como el de hoy.

La construcción de ese vínculo fue clave, dicen en las administraciones porteña y bonaerense, para acordar medidas conjuntas en la etapa que empieza el lunes. No fue fácil. Recostado en una curva más estale de casos diarios, Rodríguez Larreta pretendía seguir adelante con el cronograma de apertura que difundió el gobierno porteño después de los anuncios anteriores. Con un número creciente de contagios sobre los hombros, Kicillof pidió congelar ese proceso durante dos semanas. Discutieron, analizaron cifras, se pusieron de acuerdo, una vez más.

Larreta y Kicillof, en uno de sus encuentros en la sede porteña
Larreta y Kicillof, en uno de sus encuentros en la sede porteña Crédito: Prensa GCBA

"Son dos ñoños. Viven pasándose papers por Whatsapp y cuando se encuentran los debaten. Discuten tanto que terminan neutralizándose. Al principio había desconfianza. Pero ya pasó mucho tiempo, trabajaron juntos y se fueron conociendo", cuenta un funcionario de la mesa chica del gobernador. "Está muy bien la relación entre ellos y también con el Presidente", aseguran en el entorno de Larreta, y detallan que la Ciudad se propuso consolidar las aperturas dispuestas para la etapa 1, que finalizan el lunes, con la habilitación de comercios en avenidas de alta circulación. No se avanzará, en cambio, hacia la etapa 2, al menos hasta después del 16 de agosto. Los dos firmaron el empate: es una sociedad de necesidad mutua.

¿Cómo sigue?

¿Se mantendrá la armonía después del 16 de agosto? "Nadie puede decir que va a pasar la semana que viene. Es muy inestable y dinámico todo", dice un ministro nacional, que trabaja en el diseño de la estrategia sanitaria. "La relación es muy buena, inmejorable. En este tema es como si fuéramos todos del mismo equipo", se entusiasma un integrante de la mesa chica de Fernández, y asegura que en la previa de los anuncios reina el buen clima: "Horacio llegó con su equipo y se reunieron en una oficina con Alberto y Carla [Vizzotti] a repasar números". Hay una broma que se repite en Olivos, entre Fernández, Larreta y Kicillof: se reparten culpas por la incapacidad para hacer los anuncios en el horario programado.

Kicillof y Larreta, en La Plata
Kicillof y Larreta, en La Plata

El momento de armonía entre Kicillof y Larreta, lejos de aquellos días de discusión por los permisos de circulación de los runners en la Capital, se expuso también durante los anuncios frente a cámara. Aunque el gobernador volvió a hacer hincapié en que la situación epidemiológica en la Ciudad de Buenos Aires es más grave que en territorio bonaerense, insistió en que el área metropolitana es una sola zona sanitaria. "No hay forma de que nos dividan, no hay forma de que nos hagan pelear", afirmó. "No se puede hacer cosas distintas de un lado y del otro de la General Paz. No traten de politizar la pandemia", dijo. Larreta se ocupó de destacar el trabajo conjunto con la Nación y el papel de los científicos del Conicet en el desarrollo de kits rápidos.

De todos modos, en el gobierno bonaerense se aseguraron de que en la exposición del Presidente quedara claro que, en términos relativos, la situación epidemiológica no es más grave en la provincia que en la Ciudad. Por primera vez, las filminas de Fernández incluyeron el dato sobre la tasa de mortalidad discriminada por distrito. En la Capital, ese indicador es de 391 muertes cada millón de habitantes, y en el Gran Buenos Aires, de 130. Lo mismo sucede con la tasa de incidencia, es decir, el porcentaje de contagios cada 100.000 habitantes. En la Ciudad es de 1904, en el conurbano, 774. "La situación es más compleja en la Capital que en el conurbano, y en el equipo de Larreta lo saben", deslizan desde La Plata.

La exposición del Presidente incluyó, también por primera vez, el porcentaje discriminado por distrito de ocupación de unidades de terapia intensiva (UTI). En ese rubro la Ciudad, con un 68,4 por ciento de ocupación, supera al Gran Buenos Aires, con 62,1 por ciento. Lejos de celebrar, en el gobierno de Kicillof advierten que todo lo que pasó en la Capital terminó ocurriendo también la provincia. Una razón más para el trabajo coordinado.

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