Coronavirus: Brasil le baja el tono a la disputa con la Argentina por el Mercosur pero ratifica su posición

Los gobiernos de Alberto Fernández y Jair Bolsonaro mantienen posturas enfrentadas sobre los acuerdos de libre comercio en el Mercosur
Los gobiernos de Alberto Fernández y Jair Bolsonaro mantienen posturas enfrentadas sobre los acuerdos de libre comercio en el Mercosur
Alan Soria Guadalupe
Marcelo Silva de Sousa
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28 de abril de 2020  • 17:18

En medio de una de las crisis internas más importantes de la historia del Mercosur, Brasil busca bajarle el tono a los roces con la Argentina, que suspendió su participación en las negociaciones externas del Mercosur, mientras no cesa la pandemia del coronavirus en la regiòn. Sin embargo, en Itamaraty aseguraron que el objetivo del gobierno de Jair Bolsonaro se mantiene y que avanzará con su intención de "modernizar" el bloque junto a los otros dos socios, Paraguay y Uruguay, que también promueven la firma de tratados de libre comercio.

"[El anuncio de la Argentina] No fue una sorpresa. Desde nuestro primer contacto las autoridades dijeron que necesitaban tiempo para analizar los acuerdos. Era uno de los escenarios posibles", comentó a LA NACION Pedro Miguel Costa y Silva , secretario de Relaciones Bilaterales y Negociaciones en las Américas de Itamaraty.

Cerca de Ernesto Araújo, ministro de Relaciones Exteriores, repiten como un mantra que seguirán detrás del objetivo de "comercio abierto y libre con otros países" en cualquier escenario. Es parte de la línea rectora que parte desde el Ministerio de Economía, conducido por el liberal Paulo Guedes.

En esa línea también se posiciona la Unión Europea (UE), que difundió hoy un comunicado en el que celebra que la Argentina haya decidido mantener el curso de acuerdo comercial entre los bloques que se anunció el año pasado, aunque se metió indirectamente en la disputa interna de la región. "La crisis del coronavirus demuestra que la solidaridad, el libre mercado y la cooperación multilateral basada en reglas es el único camino hacia la recuperación", dice el escrito.

Costa no quiso comentar las últimas declaraciones de Fernández , pero dejó un recado. "Estamos dispuesto a llevar en consideración los intereses de la Argentina a cada negociación, siempre y cuando la Argentina considere los nuestros. La solución no es atender a lo que quiera un país. Nuestra relación es pragmática y de diálogo, no veo por qué el bloque tiene que estar en riesgo", agregó.

¿Podrán convivir dentro del bloque por mucho tiempo esas dos visiones de mundo tan diferentes?, le preguntó LA NACION a Costa, encargado de la relación brasileña con la Argentina y con otros países de la región. "Espero que sí", respondió el diplomático.

Impacto económico

La creciente tensión en el Mercosur vuelve a poner en discusión el futuro de las relaciones bilaterales entre la Argentina y Brasil. Las diferencias ideológicas de fondo de ambos gobiernos los pusieron en los últimos días en veredas opuestas frente al comercio exterior y una eventual ruptura del bloque regional abre un interrogante sobre qué impacto económico deberán enfrentar los países, que hoy comparten una relación comercial más débil que en el pasado, pero de todas formas relevante.

Para la Argentina, Brasil es el principal destino de las exportaciones. Para Brasil, la Argentina es el cuarto socio comercial. Si se ahonda aún más la crisis del grupo y los gobiernos de Alberto Fernández y Jair Bolsonaro deciden seguir cada uno por un camino distinto, se pondrá en duda un mercado que para la Argentina representa el ingreso de US$11.000 millones anuales.

Un escenario de divorcio tendría consecuencias negativas para la Argentina, sostuvo en diálogo con LA NACION , Marcelo Elizondo, consultor en economía y negocios internacionales. Si se rompe la sociedad que rige actualmente en el Mercosur, nuestro país debería pagar aranceles para exportar productos a Brasil. Hoy, el Mercosur garantiza un área del libre comercio entre los socios, que facilita el ingreso de productos propios frente a los de otras regiones del mundo, que deben pagar tasas altas para ingresar.

En ese hipotético caso, la Argentina debería competir con los productos de otros países con los que si bien hoy Brasil no tiene acuerdos de libre comercio, Bolsonaro tiene la intención de avanzar en esa dirección. Ese fue el detonante de la decisión argentina de apartarse de las negociaciones externas que el Mercosur tiene en curso con países como Corea del Sur y Singapur, lo que paraliza al bloque y pone una pared delante de las ambiciones de Bolsonaro.

"La principal ventaja que le queda a la Argentina hoy es que puede entrar a Brasil pagando arancel cero. Si hay ruptura, tendría que pagar un arancel dispuesto por Brasil. Sería un escenario complicado, pero lo veo poco probable", dijo Elizondo.

"En el corto plazo, la salida de las negociaciones de la Argentina va a ayudar a Brasil, que quiere alcanzar acuerdos a cualquier precio, sin lidiar con la resistencia de su principal socio. Pero, a largo plazo, va a generar una crisis de confianza mutua y puede comprometer la capacidad de negociación del bloque", dijo, en tanto, Pedro Brites , profesor de Relaciones Internacional de la Fundación Getulio Vargas.

La Argentina tiene en Brasil su principal mercado externo, muy por encima del resto. En 2019 ingresaron por exportaciones unos US$11.000 millones, más de un 50% más de los US$7000 millones que se exportaron a China, el segundo socio, y más del doble de los US$5000 exportados a Estados Unidos.

La relación con Brasil se compone, básicamente, de productos industriales. En contextos normales, el sector automotor representa un tercio de todas las exportaciones, mientras que otro tercio lo ocupan productos como los químicos, los plásticos y maquinaria. El componente restante es de producción agrícola, como el trigo, y elementos elaborados, como vinos, pastas o jugos.

¿Qué alternativa tendría la Argentina ante una ruptura con Brasil? Puede hallarse una pista en las declaraciones recientes de Alberto Fernández sobre lo que él espera del futuro del Mercosur. En una entrevista con El Destape Radio, el Presidente dijo que su intención es expandir el bloque a más países de la región. Ayer, en la conversación que mantuvo con el mandatario uruguayo, Luis Lacalle Pou , le ratificó esa intención y agregó que el grupo debe tener una "lógica regional", lo que lo alejaría, por ejemplo, del modelo aperturista de la Alianza del Pacífico (México, Chile, Perú y Colombia) y consolidaría el modelo actual del Mercosur, uno de los bloques más cerrados del mundo.

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