Coronavirus: el sueño del test argentino, aún lejos de la soberanía sanitaria

La aplicación de las pruebas locales avanza lento, con compras a libre demanda de las provincias o unas pocas donaciones, y sin una coordinación de un sistema sanitario al que no le sobran insumos.
La aplicación de las pruebas locales avanza lento, con compras a libre demanda de las provincias o unas pocas donaciones, y sin una coordinación de un sistema sanitario al que no le sobran insumos.
Iván Ruiz
Fabiola Czubaj
Florencia Rodríguez Altube
(0)
13 de septiembre de 2020  • 04:13

"Estos test nos permiten enfrentar el control de la pandemia de otro modo. Es tan importante para el desarrollo de un país porque no dependemos de otros. Esto es soberanía", afirmó Alberto Fernández en mayo, cuando anunció desde la residencia de Olivos el primer test de producción local para diagnosticar Covid-19. Cuatro meses después, el sueño de los test argentinos sigue siendo insuficiente para declarar la "soberanía" sanitaria en el control de la pandemia.

Con un nivel de testeos de entre 10 y 30 veces más bajo que lo que se estima sería suficiente y aún sin datos sobre la extensión real de la pandemia en la población, la aplicación de las pruebas anunciadas -diagnósticas y serológicas- avanza lento en el país, con compras a libre demanda de las provincias o unas pocas donaciones, y sin una coordinación de un sistema sanitario al que no le sobran insumos.

Solo en el sector público,la penetración de los cuatro test diagnósticos de Covid-19 desarrollados por laboratorios locales con asistencia financiera del Estado en su capacidad total de testeo representa el 35,9%, según reconstruyó LA NACION con la Red de Periodistas de América Latina para la Transparencia y la Anticorrupción (Red Palta).

En lo que va de la pandemia, en el país se hicieron 814.515 pruebas diagnósticas, sin incluir los tests en el sector privado. Al cierre de esta nota, el stock disponible en Anlis Malbrán era de 163.200 pruebas de PCR, de acuerdo con fuentes oficiales. Por otro lado, el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MinCyT) y las empresas informaron a este medio haberle vendido y donado al estado nacional y a las provincias un total de 351.130 tests.

Por todo esto, el Estado pagó $263 millones. No fue el único desembolso público: el Gobierno financió con $63 millones el desarrollo de las cinco pruebas: cuatro son para el diagnóstico de la enfermedad y una tiene una aplicación epidemiológica.

"Si los test argentinos no hubieran existido, hoy tendríamos problemas de stock. Como dicen en política: con los test argentinos no alcanza, pero sin los test argentinos no se puede", resumió uno de los empresarios que más le vendió al Estado.

Sin embargo, la mitad de la producción se vende a privados como sanatorios o empresas. Mientras proveen al mercado local, los laboratorios están a la espera de que el Gobierno les permita exportar sus tests "made in Argentina" a países de la región.

"Ya iniciamos contactos con seis países latinoamericanos", indicaron fuentes de Chemtest. Héctor Quiróz, director técnico y gerente de Gestión de Calidad de Biocientífica SA dijo que recibieron pedidos de Perú, Colombia, Paraguay y Guatemala, mientras esperan el Certificado de Libre Venta de la Anmat para comercializar en el exterior.

Crédito: Presidencia

Desde el Laboratorio Pablo Cassará, informaron que "en mayo, junio y julio, se entregó Neokit solo al sector público. A partir de agosto, una vez abastecida la demanda del sector público, el test comenzó a comercializarse en el sector privado. Ahora, la capacidad de producción es de un millón de determinaciones mensuales. Estimamos poder seguir abasteciendo el 100% de las necesidades públicas mientras continuamos abasteciendo al mercado privado y de exportación".

Todas las firmas respondieron que sus productos están aprobados por la Anmat, pero el producto de Biocientífica aún no aparece en el listado on-linede la agencia regulatoria. La capacidad productiva es dispar entre los proyectos: oscila entre 20.000 y un millón de pruebas mensuales.

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El primer test que se anunció oficialmente fue el CovidAR, un desarrollo entre el Instituto Leloir, el Laboratorio Lemos y el Conicet. Costó US$70.000 con fondos públicos y privados. Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir, dijo que los tests se distribuyen gratuitamente, algo que avaló el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MinCyT). Pero lo que varió entre ambos es la cifra del producto producido y distribuido.

Para Gamarnik, hasta el 1° de septiembre se habían producido 450.000 determinaciones y distribuido 300.000 en forma gratuita. A través de un pedido de acceso a la información pública realizado por LA NACION, el MinCyT aseguró que hasta mediados del mes pasado se habían producido 335.000 determinaciones y distribuido 200.000 unidades. Desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, informaron que recibieron una donación de 534 de estos kits.

Alberto Fernández anunció también en mayo el NEOKIT-Covid-19, un test rápido de diagnóstico molecular que recibió US$100.000 de ayuda estatal. Producido por el laboratorio Cassará, le vendió 150.000 determinaciones a las provincias de Buenos Aires, Salta, Chaco, Jujuy y la ciudad de Buenos Aires, de acuerdo con el MinCyT.

Alberto Fernández en el anuncio del Neokit.

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En junio y julio hubo otros tres lanzamientos: CoronAR DX (Argenomics, ZEV Biotech y Cromoion), Schep SARS-CoV-2 RT-PCR Duo (Biocientífica SA) y ELA-Chemstrip Covid, un desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad Nacional de Quilmes, Chemtest y Productos Bio-lógicos SA. El Gobierno promocionó este desarrollo público-privado con más de $16 millones y pagó otros $11 millones para la compra de los test.

Para desarrollar el test CoronAR DX, las firmas Argenomics, ZEV Biotech y Cromoion aportaron a un fondo común parte de dinero público -en el informe del jefe de gabinete ante el Congreso figura como uno de los cuatro beneficiarios de $35,8 millones- y US$25.000 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Si bien aún no concretaron ventas con el Estado, entregaron un kit gratis para procesar 90 muestras a hospitales, como el Muñiz y El Cruce.

Para el único de los cinco kits que aún no llegó a la etapa de comercialización, que es el Schep SARS-CoV-2 RT-PCR Duo, el Estado destinó $6,3 millones a través de un programa del Ministerio de Desarrollo Productivo. La empresa usó ese dinero para comprar equipamiento y materia prima. "Nuestro kit estará disponible cerca del 25 de septiembre", precisó Quiróz, de Biocientífica SA.

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Este reportaje forma parte de una investigación regional, liderada por la red de Periodistas de América Latina para la Transparencia y la Anticorrupción (Red PALTA), que integran La Diaria de Uruguay, OjoPúblico de Perú, Datasketch de Colombia, La Nación de Argentina, PODER de México y Ojoconmipisto de Guatemala y El Faro de El Salvador, apoyada en parte por Hivos y Open Contracting. Para leer sobre el sistema de compras y contrataciones de América Latina también puedes ingresar al sitio de la Red Palta.

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