Dudas y certezas en la causa en la que se investiga el espionaje ilegal

Silvia Majdalani, la subdirectora de la AFI durante el gobierno de Macri, al llegar a los tribunales federales de Lomas de Zamora, en 2020
Silvia Majdalani, la subdirectora de la AFI durante el gobierno de Macri, al llegar a los tribunales federales de Lomas de Zamora, en 2020 Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Hugo Alconada Mon
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17 de enero de 2021  • 02:31

¿Cuál fue el objetivo del espionaje ilegal durante el gobierno de Cambiemos? ¿Los entonces jefes de la AFI, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, violaron la Ley de Inteligencia Nacional por iniciativa propia o actuaron bajo órdenes de un superior? Y en ese caso, ¿puede la investigación que avanza en Lomas de Zamora incriminar al expresidente Mauricio Macri? Estas son algunas de las preguntas que buscan responder los fiscales federales mientras que la Cámara de Casación Penal define si la pesquisa seguirá en sus manos o migrará a los tribunales de Comodoro Py.

Los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide avanzaron sobre esos interrogantes al solicitarle al juez federal de Lomas de Zamora, Juan Pablo Auge, que procese a Arribas y Majdalani, junto a decenas de agentes orgánicos e inorgánicos. Para eso, presentaron un dictamen interactivo de 1026 carillas. Es decir, combinaron argumentos con audios, imágenes, mensajes cruzados y hasta videos recuperados de los teléfonos de los agentes involucrados y que exponen esas tareas de espionaje ilegal. Ese dictamen responsabiliza a Arribas y Majdalani, pero también ofrece indicios sobre cómo podría avanzar la pesquisa, ramificándose para identificar a nuevas víctimas.

¿Puede la investigación alcanzar a Macri? En al menos ocho ocasiones a lo largo del dictamen constan menciones de los espías sobre "el uno" o "el hombre", en aparente alusión a Macri. Así lo sostuvo, además, uno de los espías involucrados, Emiliano Matta, en su indagatoria. Precisó que en un momento debieron investigar a una persona que descubrieron que había fotografiado a un asesor presidencial, Fabián Rodríguez Simón, mientras tomaba un café con el presidente de la Cámara Federal porteña, Martín Irurzun. Al final la identificación de ese "fotógrafo" quedó inconclusa, pero quedó claro que lo hacían por "pedido del uno". Según Matta, cuando su jefe de la AFI, Alan Ruiz, aludía a "un pedido del uno", señalaba a la Casa Rosada. "El uno era el Presidente de la Nación". Sin embargo, así como surgen esas alusiones, en el dictamen no aparece ninguna evidencia directa -por ejemplo, un mensaje o audio del propio Macri- que lo involucre de manera directa en la operatoria ilegal, aunque quedan otras preguntas sin respuesta. ¿Cómo accedieron los espías a información resguardada y privativa de Migraciones, la AFIP o el Servicio Penitenciario Federal, por ejemplo, si Arribas y Majdalani carecían de atribuciones legales para destrabar por sí mismos ese acceso? ¿Alguien superior les abrió esas puertas?

En su dictamen, los fiscales pidieron la falta de mérito para el secretario de Macri, Darío Nieto. Eso, por tanto, ¿no beneficia al expresidente? No necesariamente. Primero, porque los abogados de los espiados en la cárcel de Ezeiza -Graciana Peñaforty Alejandro Rúa- pidieron el procesamiento de Nieto, lo que definirá el juez. Segundo, porque Arribas solía reunirse directo con el mandatario, por lo que, de compartirle información ilegal, el titular de la AFI no necesitó de Nieto o ningún otro eventual intermediario. Tercero, porque los fiscales sí pidieron el procesamiento de la entonces coordinadora de Documentación Presidencial, Susana Martinengo. En el expediente consta, por ejemplo, que el día en que dos espías -Leandro Araque y Jorge Sáez- fueron a la Casa Rosada para reunirse con Martinengo recibieron el informe que buscaba identificar a las fuentes de este periodista de LA NACION en sus investigaciones sobre el capítulo argentino del "Lava Jato", que involucra a Angelo Calcaterra, primo del entonces Presidente.

¿Pudieron Arribas y Majdalani violar la Ley de Inteligencia Nacional por iniciativa propia, incluso para espiar a una hermana de Macri y a figuras de Pro y de Cambiemos? Ambos arrastran dos procesamientos por tareas similares. Uno lo dispuso el propio Auge por las actividades delictivas desarrolladas contra el Instituto Patria y el domicilio de la entonces senadora Cristina Kirchner. El segundo, del juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, en un desprendimiento del "caso D'Alessio" vinculado a las tareas de espionaje en el conurbano bonaerense, entre 2016 y 2017. En ese contexto, los fiscales de Lomas de Zamora colocaron a Arribas y Majdalani como presuntos jefes de "una estructura dentro de la Agencia, dedicada a practicar acciones de inteligencia ilegal sobre las víctimas". Estimaron que ambos no asumieron solo su rol institucional de jefes, sino que, "por el contrario, diversos elementos de prueba, dan cuenta que las operaciones de inteligencia ilegal eran solicitadas y exigidas por ellos".

¿Cuál era el objetivo buscado con ese espionaje ilegal? Según surge de las pruebas recolectadas, no hubo una finalidad, sino varias. Para empezar, anticipar movidas de la oposición -y por eso extremaron sus esfuerzos sobre Cristina Kirchner, Sergio Massa o Graciela Camaño, entre otros-, pero también del sindicalismo -Luis Barrionuevo y Hugo Moyano-, de la Iglesia -el obispo Jorge Lugones-, de las protestas callejeras, de detenidos en la cárcel de Ezeiza, de referentes del movimiento Mapuche y hasta del propio Cambiemos -Emilio Monzó y Nicolás Massot, Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli-.

A ese primer objetivo se sumaron otros, como acceder a información para extorsionar a las víctimas, como la posibilidad de descubrir su amantes o dinero sucio, una obsesión recurrente entre los espías. Así fue como, recordaron los fiscales, los espías desarrollaron escuchas ilegales y, en ciertas ocasiones, luego "revelaron y divulgaron parte de su contenido, sin que mediare orden judicial alguna para ello, con el objetivo de influir en la situación institucional y/o política y/o social del país y en la opinión pública".

Los espías también intentaron "cazar" fuentes de algunos periodistas y anticipar riesgos y eventuales escándalos que perjudicaran al Presidente. Por eso espiaron a la hermana de Macri y a su cuñado, según lo explicó otro espía: "Presentamos hipótesis diversas que pudieran representar un peligro para la investidura presidencial y a la nación, tales como relaciones con algún servicio extranjero, vender información, mismo llegamos a pensar que como la familia Macri tuvo negocios con China podrían llegar a tener problemas con la mafia china o similar".

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