El efecto Bolsonaro: la influencia de la religión evangélica en la Argentina

Néstor Míguez, presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas, en Odisea Argentina

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12 de noviembre de 2018  • 23:43

El presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas y pastor de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina, Néstor Míguez, estuvo en el programa Odisea Argentina , que es conducido por Carlos Pagni en LN+ , y se refirió a uno de los sucesos más significativos y controvertidos de las últimas semanas: la elección del presidente Jair Bolsonaro en Brasil , un candidato ultraderechista y evangelista. Sobre cuestiones vinculadas a la Argentina, Míguez se refirió a la figura del Papa Francisco y al debate sobre el aborto , en el que demostró estar en las antípodas del catolicismo.

Bolsonaro y la iglesia evangélica

El triunfo del nuevo presidente electo de Brasil, Bolsonaro, generó opiniones y reacciones de lo más controvertidas. El hombre es ultraderechista, se pronuncia en contra de la homosexualidad y a favor de la dictadura. En lo religioso, además, profesa la religión evangélica.

Sobre el presidente electo, Míguez opinó: "No sé si hay que mirarlo como un fenómeno evangélico al crecimiento que, apoyándose en algunos grupos evangélicos, van teniendo sectores más conservadores o, en este caso, claramente de derecha. No olvidemos que hubo otra candidata, Marina Silva, pentecostal mucho antes que Bolsonaro, que integró en su momento el PT y después se separó. Que tenía el apoyo de iglesias pentecostales, en una línea más progresista. Entonces, no es que porque son pentecostales apoyaron a Bolsonaro. Apoyaron a Bolsonaro porque él logró introducir en el ámbito evangélico un discurso más de derecha, a favor de intereses económicos como tiene la Iglesia Universal del Reino de Dios".

La anécdota con el Papa Francisco

Míguez contó que si bien no se considera amigo del papa Francisco, tuvo la oportunidad de dialogar con él en varias oportunidades. Una de esas ocasiones fue en Aparecida, la reunión del episcopado latinoamericano, donde el pastor participó como observador evangélico. Allí, se hospedaba en el mismo hotel que Jorge Bergoglio. "En una cena yo estaba hablando con otros obispos vinculados a temas de Derechos Humanos en la Argentina, con quienes tengo cierto grado de amistad, y se acerca Bergoglio y me dice: ‘Pastor, estamos estudiando el tema de la relación ecuménica [es decir, con otras iglesias] y queremos tener un lenguaje más o menos preciso para no ser ofensivos con nadie’. Entonces me pidió si podía orientarlo con alguna idea acerca de cómo conseguirle estas cosas", expresó. Luego contó que, esa noche, redactó unas tres hojas con ciertas especificaciones, y que al día siguiente se las entregó.

"Después ví que el documento de Aparecida refleja positivamente algunas de las cosas que yo había escrito. Con lo cual tuvo una actitud abierta. Efectivamente hay una convicción en él, y en muchos, de que el pueblo es católico pero también un reconocimiento a que hay una diversidad. Reconocimiento que obliga a pensar que el pueblo de Dios y el pueblo argentino no coinciden exactamente. Y son esos márgenes donde tenemos las discusiones", añadió.

Asimismo, observó que Francisco, a diferencia de sus antecesores, ha marcado mucho más claramente una preocupación por la cuestión económica y social. "En su encíclica Laudato si’ se expresa en contra el mundo financiero y las organizaciones de la economía neoliberal", dijo el pastor.

Su postura sobre el aborto

El presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas opinó también sobre el debate sobre el aborto que se suscitó este año en la Argentina. Tal como lo hizo cuando expuso en los debates de Comisión, explicó que no está a favor de que se penalice el aborto, pero que el proyecto de ley le parecía incompleto y por eso no lo apoyó.

"Una prohibición no soluciona un problema. El problema de las muertes y otras secuelas, a veces menos graves, que pueden tener los abortos clandestinos no se solucionan prohibiéndoselo. Los problemas de embarazos no deseados requieren de una atención pastoral, donde es necesario que el estado acompañe. Yo estaba en contra de esa ley pero porque la consideraba insuficiente, pero no estoy tampoco a favor de la prohibición. Era insuficiente porque no aseguraba contención, continuidad", dijo.

Sobre la relación entre el Estado argentino y la iglesia católica, tan controvertida en estos días, señaló: "La iglesia católica -y esta es una de las cosas que los evangélicos y otros grupos religiosos discutimos mucho- aparece como persona de Estado, es decir, tiene un status privilegiado", criticó Míguez.

"El financiamiento es solo una parte. La concepción de lo religioso en el catolicismo está vinculado con estructuras jerárquicas y de poder y no se puede esperar que en la relación con el Estado no reproduzca esa misma actitud. De manera que hay una serie de cuestiones que tienen que ver con jerarquías, valores, modos de pensar la realidad, que tienen que ver con una concepción de la sociedad: ‘La argentina católica’.

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