El Gobierno busca desligar a Macri del escándalo bonaerense
Teme por el desenlace del caso y por la vida de los prófugos, además del impacto político

Preservar al Presidente es, hoy por hoy, la principal consigna. Por segundo día consecutivo, el Gobierno derivó en la administración bonaerense, que encabeza María Eugenia Vidal, las repercusiones del misterioso y espectacular escape de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, acusados por el triple crimen de General Rodríguez, que se fugaron en la madrugada del domingo del penal de General Alvear.
"Es un tema que lleva Vidal", contestaron cerca del jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien sin embargo ordenó la coordinación de tareas entre funcionarios de seguridad nacionales y bonaerenses, que comenzó horas después de conocida la fuga de los tres presos, uno de los cuales -Martín Lanatta- involucró durante la campaña electoral al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández con el crimen.
La estrategia del día comenzó a delinearse en la reunión de comunicación que Peña encabezó en la Casa Rosada, minutos después de las 8. Allí, el jefe de Gabinete; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y el secretario de Medios, Jorge Grecco, entre otros, coordinaron acciones con el ministro de Comunicación bonaerense, Federico Suárez. Según pudo saber LA NACION, en esa reunión se evaluó la repercusión mediática de la fuga y se acordó expresar el "pleno apoyo" del Gobierno a Vidal, pero sin involucrar en el caso al presidente Mauricio Macri, que descansa en Villa La Angostura junto a su familia.
"Lo que ningún argentino puede dudar y tengan la tranquilidad de que nuestro compromiso es absoluto en terminar con este flagelo y lograr que en la Argentina sean las mafias o los narcotraficantes que quieran plantearse que están por encima de la ley, van a encontrar un Estado nacional y estados provinciales trabajando juntos para cortar ese tema y enfrentarlos", remarcó Peña en una conferencia de prensa destinada, originalmente, a la primera reunión del Sistema Federal de Emergencias ante las inundaciones que afectan a varias provincias.
"En cualquier caso, nuestro absoluto respaldo a la gobernadora sería el mismo respaldo a cualquiera de los 24 gobernadores que viviera una situación así", dijo el jefe de Gabinete, acompañado por la vicepresidenta Gabriela Michetti; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
"Es un tema muy delicado, con muchas hipótesis en danza. Hay que ser cautos", afirmó ayer uno de los funcionarios que participaron en las reuniones en torno a la postura del Gobierno ante el caso. Otra consecuencia: nadie volvió a contestarles a Aníbal Fernández y a otros kirchneristas, que no descartaron que la fuga fuera una "devolución de favores" a Lanatta por involucrar al entonces candidato a gobernador bonaerense por el kirchnerismo.
"Las hipótesis respecto de qué fue lo que sucedió y cómo funcionaron las instituciones las va a dar el gobierno de la provincia de Buenos Aires porque son ellos los que tienen la causa, es un juez provincial... Así que ellos darán las hipótesis si hubo complicidades o si son mensajes o no. Nosotros estamos apoyando en la parte de la investigación", aseveró Bullrich, en relación con presuntas complicidades del Servicio Penitenciario Bonaerense, descabezado por Vidal anteayer.
El temor a que la fuga termine en tragedia es palpable entre los funcionarios. "Es un problema que esta gente peligrosa se haya fugado. Hoy, todo nuestro esfuerzo va a estar en encontrarlos y ponerlos nuevamente donde tienen que estar", afirmó el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, que recordó que los fugados "participaron de una banda que hizo el famoso negocio de la efedrina".
También se refirió al caso el ministro de Justicia, Germán Garavano: "Mi sensación es que la fuga tiene que ver con estructuras de poder mafiosas enquistadas en el Estado, en este caso en el Servicio Penitencairio bonaerense".
Mientras esperan que el control de las fronteras y los pedidos de captura a Interpol arrojen resultados positivos, en el Gobierno no se confían. El cóctel que generaron las inundaciones y la fuga de la cárcel de Alvear obligó a los funcionarios a posponer sus vacaciones hasta nuevo aviso.
