Elecciones 2019. Larreta se aferra al ritual de las medialunas en el Tortoni a la espera de otro triunfo

El voto de Horacio Rodríguez Larreta, en la Facultad de Derecho de la UBA: "Es un día importantísimo para la democracia", dijo
El voto de Horacio Rodríguez Larreta, en la Facultad de Derecho de la UBA: "Es un día importantísimo para la democracia", dijo Crédito: Prensa Larreta
Federico Acosta Rainis
(0)
27 de octubre de 2019  • 11:47

El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, empezó el domingo en el que buscará su reelección con el tradicional desayuno junto a la prensa en el Café Tortoni, de Avenida de Mayo, tal como lo viene haciendo en los últimos comicios.

La escena fue casi calcada a la de las PASO de agosto: Larreta llegó apenas antes de las 8 y se sentó en una larga mesa, flanqueado a la izquierda por el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, y a la derecha, por Martín Lousteau (el último en llegar), que encabeza la lista de senadores nacionales por el oficialismo en la ciudad.

"Es un día importantísimo para la democracia en Argentina y están todas las escuelas abriendo normalmente", dijo al iniciar la conferencia. Destacó asimismo la importancia de que "vayan todos a votar" y luego le pasó el micrófono a Peña. En la mesa se sentaron también el vicejefe de gobierno, Diego Santilli, y otros candidatos porteños de Juntos por el Cambio: Guadalupe Tagliaferri, Maxi Ferraro, Victoria Morales, Ana María Bou Pérez, Eduardo Macchiavelli y Diego García Vilas.

Larreta pidió un café con leche -que luego repitió, al igual que el jugo de naranja- y lo acompañó con tostadas con mermelada. El ambiente fue distendido mientras los distintos candidatos dialogaron con los medios.

"Estoy súper orgulloso. Hicimos lo que hacemos siempre, que es hablar directamente con la gente. Dimos varias veces la vuelta a toda la ciudad", dijo a LA NACION sobre la campaña. Consideró, también, que "el diálogo, el respeto, el intercambio de ideas y el debate" con los demás candidatos "estuvo muy bien". Sobre las expectativas para la jornada, señaló: "Nosotros contamos con que vayan todos a votar. Están todas las condiciones dadas".

La pregunta repetida, que el jefe de gobierno porteño no quiso responder para no quebrantar la veda, fue si creía que era posible ganar en primera vuelta y así evitar el ballottage con el candidato del Frente de Todos, Matías Lammens. Para hacerlo hoy debe conseguir más del 50% de los votos.

La conferencia ya había terminado cuando un hombre que se identificó como taxista entró al café y le reclamó al mandatario con insistencia por la pulseada que llevan a cabo los taxistas contra las empresas Cabify y Uber. "Para el taxi no hiciste nada", le dijo. Larreta insistió en que habían aumentado los controles e intercambiaron unas palabras, luego de lo cual el hombre se retiró, aunque siguió reclamando desde la puerta de la confitería, donde tuvo otro intercambió con Lousteau.

La votación

Ese mal trago pareció quedar detrás en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, a donde el mandatario se dirigió tras el desayuno para votar. Hasta allí llegó acompañado de Bárbara Diez, su esposa, que también votó en ese lugar.

La pareja fue cálidamente recibida: mientras recorrían los pasillos hubo numerosos gestos de aliento de los vecinos, y Larreta repartió besos, abrazos y selfies. "Tengo 95, voy a cumplir 96 pero hoy quería votar", le dijo una señora con bastón que se acercó a saludarlo. "Ojalá ganes hoy, estamos muy contentos", lo animó otra vecina mayor de edad.

A las 10.05, en la mesa 537, el jefe de gobierno depositó su voto en la urna y tras otra tanda de saludos y selfies con simpatizantes, dirigió unas pocas palabras a la prensa en la explanada exterior de la facultad. Allí explicó que las elecciones se estaba desarrollando en perfectas condiciones en toda la Capital, consideró que los primeros resultados estarían "alrededor de las 21" e insistió en la importancia de que todos los porteños se acerquen a las urnas. "Los adultos mayores no tienen que hacer cola", recordó.

Tras la votación, se dirigió a su casa. Allí compartirá el almuerzo familiar que, como cada domingo, consistirá en milanesas y ensalada de tomates. Luego acompañará a su hija mayor, Manuela, a votar; a Paloma, la del medio, no, porque en esta ocasión será fiscal de mesa, explicó.

Después el candidato dormirá una hora de siesta y a eso de las 19 llegará al búnker que Juntos por el Cambio montó en Costa Salguero para seguir de cerca el cierre de las elecciones. Y ver soñar con ganar la elección porteña en primera vuelta, algo que ningún candidato logró desde que, en 1994, la ciudad fue declarada autónoma.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.