Fernán Quirós habló sobre el dióxido de cloro, el químico que consumió Viviana Canosa: "No es un tratamiento aprobado"

El ministro de Salud porteño pidió responsabilidad a los comunicadores
El ministro de Salud porteño pidió responsabilidad a los comunicadores Crédito: Captura
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7 de agosto de 2020  • 15:56

Después de que Viviana Canosa decidiera ingerir durante su programa unos sorbos de dióxido de cloro, un químico peligroso que presentó como posible cura para el coronavirus, distintos representantes de la comunidad científica expresaron su rechazo a la actitud de la conductora. Incluso el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, se refirió al hecho.

El titular del área de salud de la Ciudad no mencionó directamente lo ocurrido en el ciclo que conduce Canosa, pero sí habló sobre la responsabilidad de los periodistas en la pandemia.

"Les recomiendo severamente a los comunicadores que intenten no comunicar diferente a la normativa vigente en Argentina", expresó Quirós. Y argumentó: "Genera confusión y puede haber algún daño".

De esta manera, en relación con la utilización del dióxido de cloro para tratar el Covid-19, el ministro explicó: "La Argentina tiene una entidad regulatoria que es la Anmat y todos tenemos que ser extremadamente respetuosos de la normativa. Ese tratamiento no está dentro de los aprobados en Argentina. Hay suficiente información para analizarlo y la Anmat ya ha hecho una disposición y no lo ha permitido".

"La salud en humanos requiere de una investigación, que es muy exigente porque justamente estamos hablando de vidas humanas. Y para eso están los expertos que saben, no solamente realizar esas investigaciones, sino también evaluar y respetar sus resultados", continuó Quirós. Y finalizó, contundente: "Yo le digo a la ciudadanía que cumpla con los tratamientos y elementos de prevención que las entidades regulatorias recomiendan".

El dióxido de cloro, una solución al 28% de clorito de sodio en agua destilada que se usa como blanqueador y para descontaminar superficies industriales, lleva años publicitándose como un remedio para muchas afecciones y enfermedades que van desde la malaria a la diabetes y el asma, el autismo o incluso el cáncer.

Sin embargo, ninguna institución sanitaria lo reconoce como medicamento. La lista de contraindicaciones es larga y diversas autoridades han emitido advertencias contra su uso. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés) afirmó en una nota del 8 de abril que no hay "ninguna evidencia científica que apoye su seguridad o eficacia, y presenta riesgos considerables a la salud de los pacientes".

Tan solo unos días atrás, la Anmat desaconsejó su usó como tratamiento para el Covid-19 y destacó que su ingesta puede causar "irritación en el esófago y estómago, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones severas, entre otras complicaciones que pueden incluir graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales".

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