Fernanda Raverta: una niñez en la guardería montonera, una juventud en La Cámpora y una carrera a la Anses

La reemplazante de Vanoli tiene 43 años, su madre es desaparecida y su papá estuvo exiliado en Cuba; fue candidata a intendenta de Mar del Plata e integró el gabinete de Axel Kicillof
La reemplazante de Vanoli tiene 43 años, su madre es desaparecida y su papá estuvo exiliado en Cuba; fue candidata a intendenta de Mar del Plata e integró el gabinete de Axel Kicillof Crédito: Twitter.com
Maia Jastreblansky
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30 de abril de 2020  • 14:55

De niña, María Fernanda Raverta vivió en la llamada Guardería Montonera que se instaló en La Habana durante la última dictadura militar. En Cuba transitaron el exilio los hijos de los montoneros que sobrevivieron a los 70 y que protagonizaron la llamada "Contraofensiva" a principios de los 80. La nueva titular de la Anses es hija de Mario Montoto, mano derecha de Mario Firmenich y hoy devenido en empresario. Pero usa el apellido de su madre, María Inés Raverta, desaparecida por los genocidas.

La periodista Analía Argento relata en el libro "La Guardería Montonera" que Fernanda Raverta viajó con su hermana Ana desde España hasta Cuba en febrero de 1980, antes de que su madre volviera a Buenos Aires y fuera secuestrada. Su madre de crianza, Adela Segarra, también fue militante montonera y luego creció en la política de Mar del Plata como como directora regional del ministerio de Desarrollo Social de la provincia. Con el kirchnerismo, Segarra fue electa senadora provincial y luego diputada nacional.

Un camino similar siguió Fernanda Raverta. De 43 años y licenciada en Trabajo Social, fundó la filial de H.I.J.O.S. en Mar del Plata. Integró la primera camada de La Cámpora. Sus amigos recuerdan que llegó allí de la mano de José Ottavis, un referente que supo tener mucho poder y un lugar en la mesa chica de agrupación kirchnerista, pero que luego quedó envuelto en sucesivas polémicas y terminó convirtiéndose en un personaje mediático y con poca influencia.

Como muchos de sus compañeros, con el tiempo Raverta comenzaría a tener contradicciones con Ottavis. En esa escisión, fue ganando en la consideración de Máximo y Cristina Kirchner.

La funcionaria conoce desde adentro a la Anses. En 2010, fue jefa de la UDAI Puerto de Mar del Plata. Eran los años en los que los jóvenes camportistas habían ocupado las filiales de organismo previsional en todo el país. La capilaridad territorial y el hecho de ser la principal caja para la asistencia social, habían convertido a la Anses en una herramienta sin parangón para hacer política.

En 2011, Raverta fue electa diputada provincial por la quinta sección electoral por el Frente para la Victoria. Desde ese lugar promovió proyectos vinculados a la economía social.

En 2015, ya en un lugar destacado en el radar de Cristina Kirchner, fue electa diputada nacional. En el Congreso, se mostró como activa opositora a la gestión de Mauricio Macri, junto al hoy ministro del Interior, Wado De Pedro.

El año pasado, Raverta fue candidata a intendenta de Mar del Plata. Para La Cámpora, era su postulante natural. Por el apoyo que venía cosechando la candidatura de Axel Kicillof en la provincia, se ilusionó con poner por primera vez al PJ al frente de este municipio y también con ser la primera intendenta de la historia en General Pueyrredón. Pero perdió por tres puntos contra Guillermo Montenegro (Juntos por el Cambio).

De candidata al gabinete de Kicillof

Finalmente recaló como ministra de Desarrollo de la Comunidad en el gabinete de Kicillof. Desde que se inició la pandemia, estuvo involucrada en el reparto de alimentos en la provincia. En los últimos días, estaba lanzando un proyecto para que cooperativas barriales produjeran tapabocas con telas provistas por unas 40 primeras marcas de indumentaria argentina.

El teléfono de Raverta es uno de los que suena cuando Cristina Kirchner quiere monitorear el impacto de la pandemia en el conurbano. La vicepresidenta le tiene extrema confianza.

La Anses es el organismo que La Cámpora siempre quiso para sí. Y ese día llegó hoy. Alberto Fernández primero colocó allí Alejandro Vanoli, extitular del Banco Central durante la gestión de Cristina. Según con quien se hable, algunos aseguran que llegó allí por el kirchnerismo y otros que fue una elección del núcleo presidencial. Como sea, su performance, con una cadena de errores, terminó ayer en una prematura salida, marcada por el "viernes negro" en el que miles de jubilados se expusieron a los contagios del coronavirus para cobrar en los bancos sus haberes.

Como segundo de Vanoli fue designado el camporista Santiago Fraschina. Con el desembarco de Raverta, la Anses, que será la cara más visible del Estado en la crisis por el coronavirus, el cuadro se completa. "Ahora sí la Anses va a ser nuestra", dijo hoy LA NACION un referente de La Cámpora.

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