Guillermo Moreno, el soldado más fiel y cuestionado del Gobierno

El saliente secretario de Comercio es una de las espadas más filosas del kirchnerismo; autor de las medidas más polémicas y de momentos memorables, con su teléfono buscó moldear el curso económico
(0)
19 de noviembre de 2013  • 21:27

"Napia" o "Patota". Guillermo Moreno fue un verdadero "soldado" de la profundización del modelo kirchnerista y el autor de algunas de las medidas más polémicas de la economía de los últimos años, a las que defendió con uñas y dientes. Espada filosa del Gobierno, le puso la firma a cuestionadas medidas y protagonizó memorables episodios que incluyeron gritos, insultos y frases inolvidables.

De 58 años, asumió como secretario de Comercio durante la presidencia de Néstor Kirchner , en 2005. Nacido en el sur de Buenos Aires, pasó su infancia en Villa Lugano. Se recibió a los 30 años de economista en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). En esa facultad fue presidente del centro de estudiantes y tuvo un inicio político la Guardia de Hierro, una agrupación de la derecha del peronismo.

Dentro del gabinete, se caracterizó por mostrar un estilo austero: divorciado de su primera mujer, desde hace varios años vive con su pareja, la escribana Marta Cascales, en San Telmo. Desde que está en la función pública, el funcionario sostiene a su ferretería llamada Distribuidora América en la localidad de San Martín. Según informaron desde la Casa Rosada, deberá mudar su vida a Roma, donde se desempeñará como agregado económico en la embajada italiana.

Su primer cargo público fue en 1989 en la subsecretaría de producción en el gobierno de Buenos Aires, bajo la intendencia de Carlos Grosso. Cuando asumió Néstor Kirchner, se desempeñó como secretario de Comunicaciones, para luego asumir en la secretaría de Comercio. Sobrevivió a seis titulares de Economía: Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Carlos Fernández, Amado Boudou y Hernán Lorenzino.

El funcionario de la polémica

Moreno fue uno de los exponentes de la llamada "profundización del modelo". La restricción a la compra de dólares fue una de las medidas que defendió con más ahínco. Moreno es el hombre del teléfono: fue el encargado de llamar a los operadores cambiarios en los días en los que el blue se disparó, a los empresarios con incidencia en los mercados y a los supermercadistas cuando los precios incomodaron al Gobierno.

Una de sus primeras medidas polémicas fue la intervención al Indec. En 2007, el ex secretario de Comercio le reclamó al por entonces ministro de Economía Miguel Peirano "avanzar ya" con los cambios en el organismo. Sus deseos se hicieron realidad, el titular de la cartera económica dejó su puesto, y Moreno puso a una funcionaria de su confianza al frente del instituto, Beatriz Paglieri. A partir de entonces, negó sistemáticamente la suba de precios.

También la cruzada contra las consultoras privadas que sacaban a la luz la fuerte subida de precios fue otra de las guerras personales de Moreno. La pelea lo llevó a la Justicia, donde terminó procesado por "abuso de autoridad".

Otra de sus cruzadas fue la disputa con el Grupo Clarín. Moreno protagonizó recordados momentos en sus irrupciones a las asambleas de Papel Prensa, en las que decidió participar activamente en calidad de representante del Estado. "¡Acá no se vota!", vociferó en una de las reuniones de directorio en la que repartió "cascos y guantes" para simbolizar la lucha. Los globos y las remeras con la insignia "Clarín Miente", fueron idea suya.

Moreno, además, fue el impulsor de la "Supercard", más conocida como la "Moreno Card" (una tarjeta gratuita para compras en supermercados, con un costo de financiamiento del 1% , y un límite de crédito de $3000) y de los planes "para todos", con precios fijos establecidos para productos de la canasta familiar.

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.