Martín Guzmán cerró su ronda de "encuentros estratégicos" para seducir a los bonistas

El ministro Guzmán, anteayer, en Washington, antes de ver al FMI
El ministro Guzmán, anteayer, en Washington, antes de ver al FMI Fuente: LA NACION
Regresó de Nueva York con un fuerte hermetismo; evalúa la oferta de canje que lanzaría el mes próximo
Rafael Mathus Ruiz
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26 de febrero de 2020  

WASHINGTON.- Bajo un férreo hermetismo, el ministro de Economía, Martín Guzmán , buscó dar un nuevo paso hacia la resolución de la crisis de la deuda en Nueva York, al cierre de una gira que comenzó en Arabia Saudita, con el encuentro de ministros del G-20 en Riad, y continuó en Washington, con una nueva reunión con los técnicos del Fondo Monetario Internacional ( FMI ), que ungió la estrategia del gobierno de Alberto Fernández de negociar una quita con los bonistas .

El Ministerio de Economía mantuvo la agenda de Guzmán en estricta reserva, sin develar información respecto de con quiénes se reunió o qué aspectos del canje discutió el jefe del Palacio de Hacienda en sus "encuentros estratégicos" en Nueva York. Es un "momento crítico" previo al canje de la deuda, había graficado el joven ministro, en su único contacto con la prensa, anteayer, en Washington. La única información oficial fue que Guzmán regresará hoy a Buenos Aires.

Guzmán volvió a Nueva York un mes después de su primera visita como ministro de Economía, a fines de enero, cuando viajó a un desayuno en el Consejo de las Américas, que dejó a los inversores frustrados por la falta de precisiones sobre su programa económico y su estrategia para renegociar la deuda.

Esta vez, Guzmán regresó a Nueva York con la cobertura que le brindó el FMI al Gobierno, al indicar que los bonistas deberían hacer una "contribución apreciable" para resolver la crisis de la deuda, y luego de haberle dicho al Congreso que una meta fiscal "factible y realista" es llegar al equilibrio recién en 2023, una proyección que el mercado leyó como una postergación tácita del ajuste al próximo gobierno. En el mercado esperaban que el Fondo "empujara", en palabras de una fuente, "a un ajuste fiscal de verdad".

No son las únicas realidades de la negociación que el mercado ha comenzado a internalizar. El Gobierno también brindó señales de que su intención parece ser avanzar en el canje con los bonistas, primero, y, después, continuar con la negociación con el Fondo para reperfilar la devolución de los US$44.000 millones que tomó el gobierno de Mauricio Macri del acuerdo stand-by por US$57.000 millones, el mayor en la historia del FMI.

En el mercado creen que esa secuencia puede llegar a ser riesgosa, al intentar buscar un acuerdo con los bonistas sin las garantías -relativas- que brindaría un eventual programa aprobado por el Fondo, y solo con el aval del organismo a la estrategia oficial. Pero tampoco se descarta que funcione en el contexto actual, sujeto a la voluntad de los bonistas y la oferta del Gobierno.

Luego del encuentro de Guzmán con la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, en Riad, el organismo dijo que el Gobierno se había comprometido a "continuar profundizando" la cooperación con una auditoría de la economía bajo el formato de una consulta del artículo IV, y "oportunamente", otro programa. Esa auditoría requiere una nueva misión al país.

Cronograma

El Gobierno se propuso cerrar el canje con los bonistas a fines de marzo, según el cronograma oficial que presentó Guzmán, y que el mercado consideró muy ajustado. Esta semana, el Gobierno debería firmar el contrato con los bancos que harán de asesores financieros, además de abrir el período de diez días de reuniones y de "intercambio de visiones" con los bonistas. Pero el Ministerio de Economía aún no anunció cuáles son los bancos que acompañarán la operación. La próxima semana, Guzmán debería tener lista la estructura final de la oferta de canje, que se lanzaría en la segunda semana de marzo.

Por el momento, el Gobierno se muestra conforme con los avances que ha logrado en el frente más urgente que enfrenta la Casa Rosada, mientras termina de pulir las cuentas públicas en un trabajo de orfebre para evitar que el déficit fiscal se dispare, un escenario que complicaría el canje de la deuda o la negociación con el FMI, o que el ajuste sea demasiado profundo, poniendo en peligro cualquier atisbo de recuperación de la economía, junto con la popularidad del oficialismo.

Mientras Guzmán perfila la negociación con el Fondo y los bonistas, el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, se preocupa por tejer el respaldo clave de Estados Unidos. Ayer, el secretario de Estado, Mike Pompeo, difundió un mensaje en Twitter en el que dijo que había sido "un placer" recibirlo el día anterior en el Departamento de Estado, un encuentro protocolar que se extendió por más de media hora y que sirvió para repasar la agenda bilateral y regional.

"Estados Unidos y la Argentina esperan continuar trabajando juntos para promover la democracia y la prosperidad económica en la región", afirmó Pompeo.

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