Justicia. Alberto Fernández anunció una reforma que le apunta a Comodoro Py

La cúpula de la Corte Suprema en la segunda fila, detrás del hijo y la mujer del Presidente
La cúpula de la Corte Suprema en la segunda fila, detrás del hijo y la mujer del Presidente Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Paz Rodríguez Niell
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11 de diciembre de 2019  • 01:29

En los próximos días, anunció Alberto Fernández, enviará al Congreso una "integral reforma del sistema federal de Justicia". No los nombró, pero el objetivo al que apunta es claro: los jueces de Comodoro Py.

Frente a la Asamblea Legislativa, a metros de los ministros de la Corte, Fernández dijo que hay que "terminar con la mancha ominosa que un sector minoritario le provoca a la credibilidad de la institución judicial". Va en línea con lo que había hablado con Mauricio Macri en la primera reunión que tuvieron el día después de las elecciones generales de octubre, cuando le dijo que no podían seguir siendo "rehenes" de esos doce jueces. Ese día, en la Casa Rosada, le adelantó a Macri que tenía una reforma en carpeta.

El anuncio de ayer tuvo un tono épico: "Hemos visto el deterioro judicial en los últimos años. Hemos visto persecuciones indebidas y detenciones arbitrarias, inducidas por quienes gobiernan y silenciadas por cierta complacencia mediática, por eso hoy vengo a manifestar ante esta asamblea y ante todo el pueblo argentino un 'nunca más'".

"Nunca más a una Justicia contaminada por los servicios de inteligencia", dijo, y desde los balcones bajó una ovación. "Nunca más a una Justicia contaminada por operadores judiciales, por procedimientos oscuros y por linchamientos mediáticos", continuó. Los legisladores propios lo aplaudieron de pie.

Parada junto a él, asentía su vicepresidenta, Cristina Kirchner, que enfrenta una decena de procesamientos, varias prisiones preventivas ordenadas por el juez Claudio Bonadio y un juicio oral en pleno trámite, en el que está acusada de corrupción por el manejo de la obra pública durante su gobierno.

Fernández trazó siempre un límite en su defensa del gobierno kirchnerista. Dijo que no hay una sola prueba que comprometa a su vicepresidenta, pero que si hubo corrupción, los responsables deberán responder. "Nuestro compromiso es garantizar la absoluta transparencia en la obra pública", dijo en otro pasaje de su discurso. Pero "procedimientos oscuros", "linchamiento mediático" y casos impulsados por "quienes gobiernan" son los elementos tradicionales de la defensa pública del kirchnerismo.

"Sin una Justicia independiente del poder político no hay república ni democracia -dijo Fernández desde el estrado-. Solo existe una corporación de jueces dispuestos a satisfacer el deseo del poderoso y castigar sin razón a quienes lo enfrentan". La transmisión de TV mostraba, de fondo, serio, a Lorenzetti, que mientras fue presidente de la Corte construyó una relación muy cercana con Comodoro Py. Hoy, el presidente es Carlos Rosenkrantz.

LA NACION se comunicó ayer con su despacho, donde dijeron que el ministro no iba a hacer declaraciones sobre el discurso. Entre los federales sí hubo críticas. Un juez de Comodoro Py dijo a LA NACION: "Todo muy lindo, pero lo que tienen que hacer es dejar de robar".

Los proyectos

Fernández no dio detalles del paquete de leyes que va a enviar al Congreso. Sí dijo que incluyen "enfatizar con eficacia y transparencia la investigación del crimen organizado, el crimen complejo y el narcotráfico y la droga".

En los tribunales esperan que, por un lado, Fernández proponga un adelantamiento de la implementación del sistema acusatorio, que hoy rige solo en el norte, a los tribunales federales porteños. Ese sistema es más ágil, más transparente y traslada la responsabilidad de las investigaciones de los jueces a los fiscales. También se preparan para que el nuevo presidente busque licuar el poder de Comodoro Py, mezclándolos con otros jueces penales, de instrucción o del fuero penal económico.

En su discurso de ayer, Fernández enfatizó además la necesidad poner fin a "la Justicia contaminada por los servicios de inteligencia" y anunció la intervención de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI). Todo esto va en línea con la elección de Gustavo Beliz como flamante secretario de Asuntos Estratégicos. Beliz fue el primer ministro de Justicia y Seguridad de Néstor Kirchner. Impulsó una gran reforma de la Justicia Federal, que proponía diluir el poder de Comodoro Py, y apuntó contra los servicios de inteligencia. En la pelea contra Antonio Stiuso, perdió. Ahora, Fernández propone reescribir esa parte de la historia.

Un dato que se confirmó anoche, de fuentes cercanas a Fernández, es que el viceministro de Marcela Losardo en el Ministerio de Justicia será Juan Martín Mena, número dos de la AFI durante el gobierno de Cristina Kirchner, un especialista en derecho penal de máxima confianza de la expresidenta.

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