Kicillof envió a su mano derecha a un acto de Barrionuevo para rechazar la reforma laboral
Carlos Bianco asistió a un encuentro sindical en Mar del Plata en el que se cuestionó el proyecto oficial; también fue un ministro del gobernador de Córdoba y Martín Redrado expuso sobre el rumbo económico
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MAR DEL PLATA.- Esta vez no hizo falta uno de sus discursos cargados de arengas ni alguna de esas oportunas frases de pasillo que hacen ruido y marcan historia. A Luis Barrionuevo, en una suerte de inusual versión silenciada porque acusó algún problema en su garganta y voz, le alcanzó para su habitual mensaje de cada verano una foto de la mesa de su tradicional asado, esta vez flaca de dirigentes gremiales de peso, pero con la impronta de dos gobernadores fuertes: Buenos Aires y Córdoba.
Axel Kicillof, invitado, delegó su representación en su mano derecha el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, que luego de la entrada con empanada de carne y antes de que circularan chorizos, morcillas, tiras de asado y vacío a granel, coincidió con las voces jóvenes que lo antecedieron y convocó al peronismo a “construir una alternativa política, un proyecto político para que en 2027 se termine esta tortura”.
Coronó un mensaje de avance hacia la unidad y en el mismo sentido que minutos antes había exaltado el ministro de Vinculación y Gestión Institucional cordobés, Miguel Siciliano, sentado a la derecha del líder gastronómico y enviado allí por el gobernador Martín Llaryora. “Cuenten con nosotros, vamos a recuperar la Argentina”, les dijo a unos 500 dirigentes, en su mayoría jóvenes de unos 40 gremios.
Esa masiva presencia de la renovación quedó expuesta hasta en el protocolo: la mesa cabecera, que habitualmente compartía Barrionuevo con los denominados “gordos” de la Confederación General del Trabajo (CGT) quedó esta vez para una decena de referentes de la nueva generación de sindicalistas. A ellos les abrió el micrófono y les empezó a transferir la posta.
En el salón hicieron retumbar sus reclamos al Gobierno y sus pedidos de reconstrucción del peronismo. “Hay que volver a enamorar a millones”, advirtió desde esa mesa joven el más veterano por allí, el textil Hugo Benítez, que lució una camisa que dio que hablar.

“Este es un asado para salir a la batalla”, desafió Maia Volcovinsky, dirigente judicial. “Hoy nos toca bancar, nos guste o no la conducción de la CGT”, advirtió Gustavo Vila, presidente de la juventud de Trabaj.AR, el sello político de Barrionuevo y jefe del gremio de Carga y Descarga.
Remató Sebastián Maturano, secretario general de la Juventud de la CGT. Pidió que la dirigencia de la central obrera se siente “mano a mano, sin intermediarios” con el presidente Milei.
Quedaron lejos estas citas en bermudas que comenzaron en la casa que el secretario general de la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra) tiene en el barrio Alfar. Luego se mudaron y ganaron visibilidad mediática y ampulosidad en el menú desde salones del Hotel Sasso. Y en los últimos tiempos tienen espacio asegurado en el segundo piso del Hotel Presidente Perón, ambos del mismo gremio.
La mesa redonda que ocupó Barrionuevo este viernes tenía además a Carlos Acuña, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, y a Julio Piumato, histórico dirigente del gremio judicial. La completaron Bianco y el asesor General de Gobierno de Kicillof, Santiago Pérez Teruel; Siciliano y otros dirigentes gremiales de segundas líneas.

El gobernador bonaerense se excusó por cuestiones de agenda. Bianco lo representó con críticas a la economía del gobierno nacional y al daño que podría generar la reforma laboral en los términos que se perfila desde el proyecto del oficialismo. “No digo que no hay que hacer nada, digo que no es la forma”, insistió. Sumó como agravante los acuerdos de libre comercio entre Mercosur y la Comunidad Económica Europea que impulsa el gobierno de Javier Milei.
La otra gran novedad de este asado fue la previa que se incorporó: hubo actividad durante la mañana con paneles que tuvieron como principal objetivo abordar y expresar rechazo al proyecto que el gobierno impulsa para la reforma de las leyes laborales y también la problemática económica de Argentina. Se lo llamó Encuentro Nacional de Dirigentes Sindicales y allí tuvieron protagonismo dirigentes y miembros de la Juventud Sindical y la Juventud Universitaria Peronista.
Sobre el primer tema expusieron la abogada Julieta Bonsignone; la presidenta del Grupo Limpialux, Cecilia Peluso, y la titular de la Comisión Nacional Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina, Ayelén Tomasini. Fue unánime el rechazo al plan de oficialismo y las coincidencias en evitar que la iniciativa prospere en las cámaras legislativas.
Redrado expuso por zoom
En la cuestión económica asomó un personaje poco habitual para el ámbito gremial. Desde Estados Unidos, por Zoom, Martín Redrado no solo aportó un diagnóstico de situación para el país, sus números y su posicionamiento ante el mundo. Les dijo en la cara un par de frases que sacudieron al auditorio. Sin nombrar al presidente Javier Milei les recordó que el mensaje de las urnas en 2023 fue de una sociedad “harta del pasado y que necesitaba abrazar al futuro”. “No se puede gastar más de lo que se ingresa”, le recordó al auditorio quien además es asesor económico del Partido Trabaj.Ar, lanzado en este mismo salón el año pasado.
Pero también se guardó algunas críticas para el rumbo y decisiones del Ministerio de Economía nacional. “Algunos se creen que alcanza con equilibrio presupuestario y desregulando la economía, ya está, que se tiene que arreglar el sector privado”, advirtió Redrado y dijo que no alcanza con una nueva ley laboral. Citó las caídas de consumo y también del salario en función del ritmo de inflación.
Luego de un repaso de la situación actual de la Argentina y el escenario internacional, donde destacó que hay grandes oportunidades para participar y crecer, invitó a que cualquier intento de recuperación se haga desde un programa económico integral. “Y social”, remarcó sobre un concepto y recomendación que dijo haber tomado de su colega Roberto Lavagna.
La única participación a viva voz de Barrionuevo en este encuentro fue precisamente para despedir y agradecer la participación de Redrado. “Vamos a volver”, le dijo desde este otro lado de la pantalla y despertó aplausos.
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