Kicillof reivindicó el modelo oficial y defendió el presupuesto 2013
Al hablar durante tres horas, admitió que este año cerrará con un déficit superior a los $ 30.000 millones; ratificó el cepo cambiario y el mínimo de ganancias
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Ignoró la inflación y reivindicó el cepo cambiario, como también las restricciones a las importaciones, políticas que continuarán el año próximo. Convalidó el actual sistema tributario y, con él, la no actualización del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, que afecta a miles de asalariados y jubilados. Eso sí, reivindicó repetidamente a su economista predilecto, John Maynard Keynes, principal referente de la heterodoxia económica.
Éste fue el debut del secretario de Política Económica, Axel Kicillof, ayer en la Cámara de Diputados. Se presentó ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda junto a los secretarios de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y de Finanzas, Hernán Cosentino, para desgranar las estimaciones presupuestarias para el año próximo. Durante una exposición de más de tres horas y con tono catedrático -ya todo un sello en el estilo de Kicillof-, el funcionario entremezcló cifras duras con fuertes apreciaciones de tipo ideológico, lo que provocó que unos pocos legisladores opositores se retiraran molestos.
El viceministro de Economía insistió en que el PBI crecerá este año un 3,4% y que el próximo lo hará a un 4,4%, gracias a la recuperación económica de Brasil y de China, como también al récord que se espera en la cosecha de soja. La oposición descree de estas cifras; está convencida de que el crecimiento será menor por la desaceleración que sufrió la economía este año. Kicillof sostuvo que si bien tienen contemplado el pago del cupón del PBI -unos US$ 4000 millones- no desestimó que el crecimiento sea finalmente menor y que el monto destinado a ese pago se vuelque, finalmente, a gastos de capital, lo que abonó las sospechas opositoras.
Según Kicillof, todas las variables macroeconómicas de 2013 (crecimiento, exportaciones, importaciones, resultado primario y financiero) serán positivas, pese a que este año cerrará con un déficit financiero superior a los $ 30.000 millones. Asimismo, enfatizó que pese a los efectos de la crisis mundial, la Argentina "tiene más espaldas" que otros países para capearlos.
"No se puede entender cómo, en una situación de mejora de la economía como la que describe Kicillof, el Tesoro debió demandar este año $ 93.000 millones de adelantos del Banco Central. El funcionario se vanagloria de adoptar medidas procíclicas cuando el presupuesto admite una baja en las metas de construcción de viviendas y del Plan de Recuperación Productiva (destinado a empresas)", sostuvo el diputado Alfonso Prat-Gay (Coalición Cívica).
Por su parte, el diputado Claudio Lozano cuestionó los índices sobre crecimiento de la industria. "Es sólo del 17% del PBI, igual que en la década del 90", sostuvo.
El secretario de Política Económica destacó el nivel de desendeudamiento de la Argentina, que llega al 41% del PBI según las cifras oficiales. Elogió la balanza comercial favorable y las restricciones a las importaciones que pudieron hacerla posible. Asimismo, convalidó el cepo cambiario, al mencionar que antes se entregaban divisas sin control y, si bien no mencionó la palabra dólar, ratificó el actual tipo de cambio, al descartar una devaluación.
A la inflación que miden las provincias y las consultoras privadas no se refirió, pero sí hizo suya una frase de Keynes quien, según Kicillof, decía que entre los males la inflación es mejor que la deflación. "Lo decía durante la hiperinflación de Alemania", precisó.
Citó a los países de la región y a Estados Unidos como países con fuerte expansión monetaria que no padecen inflación. Justificó, así, la alta emisión en la economía argentina.
"Esta teoría [que la emisión genera inflación] está siendo refutada en todo el mundo. Es una reliquia que vive sólo en el corazón ortodoxo", enfatizó el viceministro y vocero de la política económica.
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