
Kirchner se atenderá en el Argerich ante una emergencia
Lo resolvió como una muestra de apoyo a la salud pública
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Dicen que siempre lo hizo así. Que no es una novedad y que no se trata de un gesto de demagogia.
En cualquier caso, la decisión del presidente Néstor Kirchner de atenderse en el hospital Argerich ante una eventual emergencia médica forma parte de la intención del Gobierno por promover una revalorización del sistema de salud pública del país.
Así lo informaron voceros de la Casa Rosada ante la consulta de LA NACION.
"La idea de hacer conocer la decisión de Kirchner es que se caiga en la cuenta de que la salud pública argentina tiene profesionales de primera línea y que la atención en los centros del Estado puede ser tan buena o incluso mejor que en los privados", explicó un miembro del equipo de comunicación presidencial.
Para despejar inevitables suspicacias, los voceros oficiosos argumentaron de todos modos que la decisión fue adoptada por el presidente Kirchner sin hacer especulaciones sobre el impacto que podría tener.
"No pretendemos causar un impacto con esto, que es una decisión personal del Presidente, que casualmente al mismo tiempo deja en claro que la salud pública cuenta con excelentes recursos humanos y accesibles al alcance de todos", resaltaron.
En este sentido, dijeron que la medida fue resuelta luego de recibir el consejo de su médico personal, Luis Bónomo, que concluyó que aquel centro de atención era el más apropiado para cuidar la salud presidencial en caso de urgencias en Buenos Aires.
Bónomo acompaña a Kirchner desde las épocas en que era gobernador de Santa Cruz y es quien se encarga de aconsejarlo y atenderlo en la materia.
El médico dijo en declaraciones a radios porteñas que se trasladará a Buenos Aires definitivamente en pocos días para, en sus propias palabras, "organizar la situación de la seguridad médica del presidente Kirchner".
Vieja costumbre
Como principal argumento para desmentir que se trate de una medida demagógica, en el entorno del jefe del Estado explicaron que no es una novedad que se atienda en un centro de salud estatal (aunque en este caso el Argerich fue elegido sólo para casos de emergencia).
De hecho, aseveraron que esta costumbre viene de Santa Cruz, donde tanto él como su familia acudían al Hospital Regional Río Gallegos público de la ciudad, renovado varias veces durante su gestión.
Incluso Bónomo se manifestó en ese sentido. "Se ha atendido en el hospital no sólo él, sino su grupo familiar. Y el hospital de Gallegos no tuvo siempre la bonanza en recursos humanos y técnicos como la que tiene actualmente", señaló el médico presidencial.
Y agregó: "Su filosofía era, como él me decía: "Luis, yo no soy distinto de los demás, mi suerte va en la salud del resto de la gente, por qué, entonces, no me voy a atender en el hospital. Y si no tenemos los suficientes recursos humanos o técnicos tenemos que hacer todo lo posible para mejorar". Evidentemente, no cambió su conducta".
La intención de avanzar con una revalorización de la salud pública fue anticipada por el propio Kirchner a comienzos de la semana, cuando encabezó el acto de lanzamiento del plan Remediar (por el que se entregan medicamentos gratis en los centros primarios de salud).
Dijo en esa oportunidad: "Nosotros tenemos que trabajar por la construcción del sistema de salud basado fuertemente en los hospitales públicos, consolidado y apoyado también por las obras sociales, pero la reconstrucción de la cadena de los hospitales públicos es central y fundamental".
Además, en aquel acto, el jefe del Estado había afirmado que "la mayor renta de inversión de salud tiene que estar destinada hacia estos lugares para calificar al profesional, para calificar tecnología, para ingresar tecnología de punta, para tener capacidad de respuesta, que es fundamental. Si no, evidentemente la salud básica de la población no va a poder ser garantizada".
Consideró que ése es "uno de los grandes desafíos" de su gestión y garantizó que procura afrontarlo "decididamente".
"Debemos encontrar respuestas desde el punto de vista del concepto institucional que necesita el país, desde el punto de vista filosófico, desde el punto de vista político y desde el punto de vista de lo que realmente necesita nuestra sociedad", había concluido el Presidente.
En Estados Unidos
- Por motivos de seguridad, en los Estados Unidos el presidente tiene asignado por ley un hospital militar tanto para los chequeos de rutina como para las atenciones médicas de urgencia. Es el hospital naval Bethesda, en Maryland. La única excepción en la historia reciente se dio en 1981, cuando Ronald Reagan resultó herido en un atentado y fue atendido en un hospital universitario cercano al lugar del hecho.
Una opción poco habitual
El cuidado de la salud de los últimos presidentes democráticos tuvo como denominador común la medicina privada.
Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, estaba previsto que en caso de necesitarlo el presidente fuera asistido en el Hospital Militar o en el Churruca. Pero la emergencia lo alcanzó cuando ya había dejado el poder, en un choque en Río Negro, en 1999. Se recuperó en el Hospital Italiano, y desde entonces se atiende allí.
Carlos Menem y Fernando de la Rúa compartieron algo más que el ministro de Economía. Ambos presidentes fueron intervenidos quirúrgicamente en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, en Belgrano.
En el caso de Menem, fue por una obstrucción en la carótida, en 1993. Fernando de la Rúa se hizo allí una angioplastia en 2001, cuando Héctor Lombardo dijo que padecía "aterosclerosis". Antes de asumir, ya había estado internado en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento, por una afección pulmonar.
Mientras fueron presidentes, ninguno se atendió en centros públicos.
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