La Casa Rosada replantea su plan anticrisis y prioriza la estabilidad económica

Fuente: LA NACION - Crédito: Alfredo Sabat
Flexibilizó la política monetaria y dio marcha atrás con el congelamiento de las naftas; se privilegia la gobernabilidad
Maia Jastreblansky
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23 de septiembre de 2019  

El Gobierno cambia y modera sus pretensiones en materia económica con el correr de las semanas. En términos de gestión, cuando falta un mes para las elecciones generales, la meta de la administración de Mauricio Macri se limita ahora a mantener la " estabilidad" y la "gobernabilidad" hasta el día de los comicios. A evitar que se espiralice la crisis, aunque sea necesario "emparchar" varias de las medidas que se tomaron después de las PASO.

"La prioridad hoy es llegar a la elección, que el barco llegue. Ahí se termina un primer partido. Después se jugará otro partido, con la realidad política que dejen los resultados", señalan en la Casa Rosada.

El dólar -el indicador más sensible para el macrismo- cumplió tres semanas relativamente estable. Pero hubo otras medidas que el Gobierno tuvo que replegar en los últimos días, porque se hicieron insostenibles, como el congelamiento del precio de la nafta y la base monetaria cero, que formaba parte del acuerdo con el FMI.

Evitar la crisis

"Acá lo que estamos evitando es que haya un estallido social, que haya hiperinflación y que haya un dólar volando", resumió, con crudeza, alguien al tanto de las charlas en la mesa económica.

Una gran ilusión que tiene el Gobierno es que en septiembre la inflación marque un nuevo pico, pero que en octubre vuelva a mostrar una tendencia descendente. Es decir, que la curva vuelva a inclinarse hacia abajo justo antes de las elecciones.

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, es el que tiene el mandato de capitanear la nave en la tormenta, mientras que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, destina cada vez más agenda a la campaña.

El arribo del desembolso de los US$5400 millones del FMI antes de los comicios ya no es contabilizado en los cálculos del Gobierno. Los fondos tenían como primera fecha posible de desembarco el lunes de la semana pasada.

El viaje de Lacunza a Nueva York y Washington que se inicia hoy no pretende destrabar el dinero. "Sería razonable que la negociación se haga cuando se conozca cuál será el futuro gobierno", reconocen cerca del Ministerio de Hacienda.

Con suerte, el viaje de Lacunza permitirá acordar con el presidente interino del organismo, David Lipton, la fecha de la quinta revisión del Fondo.

En Hacienda, incluso, no descartan que se deba agendar otra reunión en Washington antes de diciembre.

El Gobierno responsabiliza a "la política" por la demora del FMI para girar el dinero, tanto por la incertidumbre que existe en la Argentina como por el cambio de autoridades en el organismo. Y asegura que "hasta septiembre se cumplieron tanto la meta fiscal como la monetaria" que figuraba en el acuerdo. La referencia temporal no es azarosa, porque en los últimos días el Banco Central incumplió sus metas.

Debido a la mayor necesidad de dinero en el mercado, rompió el congelamiento de la base monetaria (BM), que tenía el visto bueno del FMI.

Anuncios bajo revisión

El Gobierno, en tanto, ya moldeó y relajó varios de los anuncios que hizo tras las PASO, presionado por distintos sectores económicos.

Descongeló los precios de las naftas, que subieron un 4%, porque ya no podía contener ni a los gobernadores de las provincias petroleras ni a las empresas, que insisten en que los precios siguen atrasados.

Lacunza, en tanto, en los últimos días recibió a los sectores más afectados por las restricciones cambiarias, como los exportadores, las inmobiliarias y las empresas que deben pagar obligaciones no negociables.

En las últimas horas, el BCRA flexibilizó las exigencias para la liquidación de algunas exportaciones y habilitó la venta de hasta US$100.000 para la compra de la primera vivienda, aunque como un anticipo de diez meses del monto que puede adquirir cada ahorrista por mes.

El Gobierno, en tanto, terminó abrazando el proyecto de emergencia alimentaria obligado por la sensible situación social, que levantó temperatura en la calle.

La emergencia social

La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, ahora destina -muy acotada por los tiempos- el dinero habilitado por la ley de emergencia social que se aprobó la semana pasada.

Con esos fondos, la ministra puede aumentar el monto y las raciones para comedores y merenderos (desembolsos directos), transferir fondos a las provincias y hacer compras "de emergencia" para adquirir alimentos.

Pero la ministra no llega antes del recambio de diciembre a hacer una gran licitación.

Una parte de los fondos habilitados por el Congreso quedarán para diciembre y enero.

"Cada vez que hay una declaración rimbombante de Alberto Fernández hay menos reservas", advierten en el Gobierno.

La estabilidad es frágil y eso vale tanto para el oficialismo como para la oposición.

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