La conversación entre Macri y Alberto Fernández eleva el grado de civilización

Joaquín Morales Solá

Análisis de Joaquín Morales Solá

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14 de agosto de 2019  • 21:35

A continuación, sus principales conceptos:

Que hayan conversado Mauricio Macri y Alberto Fernández puede ser el dato que marque el principio del fin de esta crisis que se desató el martes. Es una situación compleja: un presidente débil por su derrota y un candidato que ganó abrumadoramente, pero no fue elegido, porque eran elecciones primarias. Esta conversación coloca a la política argentina en un grado de civilización y de cultura que necesitaba la economía para empezar a normalizarse.

Fue difícil para los dos. Su relación es complicada hace mucho tiempo. Ambos fueron dirigentes políticos en la Capital, en el mismo distrito, siempre enfrentados. Siempre tuvieron una relación tensa. Hay algo que dijo Alberto Fernández que es muy importante: que el Presidente debe terminar su mandato. Y es cierto lo que dice, el hecho de que no puede hacer mucho, porque ni siquiera es presidente electo, es solo formalmente candidato.

Esta situación los comprende a los dos: Macri también es candidato. Por eso Fernández marca la diferencia de las concepciones políticas: dice que ambos tienen visiones muy distintas. Macri seguramente también seguirá marcando las diferencias, porque ambos son candidatos en campaña. Pero tienen que hablar, porque la sociedad no puede aguantar esta crisis hasta el 27 de octubre, mucho menos hasta el 10 de diciembre.

Es un lugar incómodo y contradictorio. Son competidores, pero a ninguno de los dos le conviene que la situación se agrave aún más. A Macri no le conviene porque la gente, al final del día, va a responsabilizar al Presidente de la crisis, no al que no tiene el gobierno. Y a Alberto tampoco le conviene, porque es el hombre que tiene el 90% de posibilidades de recibir esa herencia.

Dicho eso, y admitiendo la contradicción, ambos son responsables de tratar de que esa contradicción afecte lo menos posible a la economía. Porque esto no es una afectación a los dirigentes ni a los candidatos; lo es a la sociedad. Cuando hay semejante devaluación, estamos hablando de una inflación que será altísima y afectará a todos. Es una destrucción enorme de la riqueza argentina.

Otro dato importante fue la propia conferencia de Alberto Fernández. Dijo cosas para calmar a los mercados, no solo alguna frase suelta o en alguna entrevista con un medio, sino en un diálogo con la prensa y con la sociedad formal. Cosas como que no vamos a ser Venezuela, no va a haber cepo cambiario, vamos a honrar las deudas de la Nación. Eso debería hacer que nos levantemos el jueves en una economía mucho más tranquila.

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