La familia y un puñado de colaboradores, testigos del último ensayo de Mauricio Macri

Lo acompañaron los encargados del discurso presidencial
Lo acompañaron los encargados del discurso presidencial Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Jaime Rosemberg
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20 de octubre de 2019  • 19:03

Todavía conmovido por las imágenes de la avenida 9 de Julio repleta de banderas argentinas y con "el corazón explotado" por el incesante y repetido "Sí, se Puede" de la tarde del sábado, Mauricio Macri dedicó la jornada del domingo a repasar, en la Quinta de Olivos y por última vez, las argumentaciones, tonos y conceptos que utilizará en el debate de esta noche, en la Facultad de Derecho de la UBA.

Los encargados del discurso presidencial, Julieta Herrero y Hernán Iglesias Illia, lo acompañaron en su último "mini-ensayo", según contaron a LA NACION miembros del equipo de comunicación que encabeza el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis. "Ayer nos juntamos a repasar todo, hoy es el tiempo de Mauricio", afirmó otro integrante del equipo que colaboró en la preparación del Presidente para el segundo y último debate presidencial.

El tono va a ser similar al del discurso en el Obelisco
Equipo de campaña de Macri

Ayer, a De Andreis y al jefe de gabinete Marcos Peña se le sumaron el secretario de Medios, Jorge Grecco; también Iván Petrella, Herrero, Iglesias Illa, los consultores Jaime Durán Barba y Santiago Nieto, más el senador Miguel Ángel Pichetto. "El tono va a ser similar al del discurso en el Obelisco", anticipó uno de los miembros del equipo, sobre todo en las apelaciones del Presidente a un país dónde apeló a la "honestidad, la educación, el trabajo, una justicia independiente, el combate al narcotráfico y una justicia independiente". Se descuenta que Macri también subirá el tono para denunciar la "corrupción kirchnerista", ya que uno de los temas a debatir es, precisamente, la calidad institucional. "No necesariamente la crítica será lo fundamental", repitió, misterioso, otro miembro del grupo que asesora al Presidente, quien se mostró despreocupado por la "sorpresa" que, trascendió, prepara su principal rival, Alberto Fernández.

Los voceros coincidieron en que, a diferencia del primer debate en Santa Fe, hubo "menos tiempo" para prepararse, pero aseguran que esa falta se compensa con el envión anímico que generaron las marchas en distintos rincones del país, y sobre todo la de ayer, en pleno centro porteño. "Fue la concentración más importante desde la de Alfonsín en el 83", se enfervorizó uno de los hombres que estuvo junto al Presidente antes y después del acto.

En silencio mediático y desde la quinta de Olivos, junto a su esposa Juliana Awada y algunos pocos amigos "de siempre", Macri también se acordó en su día de su madre, Alicia Blanco Villegas. Partirá, no antes de las 19.30 y junto a su equipo de debate, hacia la sede universitaria de la calle Figueroa Alcorta, dónde estará en la previa del debate con Fernández y los otros cuatro candidatos presidenciales (Roberto Lavagna, Juan José Gómez Centurión, José Luis Espert y Nicolás del Caño).

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