El Papa y la transición: la Iglesia ya imagina el escenario poskirchnerista

Desde que fue elegido, Francisco pidió cuidar a Cristina; frente a las elecciones, los obispos señalaron los problemas más urgentes a resolver y plantean la necesidad de abrir espacios de diálogo
Mariano De Vedia
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22 de marzo de 2015  

El diagnóstico de los obispos para el país que se viene parte de una premisa básica: con el Papa a la cabeza, la Iglesia piensa ya en un escenario poskirchnerista.

Francisco sigue dando señales para acompañar y cuidar a Cristina , como un gesto tendiente a contribuir a que su gobierno termine en paz. Pero, luego de advertir a todos los sectores políticos que se sintió usado desde su llegada a Roma, y pese a que anteayer recibió en el Vaticano a Roberto Carlés, el candidato del kirchnerismo para la Corte Suprema, ha dado vía libre al Episcopado para que describa con crudeza la hoja de ruta que debe transitar la Argentina en la nueva etapa.

En esa mirada, coinciden distintas fuentes del mundo eclesiástico, que advierten que no será una tarea sencilla reinstalar en el país la cultura del diálogo. Los obispos reconocen que después de doce años cuesta imaginar un escenario distinto del que predominó durante la larga década kirchnerista y el país se abra a la búsqueda de consensos. Los desafíos planteados el miércoles por los obispos para atender con políticas de Estado los graves problemas de la inflación, la pobreza, la falta de empleo, la corrupción y el narcotráfico, entre otros, no se agotan en una crítica al Gobierno. "Son también un llamado de atención para los que vienen", advirtió un observador eclesiástico.

Francisco sigue dando señales para acompañar y cuidar a Cristina , como un gesto tendiente a contribuir a que su gobierno termine en paz.
"Haya una continuidad del sector político gobernante o un cambio de signo político, ya se habla de una etapa poscristinista", reveló a LA NACION una acreditada fuente eclesiástica, que el miércoles pasado escuchó atentamente al presidente del Episcopado, el arzobispo José María Arancedo, en la presentación del documento "Las elecciones, exigencia de un compromiso ciudadano".

Acompañaba a Arancedo el presidente de la Comisión de Pastoral Social y obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, quien hace un mes comenzó una ronda de reuniones con candidatos presidenciales en el Episcopado. Ya concurrieron Mauricio Macri (el 16 de marzo) y Sergio Massa (el 2 de marzo), además de Hermes Binner (el 24 de febrero), que luego resignó su postulación.

A todos les transmite la necesidad de pensar en acuerdos de largo plazo y políticas de Estado, que atiendan la situación de los núcleos duros de pobreza, la educación y el trabajo conjunto con la sociedad civil. Las cuestiones urgentes que la Iglesia comenzó a exponer a los candidatos y considera prioritario atender quedaron ahora sistematizadas en el documento del Episcopado.

Lozano se reserva los lunes para dejar Gualeguaychú y recibir en la sede del Episcopado al resto de los candidatos, incluidos los oficialistas Daniel Scioli y Florencio Randazzo , con quienes todavía no se acordaron fechas. Basado en esos encuentros y en testimonios periodísticos de los candidatos, el obispo percibe voluntad para avanzar en acuerdos programáticos, pero advierte que la tarea no es fácil. "Algunos candidatos habían adelantado la necesidad de llegar a estos acuerdos. No coinciden en los tiempos en que estiman conveniente hacerlo. Algunos plantean que se haga después de las PASO, otros suponen que sería mejor ponerlos en marcha después de las elecciones del 24 de octubre. Pero casi todos visualizan que es bueno y necesario", se esperanzó el titular de Pastoral Social, en un diálogo con LA NACION.

El arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, recordó recientemente a este diario que en la última reunión con Cristina Kirchner , en septiembre pasado, Francisco se vio sorprendido por la numerosa delegación de La Cámpora que la acompañaba. De la hora y media que duró el encuentro, el Papa sólo habló en total unos 15 minutos.

En la Iglesia perciben que, si bien hay signos de preocupación por el desgaste de un prolongado período de gobierno, la situación del país no llega a la profundidad de la crisis de 2001

A la hora de pensar el documento del miércoles, los obispos lo ubicaron en el contexto del país, para fortalecer la identidad nacional, en vísperas del Bicentenario de la Independencia, en 2016. Se trata de una fecha doblemente trascendente, ya que para ese año se espera también la primera visita de Francisco a la Argentina. Conseguir que el futuro gobierno ponga en marcha para entonces un proceso que muestre signos de apertura al diálogo sería un logro por duplicado para la Iglesia.

"Más allá de las pertenencias a distintos sectores políticos y sociales, tenemos que recuperar la idea de que ser pueblo es más. Es legítimo que uno pertenezca a un partido político y otro, a uno diverso, y uno pertenezca a una estructura sindical y otro, a una organización empresaria. Pero todos confluimos en esa conciencia de ser pueblo, que es una instancia superadora", dijo Lozano, en clave bien bergogliana.

En ese contexto, Francisco sigue sorprendiendo en el comienzo de su tercer año de pontificado.

Si cuando estaba en Buenos Aires sus reuniones con dirigentes opositores irritaban al Gobierno, los gestos que hoy le tiende al oficialismo provocan desconcierto. Esa sensación produjo su reunión con Carlés, poco después de haber declarado que "los argentinos, cuando vieron un papa argentino, se olvidaron de todos los que estaban a favor o en contra del papa argentino". En la edición de hoy, incluso, L'Osservatore Romano publica una entrevista al penalista que Cristina quiere llevar a la Corte.

En el Episcopado les restan trascendencia a estos guiños del Papa, e intentan aprovecharlo para transformarlos en enseñanzas. "Así como recibió a Carlés, que es discípulo de Eugenio Zaffaroni , se reúne también con el legislador Gustavo Vera, de la Fundación La Alameda, que ha denunciado reiteradamente a Zaffaroni por delitos penales; recibe a todos", ejemplificó un obispo.

Si cuando estaba en Buenos Aires las reuniones de Bergoglio con dirigentes opositores irritaban al Gobierno, los gestos que hoy le tiende al oficialismo provocan desconcierto

En una reciente entrevista con el padre Pepe Di Paola y jóvenes de una revista de la villa La Cárcova, Francisco consideró fundamental que en un año electoral los candidatos ofrezcan sus propuestas con claridad, exigencia recogida por los obispos en su documento. "La plataforma electoral es muy sana y ayuda a la gente ver lo que piensa cada uno", dijo el Papa. Y citó -sin identificarlos- casos de candidatos de años anteriores que al exponer sus ideas disentían con la plataforma de su propio partido. Recomendó, así, honestidad en la presentación de las posturas y una campaña electoral gratuita, no financiada. "En las financiaciones de las campañas electorales, entran muchos intereses que después te pasan facturas", argumentó Francisco, al reclamar procesos transparentes.

En la visión de José María Poirier, director de la revista Criterio, la Iglesia se siente autorizada a presentar un fuerte llamado a la convivencia y al diálogo político, sustentada especialmente en la "sensibilidad social y política" de Francisco. "Reconstruir el tejido social y el horizonte institucional llevará tiempo y será un camino con dificultades", precisó. Aventuró: "Sería lo más saludable que el Congreso sea el lugar de las negociaciones y los acuerdos".

Frente a la tendencia de sectores kirchneristas a la confrontación y los riesgos de que se mantengan posiciones extremas, en el supuesto de que el actual oficialismo pase a la oposición, Poirier estimó: "El peronismo tiene una larga experiencia en reposicionarse", y pronosticó: "Habrá sectores que se situarán en el nuevo escenario de acuerdo con los resultados electorales, por lo que es de esperar que las expresiones a ultranza sean minoritarias".

Coincidencias y desafíos

El diálogo iniciado con los candidatos -se espera que en las próximas semanas se acuerden reuniones con Scioli , Randazzo y Ernesto Sanz , entre otros- muestra algunas coincidencias, que, por ahora, no pasan del discurso. "Hay disposición para contribuir a crear un clima de amistad social en la campaña y para que los candidatos expongan propuestas y no incurran en agresiones personales", observó Lozano. La Iglesia es consciente de que el próximo gobierno no contará con mayoría en el Congreso y estará obligado a establecer negociaciones y acuerdos con otras fuerzas políticas. También advierten que no es posible avanzar en una política de diálogo y consensos sin la voluntad del partido gobernante.

Varias veces enfatizaron los obispos, en particular Arancedo, su inquietud por la salud de las instituciones, que hoy aparecen dañadas

"Los acuerdos tienen que ser a largo plazo, sobre temas cruciales, como la pobreza, la exclusión, la falta de empleo, el narcotráfico, la situación de los jóvenes, la transparencia. Hay predisposición, aunque es cierto que es más fácil dialogar con la oposición que con el Gobierno", confió otra fuente eclesiástica. Un párrafo del documento que pone en aprietos a funcionarios nacionales y provinciales es el que llama a un compromiso para evitar que "el acceso al gobierno no implique la designación o contratación adicional" de personas en la administración pública en función de "afinidades ideológicas".

Varias veces enfatizaron los obispos, en particular Arancedo, su inquietud por la salud de las instituciones, que hoy aparecen dañadas. Hace ya siete años, cuando el entonces cardenal Jorge Bergoglio era la pluma que escribía directamente los trazos de los documentos de los obispos, la Iglesia advertía: "La calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución, cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social". De ahí surge la necesidad de "asegurar la independencia del Poder Judicial y la plena vigencia de la división de los poderes republicanos en el seno de la democracia", como plantea el último documento.

Frente a las denuncias de corrupción, Lozano amplió: "Hay una situación persistente de cierta impunidad de los delitos de corrupción, desde hace décadas en la Argentina. Hay casos muy resonantes que terminan prescribiendo porque no se avanza y son muy pocos los casos en que los juicios de corrupción llegan a un final con condena a los culpables. Es también responsabilidad de la Justicia poder investigar aquello que hace falta para determinar estos casos".

Los obispos respaldan los planteos del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, por fortalecer la independencia judicial, y el propio Papa alienta las denuncias que rozan al poder. Lo hizo cuando recibió al juez Ariel Lijo, antes de que dictara el procesamiento del vicepresidente Amado Boudou, y lo reitera en las cartas que le escribe a Vera. El titular de La Alameda lo tiene al tanto de las denuncias que radica en la Justicia por corrupción y por negocios de la droga, el narcotráfico y la trata de personas, en los que involucra a funcionarios nacionales y porteños.

"El narcotráfico es una problemática creciente desde hace varios años. Hubo intentos para dar respuestas, tanto en el creciente combate al delito como en la atención a las víctimas de la droga, pero los esfuerzos son insuficientes. La Sedronar inició una tarea intensa, desde la gestión de Juan Carlos Molina, pero todavía no dio resultados", explicó Lozano.

Los obispos respaldan los planteos del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, por fortalecer la independencia judicial, y el propio Papa alienta las denuncias que rozan al poder

En diciembre de 2013, la Comisión de Pastoral Social reunió a los potenciales candidatos a la Presidencia para firmar un compromiso de lineamientos básicos de políticas públicas que apunten a frenar el consumo de drogas y el avance del narcotráfico. Lo firmaron Macri , Massa , Sanz , Binner , Margarita Stolbizer , Víctor De Gennaro , Fernando Solanas y otros. No estuvo Daniel Scioli, que anunció su adhesión, ni otros referentes del Frente para la Victoria. "Es muy difícil avanzar en estos acuerdos si el Gobierno no tiene voluntad", insistió una fuente de la Iglesia.

Cerca de Scioli destacan la muy buena relación que mantiene con la Iglesia. "Todos los años tiene reuniones con los obispos de la provincia de Buenos Aires, incluso en los tiempos en que el gobierno nacional no hablaba con Bergoglio", precisó una fuente con acceso al gobernador. Frente a la reciente confesión de Francisco por haberse sentido usado, recordó que hace pocas semanas estuvo Karina Rabolini en Roma, por un acto del programa Scholas Ocurrentes, y en ningún momento gestionó una audiencia con el Papa.

Macri compensó en los últimos años la relación distante que tuvo inicialmente con Bergoglio y hoy tiene llegada a través de funcionarios de su gabinete. Massa , en tanto, es uno de los pocos candidatos que respiraron aliviados cuando Francisco denunció que se había sentido usado por los políticos argentinos. Se le revirtió lo que hasta ahora era una carga -no haber sido recibido por el Papa- y confía en que las formas y canales de comunicación que fuentes cercanas al Pontífice le sugirieron, con llegada al ceremoniero pontificio, Guillermo Karcher, rindan frutos en algún momento.

En la Iglesia perciben que, si bien hay signos de preocupación por el desgaste de un prolongado período de gobierno, la situación del país no llega a la profundidad de la crisis de 2001. "Pero muchas variables, como la inflación, el cepo cambiario y la falta de empleo esperan agazapadas la próxima crisis", estimó un agudo observador. De ahí, el llamado a promover sin demoras la experiencia del diálogo.

Lozano relativiza, en parte, las visiones que excluyen al kirchnerismo del futuro escenario. "Hay candidatos que son expresión del Frente para la Victoria y tienen posibilidades de acceder a espacios de gobierno", dijo. Pero insiste en que la nueva etapa es propicia para acordar políticas de Estado y comenzar a transitar el largo plazo, consciente de que la concertación no es una práctica habitual en nuestro medio. "En la Argentina, no tenemos un ejercicio de concertación como sí la tienen otros países de la región. Pero que no tengamos una experiencia muy aceitada no significa que no podamos tener un buen camino por delante", observó el titular de Pastoral Social.

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