Los gobernadores peronistas, entre guiños y más reclamos

Por pedido de Frigerio, no se reunieron antes en el CFI; avanza el apoyo por los holdouts
Jesica Bossi
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11 de marzo de 2016  

En el tire y afloje, la primera "prueba de amor" del PJ llegó antes de la cita en la Casa Rosada. Fue cuando, ante el discreto pedido oficial, se desactivó una cumbre previa en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), icónico búnker de los gobernadores peronistas durante la gestión de Fernando de la Rúa. Cuidadoso de las formas y la imagen, al macrismo lo espanta esa postal que revive tiempos malditos.

Así arribaron al Gobierno para discutir los 24 mandatarios de todo el país sin una foto partidaria que crispe los ánimos. La propuesta que esbozó el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, está por debajo del reclamo de los más duros en la disputa por el reparto de recursos, pero fue un avance. "Lo vamos a estudiar", dijo a LA NACION el pampeano Carlos Verna, uno de los halcones.

Con matices, el planteo de los gobernadores del PJ confluye en dos ejes: que la devolución del 15% de fondos coparticipables que se quita a las provincias empiece este año (con un desembolso fuerte) y que se acorte el plazo, que el decreto 406, firmado por Mauricio Macri, estableció en cinco años.

Mientras que el peronismo pretendía alrededor de 8% en efectivo desde ahora, Frigerio ofreció 3%, más una opción de un bono por otro 3% anual. "Es razonable", sostuvo el riojano Sergio Casas, uno de los más urgidos de ayuda nacional. En general, la recepción entre los gobernadores quedó tamizada por un criterio: los más necesitados lo vieron con mejores ojos que los que tienen cuentas más ordenadas.

Los que se quedaron con sabor a poco exhiben cálculos para apuntalar su postura: aseguran que con la modificación del impuesto a las ganancias, la quita de retenciones a la soja y la inminente eliminación del IVA para la canasta básica a sectores vulnerables (todo eso tiene impacto en la masa que se coparticipa) podrían recibir un 6% menos. Es decir, si les devuelven sólo el 3% cash estarían reponiendo la mitad de lo que pierden.

"No se incluyó el 1,9% que se destina a la AFIP y que también pedimos", puntualizó el sanjuanino Sergio Uñac. Tampoco se avanzó en el retroactivo del 15% (que el fallo de la Corte reconoció hasta 2006), la situación de las cajas jubilatorias y el stock de deuda.

A coro, peronistas, radicales y de Pro coincidieron en que el dato positivo fue la intención de cambiar la proporción de la torta. "Se comprometieron a que lo que se gira a las provincias pase de 27% a 34% del total", se entusiasmó Mario Das Neves, de Chubut.

Los caciques celebraron "triunfos" políticos: forzaron al Gobierno a mejorar el plan original y aseguran que se "dejó de lado" el decreto acordado con Sergio Massa, aliado táctico de Macri en el Congreso.

Si bien resignaron el CFI como sede, el grueso de los gobernadores se juntó en un hotel cerca del Obelisco, donde se hospeda el formoseño Gildo Insfrán, uno de los que operan tras bambalinas. Desfilaron por el bar del primer piso, además de Verna y Casas, Juan Manzur, Domingo Peppo, Claudia Ledesma, Hugo Passalacqua y Alicia Kirchner, que no se trenzó con ningún par esta vez.

No es un hecho menor: no fueron a otro encuentro, a pocos metros, en la Casa de Salta. Allí, Juan Manuel Urtubey, de nexo fluido con el Gobierno, había invitado al resto de sus colegas. Lo acompañaban diputados que rompieron con el FPV para conformar el bloque Justicialista, estratégico para el oficialismo para el debate por los holdouts.

Si bien el tema excluyente de la reunión en Balcarce 50 fue la coparticipación, como telón de fondo está la urgencia de Macri de aprobar el proyecto de ley que avala el acuerdo judicial. Eso, bajo cuerda, se aborda con cada mandatario. "El Gobierno ya tiene los votos", admitió uno de los caciques más activos. Ratificaron su respaldo Uñac y Rosana Bertone, en una conferencia.

El apoyo parlamentario, clave en el Senado, se tejió a medida que avanzaron las charlas por la distribución de recursos. Pero desde la Casa Rosada se pide especialmente no exhibir la negociación como "un toma y daca", aunque se parezca mucho. En paralelo, los gobernadores pasan lista de sus alfiles: sobre todo los "nuevos", que no tienen el control total de diputados y senadores a los que buscan domar, y los "viejos", jefes indiscutidos, que quizás hagan un juego dividido para sólo aportar "lo justo".

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