Los "picados" del Presidente: un ritual semanal para compartir gambetas, asados y política
Unos 30 funcionarios se encuentran todos los miércoles en la residencia de Olivos en el único espacio de distensión común; anécdotas, lesiones y ausencias voluntarias y digitadas
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Los martes, pero sobre todo los miércoles, el celular del vocero presidencial Iván Pavlovsky trajina más de lo habitual. "¿Me llamás por el futbol? No sé si vas a jugar esta semana", bromea Pavlovsky, encargado principal del ritual de fútbol semanal que congrega al presidente Mauricio Macri, buena parte de sus ministros y funcionarios más cercanos en la cuidada cancha de futbol de la residencia de Olivos.
Una costumbre que nadie se quiere perder, y que incluye la previa, el partido en sí y el asado posterior. Un espacio en el que se habla de lo que pasó en la cancha, pero también de gestión y en el que cada gesto tiene su lectura en clave política.
Desde hace casi un año, Pavlovsky es el encargado de armar los partidos de los miércoles. Lo ayuda el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, siempre atento a los pedidos del Presidente y del jefe de Gabinete Marcos Peña. "Casi siempre jugamos los mismos, pero si Mauricio quiere que juegue alguien en particular, se le hace lugar. Y lo mismo con Marcos, aunque se mete menos", cuenta uno de los habitués.
El tenista Gastón Gaudio y el ex futbolista Diego Latorre tienen vía libre para ponerse los cortos y entrar a la cancha, al igual que algún gobernador amigo, como Ricardo Colombi (Corrientes) y Alfredo Cornejo (Mendoza). A pesar de sus limitaciones, ningún funcionario se toma en broma el compromiso.
Todo empieza alrededor de las 19.45, cuando los primeros funcionarios comienzan a llegar, la mayoría dejando la Casa Rosada casi vacía y en penumbras. Se reparten las camisetas, de la selección argentina, para los dos equipos: la celeste y blanca para Gobierno, y la suplente, enteramente de azul, para ministros y funcionarios con despacho fuera de Balcarce 50.
Organizador y arquero, Pavlovsky forma parte del equipo del Presidente, al igual que De Andreis y Peña y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas, que comparte la defensa con el secretario de Medios, Jorge Grecco, y su par de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo. Diego Santilli acompaña en el mediocampo a Frigerio y Peña, con De Andreis como carta ofensiva al lado de Macri, a quien todos definen como "un tipo con buena pegada y distribución, aunque con movilidad reducida" luego de las operaciones de rodilla a las que fue sometido este año. "Es un equipo homogéneo, tienen la ventaja de conocerse", cuenta un asiduo concurrente.
Del otro lado, el arquero es el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, y lo cuidan el funcionario de Culto Alfredo "Frechu" Abriani y el número dos del Ministerio de Justicia, Santiago Otamendi. El ministro Germán Garavano lo intentó, pero "el futbol no es lo suyo", lo definió sin piedad un compañero del Gobierno. Hernán Iglesias, del equipo de comunicación de Peña, juega "prestado" para este equipo, que también integran el radical Lucas Llach y el vocero de Susana Malcorra, Matías Crotto. Delanteros picantes son el titular del Banco Nación, Carlos Melconian, y el legislador Francisco Quintana.
Anécdotas hay unas cuantas. La del penal que Buryaile le atajó a Macri es una de las más llamativas, sobre todo porque el ministro todavía sigue cargando al Presidente. Muchos, con tal de estar, ponen en juego su físico: Pompeo y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, son algunos de los que terminaron con un yeso o un esguince luego de algún esfuerzo mal calibrado. El titular del Enacom, Miguel de Godoy, pagó caro su consumo de calorías en los primeros matches. La semana pasada, Iglesias recibió un codazo debajo del ojo que obligó a actuar a la Unidad Médica Presidencial.
"Se juega como se es en la política", repite Frigerio. Habrá que ver si la frase se aplica a las picardías o malas conductas como la de Clusellas, expulsado días atrás por el árbitro porque tomó con la mano una pelota con destino de gol. José Cano, titular del Plan Belgrano, se destaca por su estado físico, pero fue expulsado por alguna pierna fuerte. Melconian es una "máquina de quejarse y dar instrucciones", afirman dos protagonistas, y Colombi desentona con la corrección política Pro: la última vez que jugó retó de manera reiterada a Patricio Ancarola (vocero del ministro de Salud, Jorge Lemus). ¿Lo cuidan al Presidente? "Es uno más, nadie lo deja hacer un gol, pero si alguno le quiere pegar una patada le decimos: ¿que te pasa, flaco?, es el Presidente", bromea el asesor José Torello, quien suele animar los partidos desde la línea de cal, dando instrucciones e intercambiando bromas.
El asesor suele animar los asados post-partido junto a otros que no pueden jugar, como el ex candidato bonaerense y periodista Fernando Niembro, amigo de Macri. "Se forman pequeños grupos, cada uno habla de otra cosa. Pero se comenta lo que salió en los medios, alguna medida que se tomó ese día. Está bueno estar", comentó otro confidente. No hay mujeres invitadas, aunque De Andreis está pensando alguna variante, y hay otros excluidos por voluntad propia, como Horacio Rodríguez Larreta, "que tiene una beba chiquita", explicaron en su entorno. "A otros ni siquiera los invitan porque calculan que a Macri le caería mal que viniesen", especula un futbolista de los miércoles.
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