Los secretos del día en que Axel Kicillof "pasó la gorra"

Axel Kicillof
Axel Kicillof Fuente: Archivo
Los intendentes debieron responder a los pedidos de fondos del gobierno bonaerense
Javier Fuego Simondet
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9 de febrero de 2020  

El vértigo que generó la sucesión de negociaciones entre el gobierno de la provincia de Buenos Aires y los tenedores del bono BP21 se frenó con una inyección millonaria, que aflojó tensiones y destrabó un entuerto que se aproximaba peligrosamente al default.

Fueron, según planteó el gobernador Axel Kicillof, $9300 millones recaudados a través de una colocación de letras del Tesoro provincial los que permitieron que se pagara a los acreedores.

Los compradores de esas letras fueron privados, pero también varios municipios del conurbano bonaerense gobernados por el peronismo que aportaron desde sus ahorros.

En muchos de ellos aseguraron que recibieron sondeos, sugerencias y pedidos desde la administración bonaerense para poner el hombro ante el crítico escenario. Con montos variados, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Pilar, La Matanza, Malvinas Argentinas y Escobar son algunas de las intendencias que ayudaron a encaminar el pago a los bonistas.

Almirante Brown compró letras por $140 millones en la emisión del viernes 31 de enero que le permitió a Kicillof pagar, según pudo saber LA NACION de fuentes del distrito.

El municipio que gobierna Mariano Cascallares tiene ahorros equivalentes a dos nóminas salariales completas de su personal, "un fondo anticíclico" que "se invierte en el Bapro, o en letras", describieron en la comuna.

Con una compra de letras de $100 millones se anotó Esteban Echeverría, distrito vecino a Almirante Brown. El monto equivale a una nómina salarial del municipio, señalaron a LA NACION fuentes del partido, que conduce Fernando Gray. Subrayaron que los fondos utilizados son ahorros "que están en plazos fijos, por cualquier eventualidad, que no se tocan".

Pilar, que en las últimas elecciones cambió de color político y pasó de ser gobernado por el macrismo a tener nuevamente un intendente peronista (Federico de Achával), también compró $100 millones en la licitación que le dio oxígeno a la administración bonaerense para afrontar la deuda. "Lo nuestro es un apoyo político total al gobierno provincial", señalaron fuentes a LA NACION en la administración pilarense.

La Matanza, el distrito más grande y con un importante nivel de ahorros, alrededor de los $10.000 millones, fue el municipio que más compró. En ese punto, las fuentes coincidieron. El monto exacto no fue revelado a LA NACION, pero las especulaciones más modestas lo ubicaron en torno de los $200 millones.

El intendente Fernando Espinoza recibió en el distrito a Kicillof el miércoles, el día siguiente al anuncio del pago a los bonistas, para lanzar un plan para pymes bonaerenses.

El acto contó con la presencia de la vicegobernadora Verónica Magario, exintendenta de La Matanza. "Nos acompañan muchísimos intendentes. Quieren separarnos, pero estamos unidos", fue el mensaje que les dedicó Kicillof a los jefes comunales que lo escuchaban en el club Huracán de San Justo.

Con adquisiciones por debajo de los $100 millones, dieron el presente en la lista de compradores de letras los distritos de Malvinas Argentinas y Escobar, que compraron por $80 millones y $30 millones, respectivamente, según pudo averiguar LA NACION.

Distintas fuentes mencionaron a Lomas de Zamora y Avellaneda, donde gobiernan Martín Insaurralde y Jorge Ferraresi, como otros dos municipios que habrían comprado letras por montos millonarios para robustecer la alcancía de Kicillof.

Gestiones en busca de fondos

La mayoría de las fuentes distritales consultadas por LA NACION aseguraron que el gobierno de Kicillof se comunicó con las intendencias para solicitar la compra de letras. Las formas de esa comunicación fueron variadas, según quién las comente. Van desde la sugerencia al pedido expreso del gobierno, desde el ofrecimiento de las letras con sus respectivas tasas al llamado del ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López.

Los comentarios sobre las gestiones del gobierno bonaerense ante los intendentes para que adquirieran las letras comenzaron a escucharse en el cierre de la semana pasada.

En distintas oportunidades, desde el ministerio que conduce López las negaron en diálogo con LA NACION. "La provincia no pide a nadie que invierta en letras del Tesoro. Las letras son instrumento de inversión de corto plazo que está disponible para todos los que tengan excedente de liquidez", repitieron desde esa cartera.

Según datos oficiales del gobierno bonaerense, con la emisión de letras a 28, 60 y 181 días se recaudaron $9.308.774.932.

El aporte municipal sumó lo suyo a ese monto que sirvió para pagar el bono BP21, pero también encierra un dato político. "Que la provincia les pida a los municipios es algo inédito, casi como pedir a Formosa o a Chaco que financien al Estado nacional", lo graficaron en un importante despacho municipal.

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