Luis Majul: "Juicio y castigo a Cristina Kirchner y todos los procesados de la corrupción k"

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5 de noviembre de 2020  • 21:16

  • A veces, las enrevesadas jugadas de la política nos hacen perder de vista qué estamos discutiendo. Esta semana nos pasó con el fallo de la Corte Suprema de Justicia. ¿Fue bueno, malo o más o menos? Lo que importa, para nosotros, son sus efectos. ¿Y cuál es el primer efecto? El envío de un fuerte mensaje para todo el Poder Judicial.
  • Un mensaje que dice: si te metés con el poder político, si se te ocurre investigar a Cristina, que siempre vuelve, vas a perder tu cargo y, en el mejor de los casos, te vas a cansar de litigar, sin ningún resultado alentador.

  • Algo parecido puede interpretarse sobre la decisión de la Corte de no desplazar a Germán Castelli, pero al mismo tiempo recomendar a la Justicia de la primera instancia que falle según el precedente que acaba de determinar el mismo Tribunal Supremo ante los casos de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi.
  • Hoy Castelli, en horas de la tarde, después de terminar de hablar con su equipo de abogados le dijo a un amigo: "Siento que me queda una vida más". ¿Y qué va a hacer con la vida que le queda? Seguir litigando, para ver si consigue que su puesto en el tribunal se confirme como definitivo.
  • Pero, más allá de estas idas y venidas, la verdad es que la vicepresidenta le apuntó a Castelli, porque él, desde el Tribunal Oral número 7, debe determinar la inocencia o la culpabilidad de la vicepresidenta en siete graves causas de corrupción. La más importante es la de los Cuadernos de las Coimas. Hay más 172 procesados y 31 arrepentidos. De ellos, 136 son empresarios, 22 exfuncionarios y 14 presuntos testaferros.
  • ¿Te imaginás el nivel de presión que debe haber para que este juicio vuele por los aires, o que, entre una cosa y la otra, no se inicie nunca más? Ya lo dijo en su momento Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería, el primer día de octubre del año pasado, entrevistado por Radio con vos, entonces todavía detenido. Parece que tan mal informado no estaba ¿no?
  • Mirá: ya pasó más de un año de su elevación a juicio oral y ni siquiera empezó la etapa de prueba. Por eso: el verdadero objetivo de la vicepresidenta es que el tribunal oral 7 permanezca en un limbo, y el expediente con más prueba de la historia argentina no avance nunca más.
  • El juez Bonadio hizo el último gran esfuerzo antes de morir ¿Y para qué? Esta megacausa contenida en 220 cuerpos guardados en 26 enormes cajas todavía ni siquiera se movió. Repito: ni siquiera se movió. Y hoy todo el poder político, incluido el propio presidente Alberto Fernández, que por un lado pide justicia rápida, y por el otro hace todo lo que puede para bombardear esta y otras causas en la que está involucrada Cristina, trabaja para que, si es posible, no empiece nunca más.

  • Por eso, más allá de Bruglia, Bertuzzi y Castelli, no hay que perder de vista lo que está en juego. Que la vicepresidenta y gente como Julio De Vido, Roberto Baratta, Ricardo Jaime y otros símbolos de la corrupción no tengan ni el juicio ni el castigo que, eventualmente, les corresponde.
  • Y ya que estamos hablando de Castelli, el problema de Cristina con el juez es que ya sabe que no lo va a poder doblegar. Que él, junto con sus colegas, Enrique Méndez Signorini y Fernando Carnero, ya dieron suficientes muestras de independencia, cuando confirmaron la condena del empresario Juan Carlos "Vasco" Lascurain, por haberse quedado con 50 millones de pesos para hacer un tramo de 7 kilómetros, de una calle que debía unir a Río Turbio con la localidad 28 de noviembre.
  • ¿Adivinen quién era la presidenta de la empresa de Lascurain, llamada Fainser? Romina Mercado, hija de la gobernadora Alicia Kirchner, sobrina de Cristina y directora de otra empresa investigada por corrupción, Hotesur.
  • Y este expediente contiene solo un capítulo de otra megacausa que tramitan estos camaristas, denominada genéricamente Río Turbio. Por eso: no dejes que te confundan ni te distraigan.
  • El problema no es si los jueces están o no están bien nombrados. Si los traslados, deben ser definitivos o provisorios. El problema es que Cristina no quiere que empiece ningún otro juicio oral donde aparece como procesada. Porque ahí, se revela como lo que al fin y al cabo piensa. Lo que al fin y al cabo es. Que se siente por encima de todos. De vos y de mí. De los jueces y la de ley. Y, por supuesto, también de los magistrados del tribunal oral número 2, Andrés Basso, Jorge Gorini y Rodrigo Giménez Uriburu, quienes, como lo indica la ley, la invitaron a responder preguntas en diciembre del año pasado.

Por: Luis Majul

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