Macri pidió al empresariado que se sume al blanqueo
Instó a actuar con responsabilidad fiscal para fomentar la inversión; cambio de clima con el sector
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"Al Gobierno hay que esperarlo. Acá años anteriores venían los de La Cámpora, copaban el acto y ella llegaba y nos insultaba. Ahora estamos contentos", se entusiasmaba ante LA NACION el empresario Horacio Masón, socio vitalicio de la Bolsa de Comercio, apretujado contra una valla. Pocos minutos después, Masón fue uno de los centenares de hombres y mujeres de negocios que aplaudió a rabiar el ingreso del presidente Mauricio Macri al festejo del 162 aniversario de la entidad, dónde claramente jugó de local y dónde el kirchnerismo no dejó, precisamente, un buen recuerdo.
Además de ser recibido con elogios y aplausos, y acompañado por gran parte de su gabinete, Macri dejó un pedido concreto a los empresarios: que se sumen al blanqueo de capitales, que denominó "de responsabilidad fiscal", una iniciativa en la que el Gobierno tiene puestas muchas de sus esperanzas de inversión.
"Tenemos que sentirnos protagonistas, y sincerar nuestra situación (...) El Estado debe estar al servicio de la gente, no de la política, y respetar las leyes", afirmó el Presidente en la parte final de sus 17 minutos de discurso.
"Es la última oportunidad, ¿no Alberto? Sino Alberto los va a encontrar", dijo Macri mientras sonreía hacia dónde se encontraba el titular de la AFIP, Alberto Abad.
Sin mencionar la polémica alrededor de los aumentos de tarifas, y con el ministro de Energía Juan José Aranguren escuchando muy serio desde el escenario, Macri afirmó: "intentamos ir a dar solución a la gente más vulnerable, pero estamos como pilotos sin instrumental, tratando de esquivar las tormentas", dijo el primer mandatario.
La falta de información confiable es esgrimida puertas adentro del Gobierno como una de las causas de los astronómicos aumentos en la tarifa de gas que motivaron acciones de la Justicia y la reciente marcha atrás de la Casa Rosada.
Tranquilo y sonriente, de traje y corbata oscuros, Macri había llegado pasadas las 19 al recinto de la Bolsa de Comercio. Además de su titular, Adelmo Gabbi, lo esperaba en un salón central repleto de empresarios como Cristiano Ratazzi (Fiat); Eduardo Elsztain (IRSA), Adrián Werthein (Adeba) y Gabriel Martino (HSBC), entre otros de los presentes.
También economistas como Mario Blejer y sindicalistas como Dante Camaño formaron parte de la multitud que le dedicó largos aplausos, al inicio, durante y al final de su corta estadía.
Luego del himno nacional, interpretado por Raúl Lavié (Macri se rió mucho cuando el locutor lo rebautizó como "Ricardo"), Gabbi utilizó veinte minutos para denostar al gobierno kirchnerista y elogiar al actual.
"Hemos vivido el más largo y nunca visto proceso de decadencia de la Argentina", dijo Gabbi, luego de recordar que en los años anteriores, con Cristina Kirchner subida al mismo atril, "resonaron palabras de desprecio y burla hacia nuestras reflexiones".
De la crítica al pasado, Gabbi pasó a los elogios al Gobierno. "No podemos pedirle que suprima el cepo (al dólar), porque ya no existe", dijo el presidente de la Bolsa de Comercio, mientras el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, ensayaba una sonrisa contenida.
Gabbi elogió además el acuerdo con los holdouts y la normalización del Indec antes de pedir "recuperar la condición de (mercados) emergentes" y apoyar la creación de la Bolsas y Mercados de la Argentina (BIMA). Cuando le tocó contestar, Macri devolvió gentilezas: habló de "tener un mercado de capitales de nivel internacional" y dijo que BIMA le parecía "una gran herramienta, muy federal".
Puesto a hablar de la expectativa sobre la recuperación económica del país, Macri citó al ex técnico de Boca Juniors Héctor "Bambino" Veira, al decir que "la base está (...) Estamos en condiciones de encarar el camino para lograr pobreza cero". Y afirmó que de su reciente gira por Europa y Estados Unidos trajo interés de los inversores.
"La Argentina vive un momento que genera entusiasmo, curiosidad, ganas de participar", afirmó el Presidente, cuando faltaban minutos para las 20, antes de abordar el helicóptero que lo depositó en la quinta de Olivos.
"Fue excelente, ¿no te pareció?", afirmaban a coro el titular de Aysa, Daniel Chaín, y el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, dos macristas que emularon a su jefe a nivel nacional y se fueron antes de probar el champagne y los canapés con los que la Bolsa de Comercio agasajó a sus invitados.
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