Mariotto y La Cámpora prometieron justicia por la violencia policial

La agrupación juvenil organizó el recordatorio de la muerte de dos jóvenes; alusiones directas a Casal
Agustina Rico
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4 de febrero de 2012  

"¿Es posible que tengamos el mismo jefe de seguridad?", se preguntó el vicegobernador Gabriel Mariotto, micrófono en mano, frente a los familiares de Mauricio Ramos y Franco Almirón, las dos víctimas mortales de la represión policial ocurrida hace un año frente a las vías de la estación José León Suárez de la línea Mitre.

"Me da vergüenza tener que venir con tanto dolor", había dicho al arrancar el discurso central, en una tarima fuera de la estación. Debajo lo aplaudían militantes de La Cámpora, del Movimiento Evita y otros grupos del ultrakirchnerismo, que llegaron hasta allí con consignas contra la policía bonaerense.

La locutora que presentó el acto había precisado más temprano el destinatario central de esas críticas: "Que la Justicia llegue hasta el máximo responsable político: el ministro Ricardo Casal".

Mariotto desembarcó en José León Suárez dos horas antes del acto. Llegó en un Citroën C4, acompañado del intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, y del diputado Santiago Carrera, de La Cámpora. Su misión: visitar el barrio La Carcova, donde vivían los jóvenes muertos.

En el ingreso al barrio, ya lo esperaban las banderas de la agrupación juvenil kirchnerista, venidas de Moreno, San Isidro, Hurlingham, La Matanza, José C. Paz, Lanús y Almirante Brown. "Llora, llora la derecha", cantaban unas 200 personas.

A las 17.30, Mariotto y los militantes marcharon hacia la casa de las familias de Almirón y Ramos. El vicegobernador acató las órdenes de la organización: esperó hasta que los dirigentes de La Cámpora se ubicaran para comenzar a caminar y marchó detrás de la bandera de la agrupación que lidera Máximo Kirchner.

A medida que iban adentrándose al barrio, los 30 grados se notaban en el sudor de los diputados que lo acompañaban: José Ottavis y Leonardo Grosso, los convocantes al acto. Mientras esquivaban los charcos, charlaban por lo bajo.

Los vecinos se presentaron en todo momentos sorprendidos por la visita y preguntaban cuál era el motivo. "Este es un lugar olvidado", remarcó una vecina de La Carcova.

La primera parada fue un centro integral llamado Rincón de Luz Tren Blanco, donde Mariotto y Katopodis entraron a saludar a los niños que se encontraban en el patio que da a la calle. En el trayecto varias personas se acercaron pidiendo agua, cloacas y seguridad.

"Me prometieron un cambio en la policía; vamos a ver", dijo María Helena, la madre de Mauricio Ramos, luego de recibir al vicegobernador en su casa. A Beatriz Almirón, madre de la otra víctima, le prometió trabajar para que la causa judicial avance.

Antes de arribar al acto frente a las vías de la estación José León Suárez, Mariotto pasó por una de las sedes de La Cámpora, que también es comedor, tomó un agua y emprendió la caminata junto con los demás manifestantes.

Las alusiones al gobernador Daniel Scioli y al ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, fueron siempre indirectas en los discursos de Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita; Patricia Fernández, de la organización 26 de Julio, y los camporistas Ottavis y Grosso.

Todas las referencias apuntaron a la necesidad de una militancia organizada para generar un cambio social y garantizar los derechos de los ciudadanos. Y fue unánime la crítica a la actual gestión de la policía bonaerense.

"Tenemos que repasar todos los resortes", concluyó Mariotto.

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