Massa se abre a negociar. Busca una alianza que unifique a la oposición

Sergio Massa sigue en carrera a la presidencia
Sergio Massa sigue en carrera a la presidencia Crédito: la nacion
Martín Rodríguez Yebra
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18 de mayo de 2019  • 18:43

Sergio Massa apostaba desde hace meses a que Cristina Kirchner no iba a ser candidata a presidenta, en contra de todo pronóstico. Incluso así, la noticia que cambió esta mañana el escenario político lo tomó por sorpresa como a todo el mundo.

Pero apenas digerida la novedad, el exintendente de Tigre decidió jugar fuerte con dos definiciones públicas. La primera, confirmar que sigue en la carrera para el premio mayor. "Soy más candidato a presidente que ayer", dijo. La segunda, aún más trascendente: "Tenemos la responsabilidad de construir una gran coalición opositora y una nueva mayoría de los argentinos para derrotar a un gobierno que destruyó a la clase media argentina".

En síntesis, Massa rechazó las invitaciones que le envían desde el kirchnerismo para ser candidato a gobernador de Buenos Aires. Pero, por primera vez con tanta precisión, se abre a negociar una propuesta electoral con el kirchnerismo, ahora que Cristina Kirchner resolvió que no será ella la postulante principal.

¿Quiere decir esto que Massa se integrará al kirchnerismo? En su entorno lo niegan enfáticamente. Explican que, en cambio, su estrategia de cara a la inscripción de listas es construir una coalición que unifique la oposición a Mauricio Macri desde su lugar en Alternativa Federal, el sector peronista que fundó con Juan Schiaretti , Juan Manuel Urtubey y Miguel Ángel Pichetto , y en el que teóricamente también se encuadra Roberto Lavagna .

Massa estará el miércoles en la esperada cumbre de los peronistas alternativos, que será en Buenos Aires. Los referentes de ese sector se verán las caras por primera vez desde el triunfo arrasador de Schiaretti en Córdoba. En esa reunión se verá hasta qué punto coinciden en la estrategia Massa, propenso a una unidad opositora, y los otros fundadores, que asumen una posición mucho más claramente antikirchnerista y menos viscerales en su crítica a Macri.

La línea discursiva massista es que "un sector de la grieta movió, ahora hay que ver qué hace el otro", en alusión al Gobierno. Es decir, que la jugada de Cristina abriría la puerta para superar el enfrentamiento que rige la política nacional desde hace años. Para eso será clave, en su visión, cómo se posicionen los gobernadores peronistas. Muchos de ellos celebraron el anuncio de la expresidenta. Es una incógnita si ahora se sumarán a la discusión desde la vereda de Alternativa Federal o saltarán sin escalas al kirchnerismo.

Esta tarde Massa se encargó de exponer muy duramente su ofuscación con Macri, a quien le echó en cara no haberle respondido la carta que le envío después del llamado al diálogo que lanzó la Casa Rosada. "El fracaso de su Gobierno y la realidad que vive Argentina no acepta más inacción, marketing o estrategias electorales. Lo invito nuevamente a un diálogo real, amplio e inclusivo, a un debate con garantías de transparencia, participación igualitaria y carácter abierto", escribió en Twitter.

Massa mantiene una buena relación personal y diálogo abierto con Alberto Fernández , que fue su armador político después de abandonar el kirchnerismo y antes de regresar. Según dirigentes que tratan a diario con el tigrense, cree que como candidato tiene mucho trabajo por delante, por más que cuente con el impulso de la intención de voto de Cristina. Es más: con ese potencial adversario se siente con más opciones que antes de liderar la oferta opositora.

El anuncio de Cristina sorprendió a Massa en medio de una entrevista radial. Le dedicó un comentario cordial a Alberto Fernández ("le tengo mucho respeto", dijo), que se sobreinterpretó. "Fue más bien fruto de la improvisación", aclaró un dirigente de su sector.

A su tropa, Massa le transmitió tres ideas: que la carrera presidencial continúa, que hay que potenciar el perfil opositor y que se abre una oportunidad de consolidar su espacio. "No se necesita liderazgos de culto, ni liderazgos por delegación", es un mensaje que recibieron dirigentes del Frente Renovador. Un dardo doble, a Cristina y a Alberto Fernández.

Todo está por jugarse en los próximos 30 días, hasta la inscripción de listas. Es más, dirigentes massistas se animan a otra apuesta: que la fórmula Fernández-Fernández no sea definitiva, sino que esté sujeta a cambios -acaso con Cristina definitivamente fuera- en la mesa de negociación.

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