Opinión. El Congreso ya no es lo que era hace una semana

Pichetto y Urtubey, dos senadores en proceso de reacomodamiento
Pichetto y Urtubey, dos senadores en proceso de reacomodamiento Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
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14 de junio de 2019  • 13:41

El pase del ex jefe del bloque del PJ en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, al oficialismo para acompañar como vice al presidente Mauricio Macri en las próximas elecciones, el viraje de Sergio Massa y su Frente Renovador hacia las cuestas del PJ y Unidad Ciudadana y el posterior portazo de su jefa de bancada, Graciela Camaño, para trabajar en el armado de Roberto Lavagna, muestran a las claras que la configuración de fuerzas en el Congreso de la Nación ya no son las que eran. Entonces, ¿cuáles serían los nuevos realineamientos políticos?

SENADO: EL PJ EN EBULLICIÓN

Según la proyección realizada por la Agencia de Información Legislativa Esfera Pública (EP) sobre el Congreso hoy, solo un puñado de senadores peronistas, liderados por el propio Pichetto, funcionarían como aliados estructurales de Cambiemos. Serían de la partida, además del rionegrino, los salteños Rodolfo Urtubey y Juan Carlos Romero, los neuquinos Lucila Crexell y Guillermo Pereyra, el santafesino Carlos Reutemann y el riojano Carlos Menem -los tres últimos, con escasas apariciones en el recinto por razones de salud-.

El bloque Justicialista, mientras tanto, ratificó su pertenencia a la oposición. Elegirá nuevas autoridades la semana que viene y ya suena fuerte el nombre del cordobés Carlos Caserio como reemplazante de Pichetto. En esa misma reunión, se evaluará que tipo de relación parlamentaria se mantendrá con el espacio referenciado en Cristina Fernández -el vicejefe de bloque, el formoseño José Mayans, es el principal impulsor de la conformación de un Interbloque-.

El kirchnerismo, por su parte, tratará de aprovechar el reordenamiento de piezas para sumar fuerzas. El jefe de la bancada, Marcelo Fuentes, es el principal negociador con el espacio "de centro", en particular con la vertiente de los senadores pejotistas más afín liderada por Mayans.

Por lo tanto, de la nueva relación de fuerzas en el Senado puede decirse que el oficialismo sumaría el apoyo estable de (aproximadamente) 7 senadores del PJ, por lo que dispondría de 32 votos y queda a 5 del quórum.

La oposición en su conjunto sumará 40 bancas, en un abanico que va desde el núcleo duro K hasta senadores cercanos a los candidatos de Consenso Federal. En el corto plazo, podrían intentar articular como Interbloque, en lo que incidirían múltiples factores: el posicionamiento de los gobernadores, los resultados electorales pendientes, y fundamentalmente, las negociaciones de cara al cierre de listas del 22 de este mes.

Recién en el mediano plazo (2020), el reordenamiento del peronismo en el Senado mostrará su faceta definitiva, en función del resultado electoral nacional y las nuevas alianzas de gobernabilidad. Mientras decanten tales realineamientos, cabe esperar que la actividad en el recinto sea aún más limitada, y que por varias semanas no se convoque a sesionar.

DIPUTADOS: LA RUPTURA DEL MASSISMO

En la Cámara baja, el equivalente político al cisma de Pichetto fue el viraje hacia el FPV de Sergio Massa -quien venía en un camino de acercamiento desde 2017- y el posterior portazo de la jefa de bancada, Graciela Camaño, que trabajará para el armado de Roberto Lavagna. De este modo, el bloque que hasta ayer tenía 15 diputados, se partiría en dos.

Sin embargo, son pocos los legisladores identificables al momento con la fórmula presidencial Lavagna-Urtubey. El espacio de la oposición de centro la ocuparían hasta el momento Graciela Camaño, Marco Lavagna, Pablo Kosiner (Salta), José Luis Moretti (La Rioja), Luis Contigiani (Santa Fe) y José Luis Ramón (Mendoza). En duda, están los salteños Javier David y Andres Zottos y el bonaerense Eduardo "Bali" Bucca. Algunos de estos, de todos modos, no hicieron pública su posición e incluso mantienen todavía negociaciones con Alberto Fernández. Tampoco hubo indicios claros de cuál podría ser el comportamiento parlamentario del bloque de Juan Schiaretti (Córdoba), que suma 5 legisladores. El resto, sea de un modo formal -conformación de interbloques- o informal -de hecho-, articularían con la oposición "dura" K.

Esto sería así porque la polarización electoral llevó a un número importante de gobernadores peronistas a realizar alianzas con el kichnerismo para las elecciones locales -todos los que lo hicieron, ganaron-, mientras que la falta de consolidación temprana de una opción de centro redundó en expresiones de apoyo a la fórmula Fernández-Fernández. De replicarse esta lógica en el Congreso, más el aporte de un puñado de legisladores referenciados en Sergio Massa, este espacio "FILO K" rondaría las 120 bancas.

El oficialismo, por su parte, aún no sumó aliados nuevos parlamentarios, más allá de la consolidación de la buena sintonía que ya tenía con los diputados de Martín Lousteau, totalizando 111 escaños. Con más razón en esta Cámara, más compleja en su juego de alianzas, habrá que esperar que trascurran las semanas para que decante la nueva dinámica parlamentaria y que las distintas fuerzas políticas se reacomoden.

El CONGRESO DEL PRÓXIMO PRESIDENTE

Con este escenario, previo al cierre de listas y al primer test electoral nacional que configuran las PASO, es posible arriesgar que aunque gane las elecciones presidenciales, Juntos por el Cambio no tendría mayoría parlamentaria propia en ninguna de las dos Cámaras. Si bien es uno de los bloques que menos arriesga, es poco probable que logre resultados electorales tales que le permitan sumar -en términos absolutos- las 18 bancas que le faltan para el quórum propio en Diputados y las 5 que le faltan en el Senado. Convivirá con un espacio peronista diverso, donde los legisladores referenciados en los gobernadores peronistas podrían facilitarle los votos para las leyes clave.

En el caso de que resulte ganadora la fórmula del Frente De Todos, es más probable que las diferentes expresiones del peronismo trabajen en forma articulada, aunque no sería la mayoría homogénea y automática que supo tener Cristina Fernández después de 2011. Todo está por verse y definirse y los próximos meses serán clave para ver qué forma toma el nuevo Congreso 2020.

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Las autoras son directoras de la Agencia Esfera Pública

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